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Texto tomado de un tríptico publicado en el 2009, a propósito del homenaje que hizo el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán a Rosa Dominga Trapasso:

Un cuerpo menudo, delgado, un pañuelo en la cabeza y una bolsa artesanal colgada del hombro, andando por las calles de Lima. No es una turista, es peruana por opción, es monja y es feminista.

Rosa Dominga Trapasso llegó a nuestro país en 1954 y ha decidido quedarse aquí hasta el último de sus días. Este fin de año [2009] se traslada a vivir a Arequipa. Esta mudanza es el pretexto para hacerle un pequeño homenaje.

Las feministas, que las hemos visto trabajar y caminar con nosotras, sentimos que esos pasos menudos y ese cuerpo aparentemente frágil son pura fortaleza y guía en nuestra lucha por la igualdad.

Sus pasos empezaron en un barrio llamado Niagara Falls, en Nueva York. Tras graduarse en trabajo social, decidió unirse a la Orden Maryknoll, en su búsqueda de hacer algo por el prójimo. Esa búsqueda la trajo al surm y el prójimo se transformó en prójima. Sus prójimas ya estaban cerca, en las calles de Lima.

Eligió vivir como una vecina más del pueblo joven Caja de Agua. Buscando caminos para cambiar las estructuras, fundió Creatividad y Cambio (1973), centro de promoción cultural que busca aportar a la estimulación, “para dar lugar al cambio.”

El cambio y las mujeres

Entendiendo que en el proceso de cambio social, la emancipación de la mujer es una meta imprescindible e impostargable, Rosa emprendió la ruta del feminismo.

RDT: “La emancipación de la mujer es una revolución porque conlleva a una subversión contra las estructuras.”

Mujer emblemática en el movimiento de mujeres del Perú, Rosa es considerada pionera, integró y fundó diversos grupos, como el Colectivo Coordinador del Movimiento Feminista, Colectivo Feminista por los Derechos Reproductivos, Acción para la Liberación de la Mujer Peruana, Centro de Documentación sobre la Mujer y muchos otros. Su nombre aparece también en el acta de fundación del CMP Flora Tristán.

Teniendo ya como norte la igualdad y el feminismo como trinchera de combate, quiso trabajar por uno de los grupos de mujeres más vapuleadas y despreciadas por la dominación del hombre: las prostitutas.

Por qué hay prostitutas

RDT: “Cuando el hombre compra el uso del cuerpo de la mujer, está ejerciendo su poder económico, físico, ideológico, este poder que involucra violencia, degradación, dominación…”

Entendió que la prostitución es una relación de poder. Ella, una religiosa, se acercó a las prostitutas. Le costó años lograr que confiaran en ella, que se acercaran, que hablaran. Per lo hicieron porque valoraron su tesón, porque las trató con respeto, porque no las hizo sentir culpables ni avergonzadas. Sintieron que ella entendía lo difícil de sus vidas.

Rosa fue en su encuentro con ellas a la calle. Dirigió sus pasos a La Parada, Gamarra y el Parque Cánepa, que aún no era el centro comercial de hoy, Cailloma, La Colmena…

En 1976, junto con un grupo de más de 300 personas, denunció la reglamentación de la prostitución por parte del Estado, por considerar el hecho discriminatorio y una violación de los derechos de quienes la ejercen. Fueron los inicios de El Pozo, grupo dedicado al trabajo con prostitutas, refugio donde las mujeres dedicadas a la prostitución podían encontrarse con psicologos para hablar de sus problemas, encontrar solidaridad y buscar alternativas de recursos económicos.

¡Mujer, levántate!

“¡Thalita cumi!”, las palabras que según la historia bíblica usó Jesús para levantar de la muerte a una niña, fueron las palabras escogidas por Rosa y un grupo de feministas cristianas para llamarse a sí mismas: Círculo cristiano de feministas Thalita Cumi. Para ellas, “Thalitha cumi” (mujer, levántate) es también, desde una perspectiva cristiana, la imagen de una divinidad liberadora para las mujeres.

En su larga búsqueda, Rosa llegó a cuestionar el rol del patriarcado en la religión.

RDT: “Toda una ideología, envuelta en misticismo, ha sido creada alrededor de los conceptos de pecado y maternidad, asociados a la mujer. Ha sido importante descubrir esto y comprender quiénes somos, mirando de nuevo a la religión…”

Feminismo, motor de cambio

Tras esta parte de su recorrido buscando el cambio, Rosa siente que la clave es la lucha de las mujeres.

RDT: “Me he preguntado muchas veces como es que, en situaciones tan difíciles de sufrimiento, de opresión, de abnegación y de postergación, la mujer ha sacado fuerza y valentía y nobleza. Quién sabe si no es algo semejante lo que sucede en los sectores de la población que, en su lucha por sobrevivir, tocan algo que es más humano…”

De entender que en el proceso de cambio social la emancipación de la mujer es una meta imprescindible, habiéndose hecho por ello feminista y habiendo liberado sus batallas por la igualdad, Rosa vislumbró también que el feminismo, al develar la interrelación entre las distintas manifestaciones de dominación, tiene que buscar una transformación de la sociedad.

Rosa Dominga,
Rosita, es feminista,
siempre.

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