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Introducción: diálogo entre lo gerencial y lo operativo en las políticas públicas

En más de una ocasión hemos escuchado o dialogado en conversaciones cotidianas entre colegas o en algún evento público entre Trabajadoras Sociales sobre la habilidad que tenemos para escuchar, persuadir e involúcranos en la dinámica familiar a través de la problemática encontrada en las vivencias de los seres humanos.

Estos aspectos que estarían siendo cualidades adquiridas en la práctica producto de la relación que se establece en el acceso al mundo privado de las familias a través de las visitas a su lugar de residencia, de quienes usan los servicios del Estado o son parte de un corporativo privado, nos ha permitido enriquecer nuestra experiencia; no obstante ese desarrollo de habilidades no se traduce en un nivel de posicionamiento profesional preponderante frente a las políticas públicas nacionales, pues este aún sigue siendo débil.

Preguntémonos entonces ¿de qué depende que seamos voceras de la creación, funcionamiento y evaluación de las políticas sociales en el país?, ¿dependerá de la experiencia de las y los TS, para la gestión y administración del funcionamiento de las políticas sociales de Estado, o de su aplicación en la implementación de las políticas sociales de Estado?, ¿dependerá de su experticia?, ¿de aspectos ligados a la inteligencia emocional que garanticen interacciones de redes interdisciplinarias e interinstitucionales positivas?, o del conjunto de todas estas habilidades que permitan posicionar la importancia del aporte analítico y de intervención social de los/las TS?

Ciertamente reunir varias de dichas habilidades y destrezas juntas puede ser más un ideal al cual se aspira, habría que reflexionar al respecto, a fin de calzar en determinados perfiles profesionales de intervención según nuestra experiencia y experticia; así pues si la experiencia de algunos trabajadores sociales ha estado más centrada en dirigir, gestionar y administrar programas, puede llevar a los y las trabajadoras sociales a intervenir en los aspectos gerenciales de las políticas públicas. En tal sentido, podría señalarse que se da como una división de trabajo según experiencia en habilidades, sea del lado de la gestión o del lado de la ejecución de programas y proyectos para su implementación.

Esta división del trabajo no significa que el desempeño profesional de quienes ejecutan la aplicación de las políticas públicas en materia social, sean menos importante que los/las que gerencian dichas políticas; siendo así hay que reconocer también, que la ubicación en la parte gerencial de las políticas públicas sociales es un elemento propicio para el posicionamiento de los y las TS como referente autorizados sobre el funcionamiento e intervención estratégica de las políticas sociales de Estado en nuestro país.

Como hemos mencionado lo gerencial y la aplicación práctica de quienes ejecutan las políticas públicas son dos vías de intervención que necesitan estar en permanente dialogo, porque es en la práctica donde se validan, las formas de funcionamiento y resultados de la política pública, para su innovación o correctivos.

Justamente este espacio de intercambio entre los aspectos gerenciales y la parte operativa es generalmente el nudo crítico, para su articulación, este es uno de los factores a identificar para la reflexión de los aspectos que limitan las posibilidades de que los y las TS sean referentes públicos con respecto a la formulación y funcionamiento de las políticas sociales de los diversos sectores entre ellos: acceso a la justicia y derechos, salud, educación, alimentación, entre otros y segmentos poblacionales vulnerables como: los niños/as y adolescentes, las mujeres, las y los adultos mayores, y las personas con discapacidad, mujeres organizadas etc.

Posicionamiento del Trabajo Social en las Políticas Públicas: ideas para abrir la reflexión

Hablar del posicionamiento de Trabajadoras Sociales con voz pública frente a la dación, ejecución y formas de aplicación o mejoramiento de las políticas públicas sociales dentro del Estado, es parte de nuestras permanentes autocriticas, de nuestros avances profesionales, en medio de experiencias y buenas prácticas de intervención de trabajadoras sociales anónimas o relativamente anónimas.

En este sentido trataré de abordar en estas páginas el tema de POSICIONAMIENTO DE LAS T.S. FRENTE A LAS POLTICAS PUBLICAS. El abordaje del tema no pretende ser un artículo académico basada en fuentes de verificación, pues trato de apelar a sentidos comunes de observación analítica del punto en que nos encontramos las TS; busca más bien generar diálogo a modo de reflexiones en voz alta para abrir discusiones y alternativas de acción de una agenda pendiente de los y las Trabajadoras Sociales, estando cerca al bicentenario de nuestra independencia nacional, a los 83 años de creado la escuela de asistentas sociales (1937), y de 55 años creada la Escuela de TS como parte de la facultad de Ciencias sociales en la UNMSM.

Iniciar la reflexión alrededor de la idea del posicionamiento profesional seguramente nos llevará a preguntarnos en que somos buenas los y las TS, pues nadie duda que hay potencialidades que desarrollamos posiblemente más avanzadas que otras profesiones. Sin embargo, con la reconfiguración de las ciencias sociales a la que pertenecemos, en donde la intervención multidisciplinaria e interdisciplinaria abren las fronteras de intervención, y enriquecen la mirada del TS y las estrategias de acción, dichas potencialidades no son un sello único de la acción del Trabajo Social.

Entonces habría que analizar aspectos más específicos sobre qué factores permiten acceder al TS al posicionamiento de las políticas públicas.

Primero señalaremos qué entendemos por posicionamiento del TS en las políticas sociales, en las políticas públicas del Estado y con qué podría confundirse; asimismo mencionaremos qué factores intervienen en el acercamiento o alejamiento de dicho posicionamiento.

El posicionamiento es una de las estrategias provenientes del mundo de los negocios, que en tiempos de la globalización se presenta con mayor impulso en su afán de conquistar mercados, aplicado a los aspectos sociales, el posicionamiento del TS, implicaría entones, promover y potenciar estrategias profesionales y personales que contribuyan a ser referentes en materia de políticas públicas sociales en el país.

Empecemos por preguntarnos si el Trabajo social que interviene en sectores del Estado tiene voz pública en materia de políticas públicas en el país. Sabemos que hay experiencias de TS importantes a nivel local, cuyas sistematizaciones vienen mayormente de Organismos privados como las ONG, y en menor proporción existen algunas experiencias en cooperación con entidades del estado a nivel local que no llegan a tener repercusión nacional en las políticas públicas sociales; al parecer algunas de las potencialidades y buenas prácticas de las y los TS en alguna política pública, se queda en el ámbito de lo local.

Aquí cabe una segunda pregunta, ¿Porque la actuación de las y los TS en los ámbitos micro sociales, no logran pasar al ámbito nacional?, tratando de ensayar algunas reflexiones, señalamos algunos factores multicausales. Mencionaré por lo menos tres factores que están relacionados con la dificultad de las Trabajadoras Sociales de elevar las experiencias micro locales a políticas nacionales: 1) Factor organizacional, 2) factor sociopolítico, 3) factor académico.

  1. Factor Organizacional: Los y las trabajadoras sociales trabajamos en diversos ámbitos de acción, los cuales se dirigen a un determinado grupo poblacional, así por ejemplo, intervenimos en la implementación de políticas de salud, políticas de acceso a derechos y justicia, en políticas de bienestar social, en políticas para personas con discapacidad, políticas, niñez, del adulto mayor, políticas de prevención de violencia y de programas de reducción de pobreza, políticas de educación, políticas alimentarias, promovemos que en todos estos sectores y segmentos poblacionales, se den articulaciones y como estrategias de intervención propiciamos la organización. Paradójicamente, organizamos a otros, pero los y las TS no tenemos una organización fuerte empoderada, salvo el sector salud, donde las colegas se encuentran agremiadas, no hay cultura de la asociatividad de las TS por sectores o grupos poblaciones y temáticos en los diferentes sectores públicos en el que estamos insertas/os; está débil cultura asociativa, nos resta, voz publica, en el liderazgo de propuestas técnicas frente a las políticas públicas sociales de carácter nacional, que nos permita ser fuente de opinión especializada y de consulta, en la dación de las diversas políticas como niñez, adult@s mayores, mujeres violentadas, políticas alimentarias, Así mismo, esta no asociatividad conlleva a la desarticulación entre colegas de los diversos campos del Trabajo Social y limita construir el mejoramiento de nuestra intervención y por ende la posibilidad del empoderamiento profesional en las experiencias de intervención de las políticas públicas.
  2. Factor Sociopolítico: A nivel de país las TS, no lideramos cargos de alto nivel e intermedios en las políticas sociales de Estado, estamos en algunos sectores en jefaturas intermedias, con respecto a la conducción de políticas públicas sociales a nivel de ministerios y direcciones sectoriales, en todo caso hay muy pocas en cargos de dirección, esto no permite el posicionamiento del TS con voz autorizada en la esfera pública.
  3. Factor Académico: Aquí se agrupan varios aspectos a mencionar:
    1. La modernización del Estado y los cambios de los Instrumentos de gestión pública como tema a ser abordado por las currícula del TS. La intervención en sectores públicos y privados de las TS, y la normatividad en materia de políticas de gestión pública establecidas, introducida hace cerca de 18 años en el país por la Presidencia del Consejo de Ministros – PCM, quienes han impulsado y generalizado a través de la normatividad instrumentos para la modernización del Estado, instrumentos de planificación y gestión; siendo los Ministerios y los niveles intermedios de gobierno (Regional, Local) acompañados en esta etapa de modernización del Estado por el Centro de Planificación Nacional De Planeamiento Estratégico CEPLAN, los cuales proponen un ordenamiento de los marcos de planificación y gestión estratégica de mediano y largo plazo como instrumentos de gestión. ¿Cuánto de toda esta etapa de modernización del Estado, ha sido parte de incorporaciones curriculares, de pregrados, o de seminarios de actualización, dirigido a TS?
      Esta etapa de modernización del Estado, reta a las instituciones de formación profesional, y en especial a las TS dentro de las ciencias sociales a incorporar las nuevas demandas académicas y ámbitos de intervención de los y las TS en la gestión pública, así tenemos que hay una demanda de actualización académica en pre y post grado que tiene que ver con una preparación del conocimiento de instrumentos públicos y del funcionamiento del Estado en materia de gestión estratégica a nivel público. Esta demanda ha sido canalizada a través de escuelas de postgrados de algunas universidades, y junto a ello hay una demanda más puntual de cursos de especialización y actualización de estudios de corta duración, ofertada por asociaciones de carácter privado, que han aparecido en los últimos 10 o 12 años, dedicados a realizar cursos de corta duración de temas específicos que en algunos casos son auspiciados por algunas universidades públicas y privadas, algunas con 1 o 2 créditos o sin ellos, que están teniendo un gran público, ávidos/as de certificación para postulación de empleos, o para validar un ascenso en la escala remunerativa. Recuerdo haber estudiado en el 2015 un curso de Gestión Pública de 6 módulos, los cuales eran dictados uno cada sábado en 6 meses, evidentemente este era tan acelerado que apenas se podía abordar la parte teórica en 4 horas. Este aspecto es entonces una tarea pendiente a ser agendada.
    2. Débil motivación para orientar los trabajos de tesistas sobre el análisis y evaluación de políticas públicas y programas del Estado y el rol de las TS de su intervención en las mismas.
    3. Débil articulación de la academia y de las escuelas y facultades de trabajo social con ONG y sectores no estatales en poyo a la difusión de sistematizaciones de buenas prácticas acerca de las experiencias de políticas públicas sociales, desarrolladas por la sociedad civil instituciones no estatales.
    4. Débil sistematización de la intervención de TS en equipos multidisciplinarios de políticas públicas.
    5. Ausencia de preparación en el pregrado de relaciones interpersonales, habilidades blandas e inteligencia emocional.

Algunos de los vacíos nombrados requieren una evaluación y modificaciones de contenidos curriculares de las escuelas y facultades de Trabajo Social en las universidades del País. Algunas posibles rutas de la agenda pendiente de TS, puede ser parte de los nudos críticos, debilidades o ausencias a revertir, para el caso mencionaremos algunos:

  • Necesidad de contar con investigaciones diagnósticas respecto a la intervención profesional, a fin de identificar en qué sectores están preferentemente interviniendo las TS, a fin de ofertar cursos de actualización.
  • Abrir un libro de rastreo de sistematizaciones que lleve a recuperar experiencias de ONG o del Estado que constituyan buenas prácticas de políticas públicas que puedan contribuir a afianzar la intervención en políticas nacionales.
  • Implementar una investigación de la situación de los Colegios Profesionales de TS a nivel Nacional y de algunas Regionales del País, que nos permitan analizar y proponer un NUEVO MODELO DE GESTIÓN DE LOS COLEGIOS PROFESIONALES DE TS EN EL PAÍS, este es un tema pendiente para el fortalecimiento organizacional, legitimidad y la construcción del empoderamiento en materia de corriente de opinión sobre las políticas públicas sociales de carácter nacional.
  • Identificar, construir y difundir base de datos, acerca de cuant@s TS, están ejerciendo, cuales son las nuevas áreas de intervención que la oferta laboral requiere, que aspectos favorables y desfavorables encuentras las TS en el ejercicio profesional. El CELATS ha iniciado una investigación diagnostica[1] y es necesario reforzar esta iniciativa, con articulación entre universidades públicas y privadas del país, es igualmente una necesidad difundir los hallazgos y a partir de ello impulsar el trabajo de construcción de propuestas alternativas, para tomar acción en corrientes de opinión para los cambios esperados necesarios.

[1] Estudio realizado en el 2018 y 2019 por la Mg en Trabajo Social y Dra. en Educación Elizabeth Salcedo, consultora del Celats.

Flora Virginia Agüero MuñizLicenciada en Trabajo Social, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; diplomada en Género, en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Me desempeñé igualmente en la docencia como asistente de catedra en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para la E.A.P.  de Trabajo Social, y en la Maestría de Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de Trujillo.
Durante varios años he ejercitado mi experiencia de trabajo en promoción y educación popular, así como para el desarrollo y fortalecimiento de capacidades de autoridades municipales, funcionarios públicos de gobiernos regionales y locales y mujeres de organizaciones provinciales y distritales de mujeres en condición de desigualdad social y de género, con cargos desde la promoción hasta coordinadora de proyectos operativos de Prevención de Violencia Familiar del Centro IDEAS. He realizado consultorías para diversas ONGs.
Así mismo he ejercido mi profesión del 2013 al 2015, desempeñándome como especialista desde la Dirección de Articulación con los Gobiernos Regionales y Locales del Ministerio de la Mujer y poblaciones vulnerables. En ese puesto he brindado Asistencia Técnica en políticas públicas de género a funcionarios de los gobiernos regionales de Arequipa, Junín, y capacité para transversalizar las políticas de género en las políticas de las municipalidades de Huamanga, Piura, Moyobamba