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Latinoamérica

El COVID-19 vino de oriente, se extendió en Europa y llegó a América, causando enfermedad y muerte

En Italia más de 700 y en España más de 800 fallecidos en un solo día a causa del coronavirus, mayoritariamente ancianos. El balance global al 29 de marzo es el siguiente: La pandemia ha contagiado ya a más de 688.900 personas en todo el mundo y ha dejado por el momento 32.851 víctimas mortales (El País 29 marzo 2020) En Europa es una situación dramática ver el colapso de sus sistemas sanitarios y comprobar la fragilidad de la vida, la cercanía a la muerte en soledad y sin servicios fúnebres suficientes. Duele el dolor de estos pueblos hermanos y sólo podemos expresarles nuestras condolencias y nuestra solidaridad; y decirles que estamos juntos en la lucha contra el coronavirus y sus efectos sobre la economía mundial y en nuestras vidas.

En Perú un total de 18 personas fallecidas desde que el 6 de marzo se detectó el primer caso de coronavirus hasta hoy 29 de marzo, 2020. Se han tomado 12,669 muestras, 852 casos dieron positivo, 107 casos hospitalizados, 40 en cuidados intensivos, 37 con ventilación mecánica y 18 fallecidos. (cifras oficiales del MINSA al 29 de marzo 2020)

Se han tomado medidas drásticas para detener la propagación del virus, el aislamiento social, la cuarentena y el toque de queda de 8 pm a 5 am; además de otras medidas para atenuar el impacto del aislamiento en los sectores más pobres y con ingresos exiguos.

La situación sanitaria está en alerta

Los sistemas de salud pública y los programas sociales de atención a poblaciones vulnerables en Europa no son comparables a los nuestros; allí todavía quedan vestigios de lo que llamamos Estado de Bienestar. Los sistemas de salud pública en el Perú y otros países de América Latina se mantienen con presupuestos exiguos, promoviéndose un sistema privado de salud que significa que sólo el que tiene dinero puede pagar una atención oportuna de salud. Muchos estudiosos señalan que la medida drástica tomada por el presidente Vizcarra y su gabinete, ha sido lo más inteligente que ha podido hacer, pues si tuviéramos el nivel de propagación del virus que se ha dado en Europa, los contagiados no podrían ser atendidos por el actual sistema de salud pública que rápidamente entraría a colapsar y los fallecidos serían muchísimo más.

El Trabajo Social presta un servicio como derecho, promueve cambios y el desarrollo social

Nuestra profesión nos vincula con las poblaciones que son calificadas de pobres, pobres extremos, o población vulnerable en general, para actuar como mediadora de las prestaciones sociales que el Estado les ofrece, en tanto se producen los cambios en las políticas para hacerlas más equitativas y ajustadas al ejercicio de los derechos humanos, económicos, sociales, políticos culturales y medioambientales, en una perspectiva de acceso al bienestar y al desarrollo humano sostenible, más allá del mero crecimiento económico.

La Federación Internacional del Trabajo Social lo define así: “El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar”.[1]

Desde esta mirada global, a Los profesionales de trabajo social nos corresponde ser los primeros en poner sobre la mesa la condición de vulnerabilidad, identificando los niveles de riesgo específicos de cada grupo de esta población y proponiendo las medidas adecuadas para evitar que la propagación del virus alcance a estos sectores.

Una perspectiva ética, nos lleva a ser más exigentes con el trabajo social que realizamos durante la pandemia del coronavirus y pos emergencia

Cuando estamos en campo, la presión por cumplir las metas operativas, ajustarnos al tiempo y a los limitados recursos humanos frente a la gran demanda de atención, actuar en medio de complejos y contradictorios entornos laborales, siempre será un desafío ético. Al final del día debemos preguntarnos y respondernos con la verdad: ¿lo que hacemos, es un servicio de calidad?, ¿guarda correspondencia con los derechos de las personas y comunidades?, ¿nuestras estrategias e instrumentos para el trabajo social han demostrado ser efectivas? ¿Hay algo que debemos cambiar para mejorar nuestro desempeño y contribuir con las metas de la etapa de emergencia?,¿qué nos toca priorizar pos emergencia, ante los nudos críticos en el ámbito territorial para la identificación de familias pobres y la distribución de recursos para ellos?

Esta emergencia es una etapa de activismo heroico de los profesionales de la salud (incluido el trabajo social), pero también es una etapa de la acción comprometida de la ciudadanía para cumplir con las medidas de contención del virus e impedir su propagación. Es la fase en que lidiamos con los picos de la enfermedad y la muerte, pero es también un desafío a nuevos aprendizajes y a la búsqueda de consensos para cambiar lo que ya no es sostenible en los sistemas de salud pública, en el sistema económico excluyente, en el modo en que nos relacionamos las personas, las comunidades, las culturas, y todas ellas con la naturaleza. Y es la etapa, ciertamente, de los esfuerzos denodados por vencer al virus, poniendo en marcha una dosis muy alta de esfuerzos solidarios mancomunados. Toda la ciudadanía dice, si podemos, y nosotras como trabajadoras y trabajadores sociales decimos, juntos y organizados, si podemos vencer al coronavirus.

Pero esto no puede ser sólo una frase emocional y de soporte psicológico en medio de la cuarentena, se requiere pensar en lo que viene, en los impactos diferenciados que tendrá esta pandemia en los sectores sociales. Esto significa lo que ya sabemos, que serán los pobres, las poblaciones llamadas vulnerables los que se verán más afectados para reconstruir sus economías de sobrevivencia y sus vidas, y vencer otros problemas de salud irresueltos y de muerte lenta: la tuberculosis, la anemia infantil, el dengue, la morbimortalidad materna, el embarazo producto de violaciones en niñas y adolescentes, Es pues un desafío preguntarse si las medidas que se han dado para atender a los más pobres y trabajadores del día a día, serán suficientes, duraderas y eficaces.

Una perspectiva política que abra al Trabajo Social un nuevo marco legal e institucional para orientar las acciones a un desarrollo humano sostenible

Se requiere saltar de la atención de emergencia a una mirada de desarrollo humano sostenible. Esto nos recuerda como base inicial, los objetivos y metas acordadas a nivel mundial por los Estados del mundo. Cuando observamos que, las propias instancias de seguimiento de las Naciones Unidas reconocen el poco o nulo avance en relación al cumplimiento de las metas y objetivos del desarrollo sostenible, tenemos que confirmar que fue un buen marco de acción, pero que son letra muerte en los países que suscribieron los acuerdos.

En Perú, prima la lógica del libre mercado y la economía informal que lo sostiene; bajo la figura del emprendimiento se esconde una gran auto explotación producto de la flexibilización del mercado de trabajo con su impacto en el empleo formal ampliamente precarizado; las familias campesinas productoras de la biodiversidad siguen empobrecidas a pesar que son quienes garantizan nuestra despensa alimentaria. Las políticas económico-extractivistas siguen siendo una amenaza a la salud humana y a la naturaleza, pues sus efectos destruyen el medio ambiente y el hábitat y la culturas de las poblaciones originarias andinas y amazónicas. Las políticas de recorte del gasto público y el fomento a la inversión privada con medidas de protección de sus ganancias por encima de sus obligaciones tributarias que les son exoneradas, la corrupción instalada en todas las esferas del poder económico, jurídico y político. Esto es lo que hay que cambiar para abrir el paso a un desarrollo humano sostenible. Y en este marco institucional el Trabajo Social encontraría el soporte para actuar en el campo de la promoción del desarrollo sostenible del Perú.

La cuarentena ha dado espacio y tiempo para la reflexión y la creatividad, al preguntarnos si es posible generar un desarrollo sostenible, un país en que podamos vivir con equidad, con respeto a los derechos de todas las personas, donde se cambie la lógica del libre mercado por la lógica del bienestar de toda la población basada en que un crecimiento implica redistribución y no concentración de la riqueza, que los impuestos de todos en especial de los que más ganan sirvan para políticas redistributivas, que permita garantizar una salud y una educación de calidad, una producción nacional que privilegie el agro para el consumo humano y las industrias sanas para no dañar la naturaleza. Esta sería una realidad en la que podríamos estar en mejores condiciones materiales y culturales para impedir la propagación del coronavirus y de cualquier otra emergencia sanitaria, ambiental, o política.

En cuarentena, aislados físicamente unos de otros, se abre paso la reflexión y la esperanza de que se produzcan los cambios que hagan este planeta vivible, para los seres humanos en armonía con la naturaleza.

Nueva Acción Crítica en su N°7 ha contado con la colaboración de Trabajadores Sociales de Perú, Chile, y Argentina, y profesionales de otras profesiones que se han destacados en la defensa de los derechos humanos, la equidad de género, la lucha contra la discriminación de las mujeres, la defensa de los pueblos originarios, los derechos de las mujeres adultas mayores, los derechos de infancia (de los más vulnerables de los vulnerables), derechos de las poblaciones afroamericanas. Varios de los artículos han incorporado a sus análisis el tema del coronavirus y sus impactos en las poblaciones vulnerables. Esta vez en Perfiles Creativos se presenta el testimonio de una trabajadora social activista indígena, política y feminista

Invitación

El Celats invita a los profesionales de Trabajo Social, de las Ciencias de la Salud y de las Ciencias Sociales, a todos los profesionales preocupados por los derechos humanos, la equidad de género y el medio ambiente, a compartir sus conocimientos, experiencias, enfoques y propuestas en nuestra revista institucional Nueva Acción Crítica.

Comité Editorial de la Revista Nueva Acción Crítica.

Marzo 2020

[1] https://www.ifsw.org/what-is-social-work/global-definition-of-social-work/definicion-global-del-trabajo-social/

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