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Paul E. Maquet

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La ciencia ha tenido un logro increíble: desarrollar rápidamente vacunas eficaces para prevenir la muerte por COVID-19, un virus que hace menos de dos años era desconocido. Sin embargo, lamentablemente, la sociedad no avanza a la misma velocidad: la distribución de esas vacunas en el mundo es desigual y refleja las inequidades globales. Según información de Naciones Unidas, 10 países han acaparado el 75% de las dosis de vacunas1, mientras el 90% de los habitantes de casi 70 países de ingresos bajos podrían no vacunarse durante este año2.

El caso de África, por ejemplo, es muy preocupante: hasta el momento, este continente ha inmunizado apenas al 0,6% de su población, mientras se expanden las nuevas variantes del virus ocasionando una nueva ola de contagios3. La situación en América Latina también es preocupante, pues si bien algunos países, especialmente Chile y Uruguay, han logrado avances notorios en el proceso de vacunación, la mayoría de países están debajo del 20% de la población con al menos una dosis4. En las gráficas puede verse el estado actual de la vacunación en los países de América Latina (gráfico 1) y en regiones ricas y en desarrollo en el mundo (gráfico 2).

Gráfico 1: Vacunación en América Latina

Fuente: Banco Mundial
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Gráfico 2: Vacunación en regiones ricas y menos desarrolladas

Fuente: Banco Mundial


Estas inequidades provocan un drama humanitario, pues las nuevas variantes alfa, beta, gamma y delta -según la nueva denominación propuesta por la Organización Mundial de la Salud- se expanden con rapidez en los países donde aún la inmunización no abarca a la mayoría de la población. En las últimas semanas, las cifras globales han mostrado un descenso en la tasa de nuevos contagios, pero ello oculta que en algunas regiones los casos muestran un fuerte aumento, como ocurre en África5. Las cifras oficiales en África registran casi cinco millones de casos positivos de COVID-19 y más de 130.000 muertes, datos que, además, muy probablemente, tienen un sub-registro.

Pero además de los aspectos éticos y humanitarios, esta desigualdad en la distribución de vacunas es un riesgo para el conjunto de países del mundo. Mientras existan territorios densamente poblados donde se sigan produciendo contagios masivamente, seguirán apareciendo nuevas variantes del virus, las mismas que pueden eventualmente ser más contagiosas e incluso ser peligrosas para la población ya vacunada: “significa que el virus continuará propagándose y mutando, aumentando el riesgo de que nuestra lista de vacunas no cubra eficazmente nuevas cepas”, como lo explica Andrea Taylor, del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke6.

Además, una vacunación desigual es una traba para la recuperación de la economía globalizada fuertemente interdependiente.

Frente a ello, diversas voces han planteado la necesidad de considerar las vacunas como un “bien público” que no dependa del poder adquisitivo de los países. En ese sentido, un conjunto de países, liderados por Sudáfrica y la India, presentaron en octubre del 2020 una propuesta en la reunión del consejo del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), con el objetivo de suspender los derechos de propiedad intelectual relacionados con el COVID-19. Ello, para asegurar que los países ricos no sean los únicos que tengan la capacidad de acceder a vacunas, medicinas y otras nuevas tecnologías necesarias para controlar la pandemia7. La propuesta, respaldada además por más de 120 países, entre ellos algunos de América Latina como Argentina, Bolivia o México, plantea que una suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual permitiría que múltiples actores inicien la producción de vacunas más rápidamente, en lugar de que su fabricación se mantenga concentrada en las manos de un pequeño número de titulares de patentes8. De esta manera, se podría superar el principal cuello de botella que existe actualmente para el acceso a las vacunas en los países menos desarrollados: la incapacidad de los laboratorios para producir suficientes dosis. En el mercado internacional, existe en este momento escasez de vacunas, a tal punto que, por ejemplo, Bruselas aprobó el pasado 29 de enero un mecanismo para evitar la exportación de las vacunas que se produzcan dentro de su territorio, complicando aún más la inmunización para el resto de países9. Al mismo tiempo, al democratizarse la producción y ampliarse la oferta y la competencia, se podrían corregir otros problemas, como los elevados precios y la escasa transparencia existente en las negociaciones entre las grandes empresas farmacéuticas y los gobiernos.

Diversas voces se han alzado a favor de esta propuesta. Médicos Sin Fronteras ha estado promoviendo desde el año pasado la suspensión de los derechos de propiedad intelectual para hacer frente al COVID-19, señalando que ello se justifica ante la magnitud de la emergencia, y que tal suspensión no se debiera restringir a las vacunas sino a otros ámbitos, para que sea más sencillo producir equipamiento médico10.

Por su parte, el Papa Francisco ha señalado que la inmunización contra el COVID-19 debería ser considerada un “bien común universal”, y ha pedido que la distribución equitativa de las vacunas no esté basada en criterios puramente económicos, sino que tenga en cuenta las necesidades de todos, especialmente los más vulnerables11. En ese sentido, ha apoyado la suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual, señalando que “necesitamos un espíritu de justicia que procure la suspensión temporánea de los derechos intelectuales de las vacunas, así como permita su acceso universal”12.

Después de una negativa inicial, también los gobiernos de los países más industrializados han empezado a adherirse a la propuesta. Por ejemplo, el gobierno de los EE.UU. bajo la presidencia de Joe Biden, ha señalado que apoyaba la abolición de la propiedad intelectual para aumentar la capacidad de producción de las vacunas13, sumándose así a la postura del gobierno chino, que también anunció que consideraba que los tratamientos y vacunas contra el COVID-19 deberían ser tratados como bienes públicos universales.

Sin embargo, otros gobiernos tienen una posición distinta. Países como Reino Unido, Canadá y Noruega insisten en que el régimen de propiedad intelectual es clave para incentivar la innovación, en la medida en que la expectativa de ganancias de los inversionistas permite que las farmacéuticas desarrollen nuevos medicamentos y vacunas14.

Cabe agregar que este supuesto es bastante discutible, en la medida en que, en los países más industrializados, la inversión del Estado es clave para el fomento de la investigación y desarrollo. Un estudio demostró que, en el caso de la vacuna de AstraZeneca, la industria farmacéutica soportó menos del 3% de los costes de investigación, y la mayor parte de los 120 millones de euros invertidos llegaron desde el Gobierno del Reino Unido (45 millones), la Comisión Europea (30 millones) y otras entidades financiadas con fondos públicos15. De igual forma, el Gobierno de EE.UU. ha informado que destinó más de 4 mil millones de dólares para el desarrollo, ensayos clínicos y producción de la vacuna de Moderna, basada en la novedosa tecnología denominada ARN mensajero, una cantidad que cuadruplica todo el presupuesto en investigación y desarrollo de la empresa durante el año 2020, año en el que su vacuna fue desarrollada16. En el caso de la vacuna de Sinopharm, la inversión pública también ha sido fundamental, así como en el caso de la Sputnik desarrollada en Rusia.

En la medida en que en la Organización Mundial del Comercio las decisiones se toman por consenso, es difícil arribar a acuerdos. En la más reciente reunión de OMC, realizada en junio, los representantes de la Unión Europea, Reino Unido, Suiza y Noruega presentaron una contrapropuesta ante la propuesta de India y Sudáfrica, en la que plantean negociar una “flexibilización” de las normas de propiedad intelectual sin hablar directamente de suspensión de patentes17.

Cabe indicar que dentro de los acuerdos ADPIC de la OMC existe una figura denominada “licencias obligatorias” que faculta a los Estados a romper el monopolio otorgado por la patente en caso de grave necesidad pública. En las recientes negociaciones, las delegaciones de los países sede de las grandes farmacéuticas han sugerido que los países pueden utilizar esa figura. Sin embargo, según describe un documento de la Red por una Globalización con Equidad y de Acción Internacional por la Salud, los países más ricos han venido realizando un lobby permanente para evitar que las naciones en desarrollo puedan utilizar este mecanismo en otros casos:

“los países industrializados han amenazado con sanciones políticas y de otro tipo a los países que han invocado el uso de Licencias Obligatorias (LO), una de las flexibilidades del ADPIC. En Perú tuvimos esa experiencia que contó con la actitud genuflexa de varios sectores públicos y la intervención de la Embajada de Estados Unidos cuando se propuso la LO para atazanavir que, por sus altos precios monopólicos, concentraba más del 50% de la inversión en antiretrovirales. Lo mismo pasó en Colombia cuando dio los primeros pasos para una LO de imatinib, usado para la leucemia mieloide. El delegado de Sudáfrica en la reunión del Consejo ADPIC del 11.03 ha denunciado que el último Informe Especial 301 de la Oficina de Comercio de Estados Unidos – enero 2021, en plena pandemia- ha criticado a varios países entre los cuales se cuentan Hungría, Rusia, Colombia, Indonesia, Holanda, Chile, Sudáfrica por haber modificado sus regulaciones para hacer más expeditivo el otorgamiento de licencias obligatorias y materias relacionadas o simplemente por discutir políticas para hacer más efectivas las LO”18.

La RedGE y AIS argumentan que las licencias obligatorias no son la solución a las urgencias de la pandemia, pues: esta medida se toma “producto por producto”; están limitadas al consumo del país que las otorga y por lo tanto la producción que se autoriza es limitada; sus beneficios son exclusivamente para el país que las otorgan y no para otros, por ejemplo, para aquellos que no tienen capacidad de fabricación; entre otras razones. Por ello, estas instituciones respaldan la propuesta de suspensión de todos los derechos de propiedad intelectual para vacunas y medicamentos necesarios para combatir la pandemia por COVID-19.

No es la primera vez que la propiedad intelectual y el beneficio económico de las empresas farmacéuticas colisionan con el derecho a la salud. Existen muchos casos que se han citado recientemente en esta batalla legal y comercial, por ejemplo, la disputa entre Médicos Sin Fronteras y Pfizer en la India debido a que una patente ha bloqueado el desarrollo de alternativas accesibles para la vacuna contra el neumococo, o el conflicto en Corea del Sur, donde también Pfizer denunció a una empresa local por el desarrollo de una vacuna contra el neumococo, forzándola a detener su producción19.

Sin embargo, quizás el caso más dramático y evidente es el del tratamiento contra el VIH/SIDA. En los años 90, la industria farmacéutica ya había desarrollado el coctail de antiretrovirales que permitían a las personas contagiadas seguir viviendo. Sin embargo, los precios de estos medicamentos eran exhorbitantes e inaccesibles para las poblaciones de África, la India, Brasil y otros lugares afectados por la epidemia. Durante años, siguieron muriendo millones de personas a causa de una enfermedad que ya estaba controlada en los países más ricos20. ¿Vamos a repetir la misma historia? Esperamos que no, y que los gobiernos y la industria tengan la sabiduría de entender que la vida y la salud son bienes superiores, que están por encima de cualquier expectativa de ganancia.

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1 France 24: “La ONU denuncia que diez países han acaparado el 75 % de las vacunas contra el Covid-19”, publicado el 18/02/2021. Disponible en: https://www.france24.com/es/europa/20210218-onu-vacunas-plan-mundial-inequidad
2 BBC Mundo: “Coronavirus | "La distribución desigual de vacunas entre países ricos y pobres significará que el virus continuará propagándose y mutando"”, publicado el 04/02/2021. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-55911364
3 El País: “La falta de vacunas en África, un retraso de consecuencias devastadoras”, publicado el 12/06/2021. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2021-06-13/la-falta-de-vacunas-en-africa-un-retraso-de-consecuencias-devastadoras.html
4 Banco Mundial: Our World in data. Disponible en: https://ourworldindata.org/covid-vaccinations
5 El Comercio: “Contagios globales de coronavirus bajan por séptima semana consecutiva pero suben en África”, publicado el 14/06/2021. Disponible en: https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/coronavirus-contagios-globales-de-covid-19-bajan-por-septima-semana-consecutiva-pero-suben-en-africa-advierte-la-oms-noticia/
6 BBC Mundo: “Coronavirus | "La distribución desigual de vacunas entre países ricos y pobres significará que el virus continuará propagándose y mutando"” (ya citado).
7 “South Africa and India push for COVID-19 patents ban”, publicado el 05/12/2020 en revista The Lancet, vol. 396.
8 Ídem.
9 France 24: “La ONU denuncia que diez países han acaparado el 75 % de las vacunas contra el Covid-19”, ya citado.
10 The Lancet: “South Africa and India push for COVID-19 patents ban”, ya citado.
11 Vatican News: “Papa a la Cumbre Iberoamericana: "Vacunas contra el Covid para todos", publicado el 21/04/2021. Disponible en: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2021-04/carta-papa-rebeca-grynspan-mayufis-secretaria-iberoamericana.html
12 Anadolu Agency: “El papa Francisco apoya la suspensión temporal de las patentes de vacunas contra la COVID-19”, publicado el 09/05/2021.
13 Ídem.
14 The Lancet: “South Africa and India push for COVID-19 patents ban”, ya citado.
15 El País: “Un estudio revela que el 97% de la inversión para desarrollar la vacuna de AstraZeneca fue pública”, publicado el 16/04/2021. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2021-04-16/un-estudio-revela-que-el-97-de-la-inversion-para-desarrollar-la-vacuna-de-astrazeneca-fue-publica.html
16 Ídem.
17 El Peruano: “OMC negocia suspensión de patentes en vacunas”, publicado el 10/06/2021. Disponible en: https://elperuano.pe/noticia/122372-omc-negocia-suspension-de-patentes-en-vacunas
18 AIS y RedGE: “Alerta Urgente No. 34: Por una vacunación universal”, marzo de 2021.
19 The Lancet: “South Africa and India push for COVID-19 patents ban”, ya citado.
20 Historia magistralmente narrada en el documental “Fuego en la sangre” (Dylan Mohan Gray, 2013).

Paul Ernesto Maquet Makedonski ValdeavellanoLicenciado en Ciencias y Artes de la Comunicación con mención en Periodismo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, máster en Periodismo Ambiental por el Instituto Internacional de Formación Ambiental. Docente universitario y consultor independiente en estrategias de comunicación política. Periodista especializado en campañas y estrategias de comunicación. Con interés en temas políticos, sociales y ambientales. Correo: