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Perú

Adda Chuecas

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El 28 de julio conmemoramos el BICENTENARIO de la Independencia del Perú. Este acontecimiento tan importante en nuestra historia nos llega en medio de una crisis sanitaria, política y social, con más de 180,000 muertos por la COVID19 y en medio de un proceso electoral que ha agudizado la fragmentación y el enfrentamiento entre los peruanos y peruanas. Esta crisis puede ser la oportunidad de mirar con horizontes más grandes y profundos al Perú.

Se requiere conocer y reflexionar mejor estos dos siglos de vida republicana y darnos cuenta de sus problemas fundamentales y también de sus posibilidades. Recoger la herencia interpelante y las cuestiones no resueltas por la Independencia. De esta manera se puede tener una palabra seria sobre nuestro pasado, sobre nuestro presente y sobre las posibilidades del futuro del Perú, en el contexto latinoamericano y mundial.

Los Pueblos Indígenas u Originarios en la Independencia.

“El rol de los sectores indígenas en el proceso de independencia del Perú nunca ha sido del todo claro. Para algunos historiadores los sectores indígenas no tuvieron mayor participación en el proceso, pero para otros los sectores indígenas fueron los auténticos patriotas cuya inalterable lealtad a la causa de la independencia se contrapuso a la actitud dubitativa exhibida por las elites entre 1808 y 1824”.[1] La derrota de la rebelión de Túpac Amaru no detuvo la movilización indígena, continuaron desafiando al poder español, logrando concesiones políticas concretas de cuotas de auto gobierno sin embargo esta gesta no está narrada en la historia del Perú.

La historiadora Carmen MAC EVOY presidenta de la Comisión del Bicentenario considera que es necesario analizar cómo se construyó esta república y qué es lo que falta para ser completa. Menciona que en esta conmemoración es importante que los libros y reflexiones lleguen a los estudiantes, necesitamos una reflexión en la escuela, que permita construir la participación de la pluralidad de actores en esta gesta y que no es parte de la memoria histórica del país.

Se debe hacer una aproximación crítica a las narrativas sobre el proceso de independencia que ayude para tener una visión sobre colonialidad de poder planteado por Anibal Quijano en donde se hacen evidentes las estrategias y mecanismos que hacen del modelo occidental el dominante, y que invisibiliza lo originario, y les niega el reconocimiento histórico que le corresponde. Por eso se hace necesario poder deconstruir las narrativas e imaginarios sobre la formación del Perú y las inequidades y diferencias que se dan entre las distintas poblaciones.[2]

Estado-Nación

Los Estados latinoamericanos en el siglo XIX se instalaron en la cultura jurídica, la ideología del Estado-Nación. El ideal de construir naciones culturalmente homogéneas fue parte del proyecto asimilacionista que los legisladores de esa época institucionalizaron. Se identificaba nación con la idea de un solo pueblo, una sola cultura, idioma e identidad, regido por una sola ley y sistema de justicia.

El ideal unitario socio cultural que se plasmaría en la política de la homogeneización constitucional, se declararía como garantía individual y luego como garantía social en todas las constituciones de la República en enunciados como el siguiente: ʺToda persona tiene derecho a la igualdad ante la leyʺ. Así, el principio de la ʺigualdad ante la leyʺ caracterizó y definió las relaciones inter‐étnicas entre el Estado y los indígenas, racionalidad consecuente con la política imperante de la época.

Durante los primeros años de la República se concedió igualdad legal a los indígenas, inspirados en los principios liberales europeos y norteamericanos. José de San Martín suprimió el tributo y prohibió que se usara el término “indios” o “naturales”, y ordenó que en adelante sólo fueran conocidos los indígenas como peruanos.

Luego Simón Bolívar dictó el Decreto del 8 de abril de 1824, de funestas consecuencias para los indígenas al declarar que podían vender de cualquier modo las tierras que poseían, y dispone el fraccionamiento de las tierras comunales y restablecer el tributo indígena.[3]

En el gobierno del General Ramón Castilla se adoptaron algunas medidas a conseguir mediante la devolución de las tierras o el pago de compensaciones, la indemnización a las comunidades indígenas que hubieran sido afectas por ventas en los gobiernos precedentes. Sin embargo. Estas medidas no tuvieron éxito y se continuó con la apropiación de las tierras indígenas por los terratenientes.

Un hecho poco conocido es que los indígenas votaron durante el siglo XIX aunque haya sido de manera nominal no real. La Constitución de 1823 dio la calidad de ciudadano a los indígenas que tuvieran alguna propiedad. El voto máxima expresión de ciudadanía en aquella época tuvo carácter utilitario, no se reconocía como derecho inherente a todos los hombres, a pesar de los enunciados de igualdad formal.

Los pueblos indígenas en las Constituciones del Perú del siglo XX

Desde el año 1920 las Constituciones del Perú han incorporado disposiciones relacionadas con derechos especiales a las comunidades indígenas y con la formulación de un modelo de relación del Estado y la Sociedad Nacional con estas poblaciones. Se inicia un proceso de formación de una nueva institucionalidad en este campo. Se retoma en parte los postulados del Derecho Indiano y con el avance de los nuevos postulados sobre pluralismo étnico y cultural, comenzó a definir los nuevos ámbitos y manejos de los derechos especiales de los pueblos indígenas y comunidades.

La Constitución de 1920 por primera vez consagra en un texto constitucional los principios aceptados en la mayoría de las constituciones de la región, de las naciones como culturalmente y étnicamente diferentes. Así mismo el mismo texto reconoce la existencia legal de las comunidades indígenas y señala la condición de la propiedad como imprescriptibles y que el Estado peruano concibe a la existencia de las comunidades una condición permanente e indefinida. Sin embargo, esta Constitución marca el inicio de una nueva relación del Estado con las comunidades y pueblos indígenas, no permite el voto a la gran masa indígena, debido a que era requisito indispensable ser alfabeto. Este artículo también es recogido en la de 1933 (art. 86º) exigirían saber leer y escribir, Recién en la Constitución de 1979 se da el derecho al voto a los analfabetos.

Desde la década de los 90 la mayoría de países latinoamericanos han modificado sus constituciones e incorporado en sus textos derechos colectivos de los Pueblos Indígenas en materia de identidad, cultura, territorio, recursos naturales, autonomía, administración de justicia y participación política. Estos reconocimientos se dan a partir del cuestionamiento internacional a los Quinientos años del descubrimiento y la adopción del Convenio 169 para Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT, movimientos de reivindicaciones de derechos de los pueblos indígenas y las reformas constitucionales en la mayoría de países latinoamericanos

En el Perú es la Constitución Política de 1993 donde se inicia el reconocimiento del carácter pluricultural del Estado y la Nación, sin embargo, introduce el modelo económico liberal en el caso de las comunidades campesinas y nativas elimina las garantías sobre las propiedades de las tierras, que había sido una tradición constitucional en el Perú desde 1920.

Podemos afirmar que el actual modelo institucional que regula las relaciones de la sociedad nacional, el Estado, los pueblos indígenas y comunidades campesinas e indígenas es producto de largos procesos de luchas y contradicciones, avances y retrocesos. El comportamiento del Estado en las últimas décadas para recortar estos derechos, no sólo implica un daño a los pueblos indígenas, sino que constituyen un elemento institucional histórico, de no reconocimiento de los derechos preexistentes que les asisten a estos pueblos.

Lo cultural y lo político en la construcción de ciudadanía

El Perú es un país pluricultural, multilingüe y multiétnico y de acuerdo a la Base de Datos del Ministerio de Cultura[4] son 55 pueblos indígenas, de los cuales 51 pertenecen a la Amazonía y el resto a la zona andina. Según el II Censo de comunidades Nativas de INEI [5]del 2017, 5 millones 985 mil 551 personas se auto identificaron como pertenecientes a pueblos indígenas u originarias, esto es el 26% de la población, 4 millones 477 mil 195 personas reportaron como idioma materno una lengua indígena u originaria, lo que representa el 16% de la población total. En este censo, se identificaron 6682 comunidades campesinas y 2703 comunidades nativas. El quechua es la lengua más hablada con casi 4 millones de personas que la tienen como lengua materna es decir el 13.9% de la población nacional.

A nivel cultural, la sociedad peruana es producto de un mestizaje difícil entre los pueblos originarios, la población criolla, la población afroperuana, las minorías de inmigrantes europeos y asiáticos. El no reconocimiento del otro, según cultura, lengua, etc. explica la complejidad de las identidades que conforman el Perú.

Cómo repensar el Perú teniendo en cuenta esta pluralidad cultural, multiétnica y multilingüe, que es una riqueza y que esta realidad reclama y exige reconocimiento y cambios profundos en su relación con el Estado. Las diferencias culturales en el Perú se viven en dinámicas de exclusión y violencia, porque el “otro” es considerado un peligro en tanto es desconocido y diferente; el “otro” no es aliado es enemigo, el no reconocimiento del “otro” en su alteridad, es una de las causas de la fragmentación que vivimos y que no seamos capaces de construir un proyecto en común.

En este aspecto es crucial abordar como debe ser considerada la ciudadanía, Este se vincula a la democracia y se manifiesta exclusivamente a través del ejercicio de los derechos individuales. Evidentemente estos son elementos fundamentales, pero hoy tenemos que ampliar el sentido de ciudadanía e incorporar las diferentes dimensiones culturales presentes y que sean capaces de tener espacios de participación y representación en el sistema democrático.

El Perú en el bicentenario: Articulación de lo cultural y lo político

El aniversario del Bicentenario ha coincidido con el proceso electoral de elecciones generales, las mismas que está llevando a enfrentamiento y polarización sin que hasta ahora podamos saber el desenlace, lo que está llevando al país a una de las mayores crisis política en nuestra historia y que en más de 17 regiones la población ha expresado que el Estado ha fracasado y que ha fallado, y que debe cambiar y reformarse.

Alberto Vergara en su libro Ciudadanos sin República: “De la precariedad institucional al Descalabro Político[6] “Sostenía que el país estaba definido por la distancia que media entre el éxito del proyecto neoliberal y el fracaso del proyecto republicano y abogaba por reducir la brecha entre uno y otro pues sin una agenda republicana —que brinde prioridad a las instituciones, el Estado de derecho y el ciudadano como agente político—, el crecimiento económico conseguido y alentado por el proyecto neoliberal jamás nos llevaría por sí solo al desarrollo.”

En el contexto actual marcado por la Pandemia del COVID 19 es más vigente que nunca, porque afecta gravemente la plena vigencia de los derechos humanos de la población en virtud de los serios riesgos para la vida, salud e integridad personal, así como sus impactos de inmediato, mediano y largo plazo sobre las sociedades y sobre las personas y grupos en situación de especial vulnerabilidad como los pueblos indígenas, las mujeres, la población rural, los inmigrantes, entre otros.

Los resultados electorales una de las más disputada en nuestra historia, ha demostrado que somos un país racista, clasista sobre todo Lima en donde se ha instado un sistema de privilegios y que defienden el modelo económico actual y no aceptan cambios que lleven al país a ser más inclusivo. El miedo a Pedro Castillo se teje sobre sobre la angustia limeña frente a los que están en la “serranía” que les resulta incompresible como amenazante y que ha llevado que Keiko Fujimori plantee la nulidad de las mesas electorales de las zonas rurales e indígenas.

Es importante reivindicar en este contexto el voto de los peruanos que habitan en las zonas rurales e indígenas, que constituye aproximadamente una población de casi seis millones de peruanos. El voto de esta población, responde básicamente a lógicas políticas y sociales distintas de participación occidental; es muchas veces ´producto de decisiones colectivas y de fuertes vínculos sociales y culturales. El tratar de anular los votos de esta población es negarles el derecho de igualdad ante la ley y se reproduce prácticas de discriminación, desigualdad y que su voto no tiene el mismo valor que el voto urbano, esto es inaceptable en un país diverso y plural.

Es importante destacar la articulación de lo cultural y lo político, en Estados Pluriculturales “La pregunta central a la que deben responder la acción y el pensamiento político es: cómo restablecer un vínculo entre el espacio excesivamente abierto de la economía y el mundo y el excesivamente cerrado y fragmentado de las culturas [...] Lo fundamental no es tomar el poder, sino recrear la sociedad, reinventar de nuevo la política, evitar el conflicto ciego entre los mercados abiertos y las comunidades cerradas”. (Alain Touraine)

Las culturas están íntimamente ligadas a los procesos políticos porque atraviesan todos los factores del desarrollo. Lo cultural sí tiene que ver con las reglas de la democracia y el consenso en políticas del Estado, en el corto y el largo plazo.

Es en la dimensión política donde el reconocimiento de las diferencias culturales deja de ser un tema solamente teórico y de discusión y cobra mayor importancia como asunto práctico. Es necesario una transformación en que se dé una nueva reorganización del poder donde se incluyan las diferencias culturales. No es suficiente afirmar que nuestra realidad es pluricultural, sino que es necesario que esta pluriculturalidad tome parte en la conducción de la política y la economía.

En el Perú esta dimensión debe reflejarse en el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, en donde el territorio es fuente de vida y de supervivencia física y cultural y que el estado tiene la obligación de garantizar su ejercicio con la plena participación en la toma de decisiones y prioridades de desarrollo.

La territorialidad en un marco de principios y estándares de derechos humanos, es requisito y garantía para el ejercicio de otros derechos fundamentales de los pueblos indígenas.

Dialogo Intercultural

Ante la pluralidad cultural del Perú, la interculturalidad se nos presenta como la dinámica propia del diálogo. El diálogo intercultural resulta del contacto cotidiano entre personas y grupos de orígenes culturales e históricos distintos en los que se dan transformaciones sociopolíticas y económicas. El diálogo intercultural es el cambio en las mentalidades, en el imaginario de las personas, en sus maneras de sentir y percibir y hacer el mundo.

La interculturalidad es un medio para contrarrestar las relaciones de dominación que se expresan tanto en los ámbitos socioeconómicos y políticos, como en los culturales, y apunta a lograr procesos de construcción conjunta.

La Interculturalidad es, eminentemente, una tarea democrática, se puede afirmar que no hay democracia sin reconocimiento de la diversidad cultural y las relaciones de dominación que existen entre ellas. Esto significa promover nuevas relaciones de poder entre la sociedad civil y del Estado a favor de procesos de autonomía y empoderamiento de los diversos grupos socioculturales. Reorganización del poder en los contextos locales, regionales y nacionales y que la pertenencia a una determinada cultura no sea motivo de exclusión y marginación.

“El establecimiento de una conexión indisoluble entre democracia y ciudadanía, además de permitirnos evaluar muchos de los modelos políticos vigentes, puede colaborar en dar luces a la difícil relación entre sociedad civil y poder político”[7]. Este análisis resulta fundamental para comprender históricamente el proceso de la formación de los Estado-Nación, y que estos se encuentran en crisis ante las dinámicas sociales, políticas y culturales de pueblos y nacionalidades que exigen reformas profundas en los estados.

Como dice Carmen Mac EVOY la nuestra es “república agrietada”, que no ha cumplido las promesas de la Independencia de libertad, justicia, igualdad, ciudadanía, dignidad… Este es el momento de reflexionar juntos y qué queremos para nuestro país, cómo se puede cambiar al Estado; se tiene que transformar desde adentro.

Para concluir creo que lo expresado en la Encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco, refleja lo que estamos viviendo en el país, cuando dice “El problema político actual tiene un nombre, es el populismo “hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo, su dinámica cultural y las grandes tendencias de una sociedad. … Pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder. … Esto se agrava cuando se convierte, con formas groseras o sutiles, en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad” (159).[8] “Para hacer posible el desarrollo de una comunidad mundial, capaz de realizar la fraternidad a partir de pueblos y naciones que vivan la amistad social, hace falta la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común”.

Foto. Congreso de la Federación de Comunidades Yaneshas. FECONAYA. Octubre 2019. Adda Chuecas

BIBLIOGRAFIA

Chuecas Cabrera Adda.- El Contexto Histórico de los Pueblos Indígenas, comunidades campesinas, comunidades nativas Revista de Estudios Amazónicos. Centro Cultural Pio Aza. Lima 2012.

Chirif, A. y García Hierro, P. (2007) Marcando Territorio. Progresos y limitaciones de la titulación de territorios indígenas en la Amazonía, IWGIA.

De Gregori Carlos Iván No hay más diverso. Instituto de Estudios Peruanos. Lima 2000

Escanilla Huerta, Silvia, “El rol de los sectores in-dígenas en la independencia del Perú. Bases para una nueva interpretación”, Revista de Indias, LXXXI/281 (Madrid, 2021): 51-81

Luna Pineda Fabiola. Dialogo intercultural: Un camino para la Democracia. Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica. CAAAP Lima Marzo.2001.

MC EVOY Carmen. La Utopía Republicana: Ideales y realidades en la formación de la cultura política peruana (1871-1919) Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica... Segunda Edición junio 2017.

Quijano Aníbal Colonialidad del Poder: Eurocentrismo y América Latina. CLASO Buenos Aires 2014.

Vergara. Alberto Ciudadanos sin República. Editorial Planeta. 2da Edición 2013

Valderrama, G. (2019), Participación indígena en el proceso de independencia desde los textos escolares. Apuntes para una construcción nacional-estatal inclusiva. Rev Yachay, 8(1), 590-596.

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[1] Escanilla Huerta, Silvia, “El rol de los sectores indígenas en la independencia del Perú. Bases para una nueva interpretación”, Revista de Indias, LXXXI/281 (Madrid, 2021): 51-81. https://doi.org/10.3989/revindias.2021.002
[2] Valderrama, G. (2019), Participación indígena en el proceso de independencia desde los textos escolares. Apuntes para una construcción nacional-estatal inclusiva. Rev Yachay, 8(1), 590-596.
[3] Figallo Guillermo. Los Decretos de Bolívar sobre los Derechos de los indios, en revista Debate Agrario n° 19. Lima 1994
[4] [4] http://bdpi.cultura.gob.pe/lista-de-pueblos-indigenas
[5] https://www.inei.gob.pe Libro 1598-Tomo I
[6] Alberto Vergara. Ciudadanos sin República. Editorial Planeta. 2da Edición 2013
[7] Carmen Mc Evoy La Utopía Republicana. Ideales y realidad en la formación de la cultura política peruana (1871-1919) Fondo Editorial Pontifica Universidad Católica del Perú. Segunda Edición 2017.
[8] Carta Enciclica Fratelli Tutti. Sobre la Fraternidad y la Amistad Social. Papa Francisco. Vaticano 04 de octubre 2020.

Lic. Adda Chuecas Cabrera 
Abogada, investigadora con experiencia de más de 27 años en el campo de los Derechos Humanos, Amazonía, Pueblos Indígenas e interculturalidad. Consultora en entidades como el Instituto de Derechos Humanos (IIDH) Banco Mundial, Defensoría del Pueblo, Miembro del Consejo de Reparaciones, Ex directora del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica CAAAP, coordinadora de la Oficina de Derechos Humanos y Medio Ambiente del Vicariato Apostólico de San Ramón, y Cáritas Selva, Coordinadora del proyecto “Derechos Humanos y Acceso a la Justicia de los pueblos indígenas de la Jurisdicción del Vicariato Apostólico de San Ramón.