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Nelly Reyes Mendoza

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El presente artículo fue parte de las reflexiones y revisión de materiales en el marco del curso Políticas Sociales para la Infancia: Nuevas Aproximaciones en Pandemia realizado por el CISEPA PUCP – Centro de Investigaciones sociológicas, económicas, políticas y antropológicas, facilitado por Rossana Mendoza y Pedro Francke en abril 2021.

Es importante reflexionar y profundizar sobre los efectos de esta Pandemia o estado de emergencia sanitaria causada por la Covid-19 desde el año 2020, ya que son diversos e incalculables. Por ejemplo, los adultos mayores, con la primera ola de esta pandemia, fueron los más afectados; así como las personas que presentaban factores de riesgos. Sin embargo, no podemos decir que los niños, niñas y adolescentes sean ajenos a las consecuencias de esta pandemia.

Quizás podemos abordar que los niños/as se enfrentan a tres amenazas: por un lado, las consecuencias directas de la propia enfermedad, en segundo lugar, la interrupción de servicios esenciales y tercero el aumento de la pobreza y la desigualdad[1]. Esto podemos traducirlo en efectos en la salud física y mental, aprendizaje y bienestar de niños/niñas y adolescentes. Frente a esta nueva problemática, debemos tener en cuenta que puede haber consecuencias importantes, si no se reacciona a tiempo y que podrían durar toda la vida.

La pandemia por otro lado nos ha invitado a remirar aspectos importantes en lo personal, económico, la salud, la educación, la protección social y el bienestar en general de las familias del país. Aspectos en cómo nos miramos personalmente, y también cómo nos miran nuestros representantes políticos y funcionarios/as del estado para ser garantes de nuestros derechos y generadores de servicios públicos de acuerdo a nuestras necesidades. Por ejemplo, ¿qué tanto los bonos que recibieron las familias focalizadas como las canastas, u otros servicios en contexto de pandemia están logrando llegar a todos y todas? ¿Estamos satisfechos/as con las acciones del gobierno? O ¿Con el nivel de empleo, promoción del mismo, atención de otros servicios de salud básicos para los NNA y las familias de ellos/ellas? ¿La educación virtualizada, desde Aprendo en Casa, ha logrado cubrir las demandas de aprendizaje de acuerdo al currículo escolar?

Y es que lo común en este conjunto de gestiones que se desarrollan desde el estado se sigue manteniendo con cierta permanencia la mirada de beneficiario/a y no de un ciudadano/a de a pie que requiere ser escuchado, entender su contexto y la realidad desde donde vive la pandemia y los recursos con los que cuenta. Enfrentamos una pandemia sin entender las complejidades, las precisiones, los detalles de lo que se vive día a día en cada familia, barrio, comunidad, distrito y región; esto nos invita simplemente a seguir en forma automática/ generalizada y sin mirar las reales necesidades

A nivel de salud como menciona el informe de Unicef, aunque la pandemia no afecta predominantemente a los niños/as, el número de niños infectados está aumentando en muchos países, y aunque sus síntomas son leves a diferencia de los adultos se han registrado casos graves y fallecimientos principalmente en niños con morbilidades asociadas[2]. A esto sumamos los problemas que ya se venía enfrentando en el país como el caso de la anemia que no se ha podido superar en los niños/as de 6 a 35 meses el 40.1% sufre de anemia.[3] ¿Cómo enfrentamos este problema, en un contexto donde los servicios de salud no vienen funcionando con “normalidad”? La sugerencia del informe Unicef, uno de los seis puntos para proteger a la infancia es garantizar el acceso a servicios de salud y nutrición y lograr vacunas asequibles y disponibles para todos los niños/as[4].

Por otro lado, el derecho a la educación que implica aportar en varias aristas del desarrollo personal de los niños, niñas y adolescentes ha sido afectada también considerablemente, cambiando de un sistema presencial a un sistema de educación virtual sin conocer bien las realidades para implementar un proceso educativo de esta magnitud. Como nos menciona Rossana Mendoza a partir del análisis de una encuesta (Celag Opinión pública), frente a la posibilidad de modificar la constitución, el 47,4% prefiere la mejora del sistema educativo, eso es que casi la mitad de la población percibe un agotamiento del sistema educativo, más preocupado en hacer llegar el servicio bajo orientaciones del nivel central, sin responder necesariamente a las demandas reales que pueden ser diversas en cada región e incluso en cada localidad[5]. Estas percepciones nos invitan a preguntarnos también qué necesitamos cambiar del sistema educativo, y por qué; así como cabe la pregunta qué es importante aprender en casa y fuera de ella en estos tiempos de pandemia. Para el informe de UNICEF, el primer punto para proteger a los NNA es velar que todos los niños/as puedan aprender incluyendo la reducción de brecha digital.

Y por último el apoyar y proteger la salud mental de los niños/as jóvenes y poner fin al abuso, la violencia de género y el abandono, como menciona el tercer punto del plan Unicef para proteger a la infancia y adolescencia. Esto resulta pertinente cuando se da una mirada a las cifras que los CEMs – Centro de Emergencia Mujer – que entre enero y diciembre 2020 se atendieron 13 843 casos de violencia sexual donde casi el 70% eran víctimas entre los 0 – 17 años de edad, en nuestro caso hablamos de NNA, y es Lima Metropolitana y Arequipa las regiones con más casos registrados[6]. Sin dejar de lado las consecuencias en la salud mental del NNA que generó el impacto de pérdidas de trabajo, fallecimiento de familiares, procesos de contagio, etc.

Desde un punto de vista personal, quizás estos tres puntos pueden ser los primeros pasos que podría ir dando con prioridad y constancia el estado peruano en sintonía con la participación y propuestas de los NNA. Recordemos que desde el año pasado vienen dialogando desde diversas organizaciones de NNA en foros macro regionales y nacional. El 2020 se gestó la iniciativa la Red Nacional de Participación de NNA “Voces Adolescentes”, impulsada por MINEDU- Ministerio de Educación y Unicef a nivel institucional, invitaron a diversas organizaciones de adolescentes, así como adolescencias no organizadas y realizaron un pronunciamiento y propuestas sobre tres temas claves: educación de calidad, relaciones familiares y bienestar emocional[7]. Propuestas que fueron dirigidas a los representantes, pero también a las propias organizaciones de NNA asumiéndose como actores sociales y con derechos e iniciativas para enfrentar también este contexto de pandemia en el país.

Por ello es importante fortalecer políticas de protección y de promoción para las infancias y adolescencias. Este contexto de pandemia ha incrementado la vulnerabilidad de los NNA, como los embarazos adolescentes, la violencia familiar sobre todo en las NNA mujeres, y en zonas rurales del país donde no siempre se encuentran los servicios del estado para atender estas problemáticas. Tenemos la línea 1810, que es una línea especializada en atender los casos de violencia y abandono a los NNA que no siempre es conocida, pero que requiere difundirse constantemente[8].

Pero también es importante mirar las características de las políticas de promoción de la participación de NNA, que hoy juegan un papel importante en este contexto, ya que necesitamos una participación social de los NNA que sea profunda, precisa y amplia como nos menciona D. Calderón[9]. Es profunda cuando se la mira como una forma de vida y no solo como un mecanismo electoral y para la deliberación formal, impulsa un modo de vivir asociado o en comunidad. Cuando se habla que sea precisa es que se reconoce que la participación lleva a la acción de transformación social, y que tiene una validez política en su hacer. Y es amplia, cuando se reconoce la cotidianidad y la localidad como puntos de partida, y se enmarca en un proceso de aprendizaje continuo, y se le ve como la construcción de la comunidad, cuando lleva a exigencias de política pública y de justicia. Estos tres elementos que nos menciona Calderón, podrían ser características de un dialogo sincero y oportuno entre NNA y autoridades, en espacios donde los NNA vienen organizándose.

Otras experiencias, así como la red nacional de voces adolescentes, son los CCONNA (Consejos Consultivos de niños, niñas y adolescentes) que acompaña el MIMPV – Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y que también habría que tener en cuenta al pensar en las políticas de promoción a favor de las infancias y adolescentes[10]. Actualmente existen 569 CONNAS a nivel regional, provincial y distrital, y este año se elegirá al nuevo consejo ya que debido a la pandemia se postergaron las elecciones y en setiembre de este año y se tendrá los nuevos representantes. Se puede observar que la virtualidad ha aportado una mayor participación del CONNA. Han tenido 09 procesos de consultas públicas el 2020, a través de una plataforma virtual. Participaron en cuatro comisiones multisectoriales nacionales: comisión de cambio climático, comisión de derechos humanos, comisión del PNAIA y la comisión de la niña rural. Además, participaron en espacios internacionales.

Y aunque todavía no tenemos el informe final del PNAIA (Plan Nacional de acción por la Infancia y Adolescencia 2012-2021) que este año concluye, lo que se viene gestando con los niños, niñas y adolescentes son reuniones desde el 2020 para la elaboración de una política nacional multisectorial a favor de la infancia y adolescencia. Y que desde de la Dirección general del niño, niña y adolescente en este gobierno de transición, vienen trabajando acciones hasta julio donde esperamos que el nuevo gobierno ejecutivo del país pueda enfatizar y promover un participación profunda, precisa y amplia de los niños, niñas y adolescentes en este contexto de pandemia que tanto se requiere.

Bibliografía

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[1] UNICEF (2020) Informe de promoción y datos para el día mundial de los niños 2020
[2] Ibid.
[3] Notas Sesión 2. Curso Políticas Sociales para la infancia: Nuevas aproximaciones para la pandemia
[4] UNICEF (2020) Informe de promoción y datos para el día mundial de los niños 2020
[5] Mendoza Rossana. (2021) Volver a la Escuela. Artículo RPP noticias
[6] Registro de casos del CEM/ SISEG/AURORA/ MIMPV Enero – diciembre 2020
[7] Red Voces Adolescentes. Pronunciamiento Entre Pares: Propuestas de las adolescencias del Perú sobre nuestra educación, familia y bienestar. (2020)
[8] Línea 1810 – MIMPV
[9] Daniel Calderón. Dejarnos inquietar: La participación de los niños, niñas y adolescentes. (México)
[10] CCONNA – MIMPV.

Nelly Reyes MendozaBachiller en Trabajo Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con estudios de la Maestría en Gobierno y Políticas Públicas en la PUCP.  Consultora independiente con experiencia de trabajo en instituciones privadas y públicas coordinando e implementando proyectos sociales y/o políticas públicas con las infancias, adolescencias y juventudes en diversas regiones del país. Fortaleciendo espacios de diálogo y organización ciudadana desde un enfoque de participación protagónica, género, intercultural y de derechos.  En primer trimestre del 2021 ha ocupado cargos de responsabilidad operativa en proyectos sobre masculinidades igualitarias con adolescentes para Manuela Ramos en alianza con Unicef y Pro mundo; ha asumido el cargo de Especialista en la Dirección de Educación de Lima Metropolitana para el componente Inclusión en el 2020.