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Perú

Ricardo Soto Sulca.

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Resumen

Este artículo analiza la problemática y las perspectivas que tiene la carrera profesional de Trabajo Social en el Perú, específicamente en la región de Junín para lo cual se toman dos ideas fuerza: los cambios teóricos y metodológicos que ha tenido en su proceso histórico el Trabajo Social y el otro, la especialización de los profesionales de Trabajo Social.

Introducción

En estos momentos actuales nuestra carrera profesional de Trabajo Social debe ponerse acorde a las necesidades del mercado laboral y del proceso de globalización, la intención del presente artículo está basado en dos preguntas: ¿El Trabajo Social está preparado para asumir cambios teóricos y metodológicos que la globalización va exigiendo?, ¿Los profesionales de trabajo social deben especializarse en temas que el mercado va exigiendo?, producto de nuestros hallazgos en el proceso de investigación sobre las perspectivas del Trabajo Social en el Perú damos cuenta en el presente dichas preocupaciones, que se han puesto en debate en la Universidad y con nuestros grupos de interés (población beneficiaria).

Primero, damos cuenta del proceso histórico que ha tenido el trabajo social en cuanto a los cambios de enfoques teóricos y metodológicos y en su intervención profesional. Segundo, está centrado en el debate si los profesionales de Trabajo Social deben o no especializarse en temas o corrientes que te ofrece el mercado laboral. Por último, algunas reflexiones finales de nuestro trabajo de investigación.

El trabajo Social está preparado para asumir cambios teóricos y metodológicos

Hoy todas las disciplinas vienen apoyándose en las diversas teorías o metodologías porque ninguna ciencia es totalizante porque necesitan de las otras ciencias. Como sabemos las teorías tienen alcance intermedio por lo que se apoyan en otras teorías, podemos manifestar en la actualidad los profesionales de las ciencias sociales en particular los trabajadores sociales vienen utilizando diversas teorías y metodologías en su trabajo multidisciplinario.

Si tomamos en cuenta los antecedentes de la carrera ha tenido una concepción teórica basado en la religión católica teniendo como sustento: la caridad, la ayuda al prójimo, el asistencialismo como principios y valores de la asistencia social, esto principios siguen teniendo vigencia en nuestra formación y ejercicio profesional en algunos casos renovado o adecuado, pero en el fondo tiene un contenido espiritual.

Pasado el tiempo al convertirse como Servicio Social el contenido teórico estuvo basado en el enfoque medico su contenido era asistir al paciente o la persona en su recuperación o inserción a la sociedad en otras palabras las personas que tenían problemas estaban al margen de la sociedad o eran excluidos del entorno social por tanto el papel del Asistente Social era asistir a estas personas para que puedan insertarse como parte de la sociedad.

En la década del sesenta se implementa una política reformista en los países latinoamericanos con la implementación del Programa Alianza para el Progreso, en el Perú este programa es conocido como Cooperación Popular como respuesta a las luchas de campesinos por la recuperación de sus tierras, el Trabajo Social utiliza el método de desarrollo de la comunidad, asumiendo acciones de agente de cambio. Su función como instrumento no varía, siempre responde al objetivo de guardar el orden social y de ser una profesión urbana se convierte en una profesión preferentemente rural. (Maravi 2008).

En la década del setenta en América Latina comienzan a desarrollarse cambios sociales en la sociedad y principalmente en la academia donde aparecen nuevos enfoques teóricos en las carreras de ciencias sociales como la teoría de la dependencia, la teoría marxista, que modificaron no solo la parte conceptual sino sobre todo la intervención social con los actores o grupos beneficiarios con una mirada de “concientización” o cambio. En muchos casos la labor del Asistente Social era muy ambigua y conflictiva porque en algunos casos se convertía en mantener la situación vigente o en otros buscaba el cambio social.

En este contexto es que aparece el movimiento de reconceptualización de la carrera de Trabajo Social donde el enfoque teórico era el marxismo, en otras palabras desarrollaban la teoría del conflicto basado en la lucha de clases, teniendo sus principios en la defensa de la clases obrera en otras palabras contribuir a la trasformación de la sociedad, por parte de la clase desposeída; a partir de este enfoque la profesión cambia su labor y su naturaleza porque el objeto de intervención son las personas desposeídas o vulnerables, el objetivo es la transformación de la sociedad y su campo de acción se centra en los sectores populares (comunidades, gremios, organizaciones de base, etc.), (Ander-Egg 1971), dicha teoría sigue persistiendo en algunas universidades publicas hasta la actualidad en la formación profesional como en ejercicio profesional.

Después de la marea revolucionaria la carrera ingresa una crisis de identidad, de metodología de intervención y de espacio de intervención. El Trabajo Social comienza a sentir que las teorías que habían servido como base desde sus inicios ya no respondían a la forma de intervención profesional y la formación va perdiendo piso teórico es así que el objeto sigue siendo las personas vulnerables pero teniendo el principio del asistencialismo renovado como función de la carrera, teniendo el concepto de asistencia como un medio y no como un fin, con una metodología de intervención tradicional de Caso, Grupo y Comunidad y los espacios de intervención se centran en las instituciones públicas y privadas denominándose una carrera dependiente.

En la década del noventa se da cambios importantes en el mundo global donde los paradigmas se derrumban, las utopías desaparecen, las ideologías desaparecen (Fukuyama 1996), esto hace que las ciencias sociales comienzan a virar del conocimiento teórico al pragmatismo instrumental dejando de lado los enfoques teóricos y asumiendo conceptos técnicos como: calidad total, eficiencia, eficacia, competitividad, y sus instrumentos técnicos: planificación estratégica, marco lógico, gerencia social, etc.

El Trabajo Social no es ajeno a todo el discurso del pragmatismo instrumental que se vienen implementando en todas las ciencias sociales, dejando al lado la búsqueda de una teoría que puede servir como principio o filosofía que oriente nuestra intervención, y el pensamiento crítico de los trabajadores sociales desaparece.

Los Trabajadores Sociales para estar a la moda con el paradigma instrumental han incrementa como una función de la carrera a la gerencia social y utilizan todos los instrumentos técnicos ya señalados descuidando la parte conceptual teórica, en algunos casos seguimos utilizando las teorías ya señaladas u olímpicamente ignoramos a la teoría y nos volvemos una carrera instrumentalista. (Camasca 2008)

En la década del dos mil diez, aparece como un enfoque teórico del Trabajo Social las políticas sociales o el bienestar social renovado, éste se basa en una relación estado y mercado, siendo sus campos de intervención, las instituciones financieras, las empresas trasnacionales, el estado y las organizaciones de la sociedad civil dentro de los programas de Responsabilidad Social, Programas sociales del Estado.

En este nuevo contexto de pandemia sanitaria podemos afirmar que el trabajo social no ha podido responder adecuadamente porque no cuenta con una teoría y metodología según las exigencias de nuestra realidad sanitaria y educativa, pero esto es una crisis de las ciencias sociales (no es un consuelo de tontos sino una realidad), por lo que es necesario comenzar una reflexión critica sobre el rol que debe tener la carrera, en cuanto a los aspectos teóricos y metodológicos, en otras palabras reinventando nuestra labor con el acompañamiento de la interconectividad digital.

Los profesionales de Trabajo Social deben especializarse

En este nuevo panorama los profesionales de Trabajo Social deben tener perfiles especializados, por ejemplo: La empresa minera necesita un trabajador social y exige en el perfil profesional del postulante contar con la especialización de responsabilidad social o resolución de conflictos sociales, en caso contrario no accede a dicha plaza. Por lo que podemos ver la academia tiene dos alternativas: la primera que la profesional cuente con un diplomado a la vez de su título, el segundo, es que las facultades o escuelas de Trabajo Social consideren en su formación la especialización por lo tanto en el titulo aparece que es trabajador social con mención en responsabilidad social.

Debemos comenzar a, debatir que tipo de profesionales de Trabajo Social queremos formar teniendo en cuenta el mercado laboral. En estos momentos podemos afirmar que nuestra carrera es una de las pocas de las ciencias sociales que va teniendo mayor demanda en el mercado laboral, tanto en el estado como en el sector privado sin dejar de mencionar a los otros sectores de la sociedad civil, por lo que es importante y urgente debatir entre los colegas, intelectuales y profesionales sobre la necesidad de modificar las mallas curriculares de las facultades o escuelas de trabajo social a nivel nacional.

Quisiera comenzar poniendo en la mesa de discusión en primer lugar, debemos apropiarnos como un enfoque teórico del Trabajo Social a las políticas sociales y políticas públicas, entendiendo estas que buscan el bienestar social renovado de la población, actualmente los estados y las instituciones financieras (Banco Mundial, Comunidad Europea, entre otros) vienen implementado a nivel mundial.

Es importante participar en estos programas de políticas sociales, no solo como operadores, si es posible en desarrollar propuestas de políticas sociales desde los niveles locales, regionales y nacionales, contamos con una infinidad de experiencias en los diversos sectores por lo que es urgente comenzar a sistematizar y difundir el trabajo de nuestros profesionales de campo, de la plana docente y de los estudiantes.

Una de nuestras fortalezas que como trabajadores sociales tenemos es la relación permanente con los actores sociales que están involucrados en las diversas políticas sociales que desarrollan el estado y el sector privado, esta relación que existe entre el profesional y la población nos hace conocer las necesidades y problemas de los actores y buscar en forma conjunta las soluciones, y por otra parte el Trabajador Social contribuye en el cambio de mentalidad de los actores para que ellos solos puedan construir su propio bienestar social.

En la formación profesional de nuestra carrera preparan a los egresados, estudiantes con dos enfoques teóricos y metodológicos, el primero, se basa en la idea o enfoque de problemas y necesidades de la población, y el segundo es el enfoque de desarrollo de capacidades de la población. En otras palabras, el primero se basará en resolver problemas inmediatos (asistencialismo) de las personas y el segundo, está basado en el cambio de mentalidad de la población para que ellos mismo resuelvan sus necesidades. Por tanto, será importante tener en cuenta el enfoque, de desarrollo de capacidades o enfoque de derechos si queremos cambios de las condiciones de vida de la población.

La segunda idea que planteamos para el debate es sobre el perfil que debe tener la formación de los Trabajadores Sociales, las facultades y escuelas en la actualidad vienen otorgando el título de Licenciados en Trabajo Social, con una visión en forma general donde los profesionales pueden trabajar en todos los sectores de intervención en forma amplia, pero en la actualidad el mercado laboral viene exigiendo que los profesionales tengan un perfil o especialización sobre un tema o varios que necesita la institución o empresa por lo que es importante poner en la mesa de discusión la malla curricular de las facultades o escuelas de Trabajo Social.

Nosotros, proponemos producto de nuestra investigación que la formación del Trabajador Social sea especializada, para lo cual los tres primeros años debe estar basado en curso básicos y de cultura general y los dos últimos años deben ser de especialización esto nos permitirá competir en mejores condiciones en el mercado laboral, de esta manera las facultades y escuelas, deberían otorgar el título de Licenciado en Trabajo Social con mención (especialización).

En estos momentos se necesita Trabajadores Sociales con conocimiento especializado en responsabilidad social, conciliación y resolución de conflictos, gerencia social y gestión pública, desarrollo y medio ambiente, sobre todo en la parte de la instrumentalización en otras palabras según las exigencias del mercado o Instituciones públicas y privadas, en la actualidad en algunas las facultades o escuelas viene desarrollando algunos de estos temas o tópicos al interior de un curso curricular, o están incluidos como unidad en algunos cursos, esto no permite conocer a profundidad, teóricamente, menos el proceso metodológico para su implementación, no se tienen experiencia sistematizadas.

Lo que proponemos es que estas materias y otras se conviertan en una especialidad para lo cual deben ser entrenados teóricamente e instrumentalmente en los diversos campos de intervención, se buscara la articulación entre los conocimientos teóricos con la intervención practica de los egresados y estudiantes, de tal forma que se sientan preparados para poder proponer nuevas políticas sociales y publicas y no ser un mero operador de dichas política, en las instituciones públicas y privadas, ellos buscan resultados verificables.

En muchas de las facultades o escuelas de trabajo social no se dan las especializaciones por diversas razones: Primero, los docentes que no están capacitados, no son especialistas o no tiene experiencia profesional en dichos temas, ellos enseñan dichas materias sin tener conocimiento especializado ni experiencia concreta y dictan de los textos que cuentan sobre el tema por ejemplo: Enseñan gerencia social sin tener una experiencia en gestión en alguna empresa o institución, por tanto el estudiante desconoce el proceso instrumental de la gerencia social.

Segundo, las practicas curriculares y pre-profesionales que desarrollan los estudiantes en su formación profesional no tienen continuidad o son por corto tiempo (Por el semestre académico) en instituciones de estado o las instituciones privadas, esto no permite sistematizar la experiencia de los estudiantes, se debe cambiar por prácticas de mayor permanencia, teniendo en cuenta el interés de los alumnos por el sector de intervención en el que quiera especializarse.

También queremos mencionar en este nuevo contexto de globalización que la perspectiva era que las carreras de las ciencias sociales debían reestructurarse o readecuarse para poder seguir teniendo vigencia, y poder salir de la crisis laboral; en cambio nuestra carrera profesional de Trabajo Social va teniendo mayor demanda laboral en las instituciones públicas y privadas (Soto 2003) esto se puede comprobar en los diarios de circulación nacional donde solicitan a profesionales de Trabajo Social y no es solo nacionalmente sino también a nivel latinoamericanos como lo menciona los reportes de las universidades latinoamericanas. En los mismos avisos de los diarios señalan como uno de los requisitos que debe contar el trabajador social con una especialización que le permita ingresar en mejores condiciones al centro de trabajo.

Reflexiones finales

Por todo lo expuesto en las líneas arriba es importante comenzar ya una discusión académica sobre la importancia de modificar la malla curricular de las facultades y escuelas de Trabajo Social en primer lugar sobre el perfil académico que debe tener el Trabajador Social, seguir manteniendo el actual perfil no nos permitirá acceder en mejores condiciones en el mercado laboral.

En segundo lugar, cambiar o readecuar al recurso humano (Docentes) que tienen las facultades o escuela de Trabajo Social, porque la actual plana docente no está preparado para realizar los cambios en la formación profesional, es importante que los docentes vuelvan a tener una relación permanente con los campos de intervención y puedan retroalimentarse de los nuevos cambios que se van procesando en las instituciones públicas y privadas, en otros casos contar con profesionales que están en campo y puedan compartir sus aprendizajes con los alumnos.

En tercer lugar, es convertir nuestra carrera profesional en una carrera liberal, en otras palabras los Trabajadores Sociales no deben ser dependientes (trabajadores) de las instituciones públicas y privadas, sino deben convertirse también como profesionales independiente (contando con sus empresas sociales) que puedan ofrecer sus servicios profesionales a las diversas instituciones públicas y privadas, el mundo globalizado va exigiendo que las carreras profesionales se conviertan en empresas de servicio para poder competir en el mercado laboral.

Y si sumamos a esto que los mismos profesionales de Trabajo Social nos encontramos sumergidos en una actitud pasiva hacia la discusión y reflexión de los que representa en la actualidad el Trabajo Social; esto forma parte de una agenda pendiente, de atención a priorizar, de compromiso no solo de un grupo, sino de todo el colectivo (Chiroque 2010).

Para terminar el artículo, quisiéramos manifestar que ya no es posible seguir navegando contra la corriente con enfoques tradicionales o ideologizados, debemos tener la actitud crítica, reflexiva; sobre todo estar dispuesto asumir los cambios que la sociedad nos propone, no debemos desaprovechar las oportunidades que nos ofrecen el mercado laboral, sino al contrario posesionarnos como una carrera profesional que el futuro necesita. El trabajador social responde al mercado, sobre todo a los que respetan los derechos de las personas y ofrecen los servicios de calidad.

Referencias bibliográficas

ANDEREGG Ezequiel 1971 Reconceptualización del Servicio Social. Buenos Aires Editorial Humanitas.

Camasca Francia, Carlos Alberto 2008.- Empoderamiento y Trabajo Social. Lima Edición Virgen del Rosario.

Chiroque Solano Henry 2010 “Escenarios Contemporáneos para la intervención del Trabajador Social”: Revista de Trabajo Social PRAXIS SOCIAL No 1 35-54. Lima. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Fukuyama Francis 1996 El fin de la Historia y el último hombre. Buenos Aires Editorial Planeta.

Maravi Layli 2008 La Facultad de Trabajo Social en la Universidad Nacional del Centro, Huancayo Editorial Punto. Com.

Ricardo Soto Sulca 2003” El Trabajo social y la Globalización” Revista VOCES de Trabajo Social No 135-41. Huancayo. Universidad Nacional del Centro del Perú

Mg. Ricardo Soto SulcaDocente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional del Centro del Perú.
Director del Centro de Capacitación JM Arguedianos. Editor de la Revista Voces en Trabajo Social. Ha escrito artículos de trabajo social y de estudios culturales en diversas revistas nacionales y regionales. Ha publicado libros de trabajo social y estudios culturales.