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Mujer Andina, Trabajadora Social, Sindicalista y Ciudadana

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Presentación:

Aquí presentamos una breve reseña de lo que hemos considerado el legado principal de Sonia: los valores y principios que demostró en su vida profesional y en su condición de ciudadana. No es pues una biografía, es más bien una semblanza muy acotada y específica en la que recogeremos testimonios de personas que acompañaron y compartieron vivencias y experiencias en distintos momentos de su vida. Dividimos el artículo en cuatro partes, precisamente las que han dado lugar al título, cada una de las cuales presenta algunos testimonios que nos conduce a una reflexión desde la perspectiva del Trabajo Social, considerando que cada acto de nuestra vida, repensado en su significancia social es una fuente de aprendizajes que enriquece el conocimiento y abre caminos a nuevas prácticas sociales.

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Mujer Andina

Sonia en el Mirador de Maras en Cusco. Foto tomada por Lena Chávez Cuentas. Subida al Facebook de Sonia por Denisse Chávez el 4 de mayo de 2021

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Sonia Cuentas Anci, nació el 02 de octubre de 1943, en el sur andino del Perú en Arequipa. Fue la mayor de 7 hermanos.

Foto de la ciudad de Arequipa con el Misti

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Nunca mejor llevado el título de “Hermana Mayor”

Siempre tuviste la voz sabia, el consejo justo, la palabra solidaria. Me embelesaba escucharte hablar sobre la familia, sobre los inicios en Puno, los tiempos duros, y el esfuerzo de Papi Leo por sacarnos adelante. Me encantaba escucharte hablar sobre Mami Celia y lo que significó para ti luego que perdiste a Gumersinda, siempre contabas la alegría que te significaba madrugar y acompañarla al mercado, y ella siempre también lo contaba. Contigo aprendí muchas cosas. Aprendí a amar a la familia, amar nuestras raíces en Puno, y amar nuestra música. Hay huaynitos que al escucharlos me llevan directamente a ti: “Recuerdos”, “Que encanto tienen tus ojos”, “Cunumisita”, y tantas más. Testimonio de Ramiro Cuentas del 4 de mayo 2021, en el Facebook de Sonia Cuentas Anci

Fotos subidas por Ramiro Cuentas en el Facebook de Sonia Cuentas.

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Sonia la prima dulce

Siempre tenía una sonrisa para hablar con chicos o grandes, fue parte del clan de la familia Cuentas de orígenes huancaneños (Huancané, provincia de Puno), que como todos terminamos migrando a la gran ciudad, a Lima. Sonia fue artífice de los encuentros familiares en la casa del papi Leo en San Felipe, entre pinquillos, zampoñas, tarkas y mandolinas inundamos de huaynos puneños la casa, sin importar lo que dijeran los vecinos. Para nosotros los del clan Cuentas era una manera de no perder nuestra identidad y nuestra forma de transmitir la cultura andina en la gran ciudad. Escuchar cantar a Sonia Cholitas puneñas venidas del lago azul en coro con mi hermana Zelideth era un deleite, o Agüita de Putina, son tantas las canciones que tengo en el recuerdo de esas inolvidables noches de los y las Cuentas.

La vida me regalo a las primas Martha y Sonia a quienes visitaba con frecuencia cuando recién llegue a Lima, recuerdo que Sonia me llevó a una reunión de las asistentas sociales en el local de Creatividad y Cambio, allí conocería mujeres que luego marcarían mi vida de manera transcendental como Rosa Dominga Trapazo. Esa noche de la reunión hablaban temas nuevos y desafiantes para mí: la reconceptualización del trabajo social, los avances en San Marcos, las propuestas de Paulo Freyre y la educación popular. Sonia me dejó una huella, cuando hablaba llena de energía, sin perder la belleza de su voz y su ternura para transmitir las ideas de un trabajo social comprometido con su pueblo. Sonia y las demás compañeras sustentaban que la universidad debía servir para hacer una propuesta política comprometida con los sectores más vulnerables de la sociedad. Sonia y aquellas trabajadoras sociales, que luego conformarían un gremio contestario de trabajadoras sociales, habían marcado un nuevo camino para las próximas generaciones. Testimonio de Dennis Chávez, Trabajadora Social.

Puneña de corazón. Se traslada a Puno, a Huancané, donde recibe el cariño y la influencia de la familia directa y amigos, quienes conformaron su entorno familiar. Se hace puneña de corazón. Una familia ampliada llena amor, amistad, comunitarismo y música. Su gusto por la música puneña es una característica esencial en su vida.

Bahía de Jonsani, la primera mirada al Titiqaqa en la ruta Huancané-Moho.
Crédito: Martha Giraldo. 2021

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Éramos más que amigas, familia.

Mis padres Ulises Giraldo y Rosa Alayza, nos hablaron en la niñez de Leopoldo Cuentas Bedregal, éste, muy joven, unos años mayor que mi papá, había sido su profesor en la escuela primaria de Moho; vivía por entonces en Huancané y tenía junto a Gumercinda Anci 5 hijos, Sonia era la mayor. En esos tiempos, los vínculos entre familias de Huancané y Moho eran estrechos y perduraban en el tiempo. Pasadas algunas décadas no es casual que mi hermana Noemí, yo y sucesivamente 2 hermanas más, recalamos durante nuestra vida universitaria en Arequipa, en el hogar del Papi Leo y Mami Celia, casa abierta, generosa, pródiga en afecto y ayuda, junto a Martha, Marcela y los hermanos menores; así pasé a tener una familia más.

Conocí a Sonia en 1969, la casa grande se preparó para recibirla, llegaba desde Cusco con los mellizos Lena, Álvaro y esperando al tercer hijo. Había alegría y expectativa por que la estadía de Sonia fuera de lo más amable y satisfactoria. Desde el primer momento tuve empatía con esa guapa y joven mamá: tranquila, cariñosa, sin engreimientos ni exigencias, sencilla, tolerante con todas las opiniones, porque no es difícil imaginar que las horas de compartir la mesa sea matinal, mediodía o noche eran de inacabables tertulias sobre política y actualidad, había de todas las posiciones, Sonia en ese entonces no tenía opción política.

La familia Cuentas se fue trasladando a Lima, al poco tiempo yo también. Así, con Sonia, fuimos construyendo en el caminar una relación sincera, afectuosa, sin intereses, pura, transparente, con cosas compartidas y con discrepancias, su casa era como la mía. Tanto que, pasados unos años fui arropada y cuidada cuando fui mamá. Sonia, Javier y Joseco cargaron, bañaron, y acunaron a mi hijo Miguel. Tanta entrega, tanto afecto, tanta ternura recibida y la vida me dio la oportunidad de estar a su lado cuando dolorosos sucesos sacudieron las fibras de mi querida Soniacha. Pude ser eficaz y cálida en su viaje hacia La Paz, nunca olvidaré su rostro y sus lágrimas de despedida, transitoria por cierto, porque innumerables veces fui a verla, conversaciones hasta el amanecer, gestiones, preguntas, nos unieron más que nunca. Tampoco olvidaré que ya de regreso a Lima, su casa nuevamente estaba abierta para mí, ambas compartíamos la misma preocupación por malestares comunes y cuidamos la dieta, en enero de 2020, después de unos días en su casa nos despedimos, como siempre con un fuerte abrazo, pero como nunca con lágrimas…SONIACHA querida, nos reencontraremos para bailar una alegre pandilla puneña. Testimonio de Martha Giraldo, su entrañable amiga puneña.

Trabajadora Social

Estudió en la Escuela de Servicio Social de la PUCP, en los años 64 y 65 hizo sus prácticas profesionales en Quillabamba, capital de la provincia de La Convención, en el Cusco.

Una mirada al contexto de la década de los 60 y 70

Foto publicada en la web http://elbuho.pe/2019/06/2019/reforma-agraria-cincuenta-años-y-algo-maspor-venir/

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Esa década nos remite al desenlace de una larga historia de luchas sociales y sindicales que libraron los yanaconas y campesinos contra el Sistema de Hacienda, que los subyugó por más de 300 años (Craig, Enero 1968) , hasta lograr una reforma agraria que los convirtió en campesinos dueños de sus pequeños minifundios. Son estos temas de un agro en proceso de reforma agraria, una presencia de la organización campesina como protagonista de los cambios estructurales de esa época, lo que sin duda vivió la joven Sonia como un desafío a su profesión de trabajadora social y a su sentido de justicia social. En este marco, se va forjando en Sonia una visión crítica del trabajo social y un compromiso ético con los derechos de los explotados.

Foto publicada por el Diario Uno. Tomada de la web de Servindi el 1 de junio de 2021

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La experiencia vivida fue muy importante, por el conocimiento de la realidad social y económica del campesinado, de desigualdad e injusticia.

Sonia demostró mucha sensibilidad y trabajó muy comprometida por la concientización del campesinado hacia la organización cooperativa y la movilización para trabajos de infraestructuras (construcción de escuelas y caminos etc.); en un esfuerzo conjunto con otros profesionales.

Nosotras fuimos asignadas a los equipos de profesionales en una de las siete zonas. Cada una de ellas integradas por un equipo multidisciplinario de trabajo: un agrónomo, ingeniero civil, una trabajadora social, una educadora familiar, ayudantes de campo, practicantes. En la Oficina Central una Jefatura de Trabajo Social, con planes y tareas de desarrollo comunal y salubridad coordinadas con autoridades locales. Los equipos estaban integrados por profesionales con mucho entusiasmo y emoción social. Se trabajaba con las organizaciones sindicales de los campesinos formadas para la obtención de la Reforma Agraria. Como trabajadoras sociales, organizábamos faenas para la construcción de escuelas y caminos, teníamos a cargo la preparación de jóvenes para la alfabetización. Lo bueno era que las trabajadoras sociales asignadas eran profesionales muy competentes.

Como experiencia personal nos abrió los ojos a la realidad del campesinado de entonces, producto de la explotación y abuso, problema de desnutrición y salud, educación. Como profesionales, tuvimos logros importantes: el haber impulsado la necesidad de asociarse para el acopio de productos y su comercialización y así evitar el abuso del comerciante; haber colaborado con un granito de arena en el proceso de afianzar la reforma agraria, en aquello fundamental, mejorar sus condiciones de vida y elevar la autoestima y empoderamiento del campesino. Sonia permaneció en la zona ya como profesional por dos o más años, y yo trabajé en Cusco en las comunidades campesinas, por el Ministerio de Agricultura por tres años más. Poco antes de la enfermedad de Sonia, un agrónomo estudioso de la reforma agraria el Cusco, nos convocó a quienes trabajamos en ese tiempo, y luego de analizar nuestra experiencia, concluimos que fue muy valiosa. Testimonio de Mercedes Cáceres, Trabajadora Social

Para ser eficaces en la acción profesional teníamos que actuar profesionalmente en los procesos de cambio de la política institucional universitaria.

Como Trabajadora Social en la Universidad Nacional de Ingeniería, junto a un equipo de Asistentas Sociales, su función fue velar por el bienestar de los estudiantes. Sonia Cuentas, amiga y colega, llegó a trabajar en 1975 a la Oficina de Trabajo Social de la UNI, que dirigía la recordada Elena Caro. En la Oficina éramos ocho Trabajadoras Sociales con quehaceres totalmente desvinculados de lo que pasaba en la dinámica interna en la UNI y de la problemática social en general. Nos limitábamos a la atención formal de casos sociales de los estudiantes. Para superar esta apatía, conociendo que en esos momentos surgía la corriente de reconceptualización del Trabajo Social, invitamos a Estela Carbo, directora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quien lideraba allí este proceso. Estela nos dio un par de charlas sobre el tema y nos explicó cómo se estaba procesando la reconceptualización en San Marcos y otras universidades.

De Guillermo Arévalo - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=99614151

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Para Sonia y el equipo de trabajadoras sociales de la UNI, se abrió entonces un momento de definiciones. Lo primero que hicimos fue ponernos a estudiar, a leer y analizar una serie de documentos, a fin de comprender la problemática de la UNI y de sus tres estamentos (estudiantes, docentes y trabajadores no docentes) y actuar en correspondencia a sus necesidades y derechos. Comprendimos que para ser eficaces en la acción profesional teníamos que actuar profesionalmente en los procesos de cambio de la política institucional universitaria. Lo siguiente fue comprometernos con las demandas sindicales de los trabajadores, que en 1976 impulsaron una exitosa huelga en defensa de su pliego de reclamos y otras acciones de lucha.

No todas dimos este paso. Sonia fue de las más entusiastas, apenas llegada al trabajo. Se incorporó al Sindicato y participó permanentemente desde ese momento en sus actividades.

La huelga terminó con el despido de quince trabajadores, entre ellos dos Trabajadoras Sociales, Elena Caro y yo. Fuimos reincorporadas recién en 1984 después de arduas jornadas de lucha.

En este proceso la militancia sindical de Sonia se hizo más firme. Fue elegida Secretaria General del Sindicato. Así comenzó su camino de compromiso sindical, social y político, que no abandonó hasta el fin de su vida. Una inmensa lección de consecuencia personal y profesional. Testimonio de Carmen Gálvez Valdivia, Trabajadora Social.

Destaca su entrega y dedicación a las personas, su capacidad de promover el análisis y la conciencia de la realidad

Mi querida Sonia Angélica Cuentas Anci, te conocí hace más de 40 años, cuando te desenvolvías como Trabajadora Social en las oficinas que dependían de Bienestar Universitario de la Universidad Nacional de Ingeniería, una colega admirable y mi amiga del alma.

Sonia brindaba atención a las y los estudiantes universitarios con el compromiso, seriedad y firmeza necesaria para que ejercieran sus derechos y asumiesen sus responsabilidades. Recuerdo su voz clara y respetuosa cuando los atendía, la mayoría procedía de familias muy humildes. Además, con la mirada de colega con experiencia, que da línea en el trabajo y en la vida, con honestidad, transparencia y solidaridad, se relacionaba con las compañeras de la oficina, tomando postura siempre al lado de quien la necesitaba, entre ellas colegas que fueron despedidas meses antes de mi ingreso a la UNI.

En esos tiempos, la Oficina de Trabajo Social, solo atendía a estudiantes. Sin embargo, evidenciando ese interés genuino por la gente, Sonia Cuentas se había comprometido, como presidenta del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Nacional de Ingeniería SUTUNI, y como parte de las reivindicaciones que se demandaban entonces, se logra conquistar la aprobación de un fondo de apoyo y estímulo, destinado a los trabajadores administrativos y a docentes de la UNI. Para su administración se organiza un Comité de Administración que se denomina CAFAE (Comité de Administración del Fondo de Apoyo y Estímulo). Entonces en la Oficina de Trabajo Social, a través de Sonia Cuentas y mi persona, se comienza a atender también y principalmente a Trabajadores Administrativos, además de la atención a los estudiantes.

Cabe resaltar, que pese al compromiso y demanda de tiempo del SUTUNI en las actividades cotidianas, Sonia como profesional, estaba siempre firme en la oficina de Trabajo Social, cumpliendo sus funciones. Era de admirar y asumir esa relación humana, cálida, respetuosa y sincera que Sonia vivenciaba al cumplir con sus funciones de Trabajadora Social, su entrega y dedicación a las personas, su capacidad de promover el análisis y la conciencia de la realidad, desde quienes solicitaban su intervención para buscar una solución, hasta lograr que el trabajador técnico o profesional, o el estudiante universitario, superasen los problemas que estaba presentando.

Por un lado, el compromiso con el SUTUNI y por otro la intervención social profesional de Sonia, generaron que todas las compañeras y compañeros de la Universidad Nacional de Ingeniería, e incluso los trabajadores jubilados, reconociesen a Sonia como una compañera comprometida y tuviesen plena confianza en ella. En el marco de su comportamiento firme y respetuoso, lograba promover la participación de trabajadoras y trabajadores en el Sindicato, su participación en la comisión de disciplina, que cumplía un papel fundamental en la formación sindical y política de quienes integraban el SUTUNI, o de integrar el Comité de Lucha, cuando se trataba de definir acciones de defensa de los derechos de las y los trabajadores.

No era casual su formación como colega de Trabajo Social, su base sólida en principios y valores, que comienza por reconocer y valorar como personas, a quienes solicitan su intervención y luego aportar con sus conocimientos y el máximo esfuerzo, para el apoyo solicitado.

Sus principios se reflejaban en su actuación unitaria e integradora, que además incentivaba la unidad entre los tres estamentos: trabajadores administrativos, trabajadores docentes y estudiantes, para la toma de decisiones fundamentales en el Consejo Universitario, conducta con la que se ganó el respeto de las autoridades universitarias. ¡Querida Sonita, estarás siempre guiando nuestros pasos como personas y profesionales comprometidas! ¡Con tu firmeza, tu compromiso, tu dulce sonrisa y el cariño por la gente!! Testimonio de Ana Bazán Bastarrachea. Trabajadora Social.

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Sindicalista

Un liderazgo sindical pedagógico

Volverás a cada instante Sonia Cuentas, como una suave brisa que ondea y convoca los recuerdos en medio de la organización sindical de la que fuiste una conspicua líder sindical.

Sonia tuvo la perspectiva importante de crear la primera Escuela Sindical, ente de formación y educación sindical, que tenía como objetivo fortalecer nuestra cultura sindical para enfrentar con eficacia los desafíos y la lucha por defender una vida digna para los trabajadores. Le dio mucho énfasis a la formación sindical como un objetivo para mantener una constante en la formación de nuevos cuadros dirigenciales y estar preparados para representar genuinamente a los trabajadores. Se preocupaba mucho sobre el futuro de nuestra organización sindical, por ello sienta las bases para desarrollar el cambio de lo que fue la Asociación de Empleados de la UNI (AEUNI) a ser el Sindicato Único de Trabajadores de la UNI (SUTUNI).

Sonia nos motivaba con su pedagogía de liderazgo a convertir al SUTUNI en una de las bases más importantes de la FENTUP; recuerdo su técnica sistemática de las interrogantes del porqué y para qué de nuestra presencia en el Sindicato, eran para afirmar y ubicarnos en nuestra identidad; aprendimos con ella a ser coherentes y firmes para mantener el control de los principios sindicales de la unidad y la democracia sindical; su honestidad y ética sindical eran una garantía para mantener sellada la independencia política de clase y sobre todo su solidaridad que tenía como base y eje fundamental su desempeño profesional como Trabajadora Social. Ella marco la historia del SUTUNI, dejando huellas indisolubles que hoy siguen creando el compromiso persistente de luchar para tener un país justo e igualitario. Ella nos señaló con sus esfuerzos y con su vida, una nueva era. Testimonio de José Osorio, Ex Secretario General del SUTUNI

Foto de Sonia en una asamblea de la CGTP. Archivo familiar.

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Sonia organizó la Comisión Femenina de la CGTP

En el contexto de convulsión social y política que vivimos en los años 80, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), por medio de sus dirigentes, don Isidoro Gamarra, Valentín Pacho y Sonia Cuentas Anci, nos convocan a las mujeres trabajadoras para participar en una comisión femenina de la central.

La compañera Sonia, nos acoge a las sindicalistas de los sectores de educación, universidades, salud, laboratorios, textiles, fábricas, bancarios, telecomunicaciones, trabajadoras del hogar y de otros sectores, con quienes organizamos talleres, conversatorios, mesas redondas, seminarios, encuentros de mujeres; de Lima metropolitana y a nivel nacional.

Los temas: “Roles de la mujer”, “Mujer trabajadora” y “Realidad nacional”, en los que se trató sobre autoestima, feminismo, roles y responsabilidades de la mujer en los diferentes estamentos sociales. Participaron organizaciones populares como Comités de Vaso de Leche, Comedores, Casas de Refugio, La Unión Popular de Mujeres UPMP. Así como ONGs.: Las Auroras, Las Micaelas, Las Floras, Las Manuelas, entre otras; con quienes realizamos el Primer y el Segundo Encuentro Nacional de Mujeres Trabajadoras, y la publicación de varios números de la revista “Mujer Trabajadora”. El objetivo era que, organizadas y fortalecidas, participemos conjuntamente con los compañeros dirigentes, en la defensa de nuestros derechos y reivindicaciones. Nos decía Sonia: “…compañeras, trabajemos juntas en aquello que nos une, dejemos de lado las diferencias que nos separan, …el objetivo común es lo más importante”. Asistimos a movilizaciones, marchas y eventos, por el 8 de marzo, el 1 de mayo, el día de la madre, día contra la violencia, etc.

Como sindicalista, Sonia nos inspiró para luchar por una sociedad más justa, por el respeto a los derechos de todas las personas, su cultura, creencias y formas de pensar. Así mismo, ejercer un apoyo solidario a los más vulnerables que son los niños, las mujeres y los ancianos.

Ella también, en su condición de dirigente sindical, fue víctima de amenazas, ser considerada como terrorista, y reprimida en sus derechos, razón por la cual, se vió precisada a refugiarse en otro país por más de 20 años.

Todas las Carmen, Anitas, Rositas, Isabel, Sofías, Martinas, Fridas, Delias, Marías, Esther, Celias, Magdas, Paulinas, Eteldritas, Eloísas, y otras compañeras con las que caminamos, están en Sonia y Sonia en cada una de nosotras. Doy gracias por la oportunidad de conocer a valerosas mujeres y haber tenido el privilegio de su amistad. Compañera Sonia Cuentas Anci ¡¡¡ Presente ahora y siempre!!! Testimonio de Isabel Isolina Merino Trujillo, Ex- secretaria de Asuntos Femeninos del Sindicato de Trabajadores de la Compañía Peruana de Teléfonos.

Demostró sensibilidad frente a los problemas de los estudiantes

Conocimos a Sonia Cuentas Anci, en las luchas democráticas de los estudiantes de la UNI de los años 1973 a 1977, cuando reconstruimos la Asociación de Centros de estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería (ACUNI). Nuestra lucha era democrática, para que se restituya el tercio estudiantil, ya que había sido sustituido por una cuarta parte de los organismos universitarios, y se reconozca el derecho a la organización.

Sonia Cuentas trabajaba en la UNI como Asistenta Social, cuando formamos el Frente de los Tres Estamentos de la UNI (FUTEUNI), ahí conocimos Sonia Cuentas quien conjuntamente con Elena Caro y Carmen Gálvez, participaban en el Sindicato de Trabajadores de la UNI (SUTUNI), cuyo Secretario General era César Morí y Benjamín Marticorena de la Asociación de Docentes (ADUNI) Sonia como asistenta social demostró sensibilidad ante los problemas de los estudiantes y siempre buscó resolverlos, apoyándolos y acompañándolos, nunca nos abandonó a los estudiantes que fuimos a prisión por casi un año.

Fue una dirigente gremial consecuente y luchadora, como secretaria general de la Asociación de Empleados de la UNI (AEUNI) y Secretaria General de la Federación Nacional de Trabajadores de la Universidad Peruana (FENTUP).

Cuando vivió varios años en La Paz Bolivia, fue acogedora de los peruanos que, como ella, tuvieron que salir del país por la persecución política de la dictadura de Fujimori, los acogía en su casa con José Pinto, con total desprendimiento, era una embajadora peruana en la práctica. Toda su vida fue una mujer solidaria, luchadora por sus ideales y una gran compañera con todos quienes la conocimos y compartimos alguna parte de su experiencia y vida. Ante su inevitable partida solo queda unirnos en su memoria y seguir luchando por sus ideales de que un nuevo mundo, que una nueva sociedad es posible, sin explotación del hombre por el hombre, sin ningún tipo de exclusiones. Sonia solidaria nunca te olvidaremos, seguiremos tus ideales y ejemplo. Testimonio de Alberto Eugenio Quintanilla Chacón. Egresado de la UNI. Ex Congresista.

Ciudadana defensora de los derechos de las personas adultas mayores.

Sonia, Trabajadora Social destacada, hizo historia en Bolivia

Sonia Cuentas nos recibió como integrantes del grupo de estudiantes de la Carrera de Trabajo Social de la Universidad Mayor de San Andrés. Tuvimos el privilegio de conocer cómo desde 1997 empezó su lucha por el reconocimiento y vigencia de derechos de los Adultos Mayores, principalmente de los sectores más vulnerables. Quedamos impresionadas por sus ideas de inclusión social y su aspiración a una sociedad más justa que respetara a un sector poblacional marginado de la sociedad boliviana.

Sus profundas convicciones se transformaron en una sólida iniciativa para que el gobierno de turno, implementara medidas inmediatas para que los adultos mayores indocumentados obtuvieran un Registro Único Nacional (RUN) que por años se le había negado y así estos pudieran acceder al cobro del Bono Solidario (BONOSOL).

Adultos mayores en el frontis del Palacio Legislativo de Bolivia, en La Paz

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En 1998, en la ciudad de La Paz creó el Centro de Orientación Socio Legal para Adultos Mayores (COSLAM), institución no gubernamental sin fines de lucro, conocida y reconocida como la Defensoría del Adulto Mayor, trabajó con enfoque de derechos, formando y fortaleciendo grupos, desarrollando acciones de sensibilización y promoción de una cultura de respeto. Bajo su conducción el COSLAM impulsó iniciativas dirigidas a generar consensos para incluir el tema del Adulto Mayor como un eje transversal en los planes y programas. Resultado de su trabajo coordinado con otros actores sociales se emitieron importantes normas nacionales entre ellas, la Ley del Adulto Mayor.

Fotos de archivo de COSLAM / Sonia en mesa de trabajo institucional de Bolivia

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No dejó la atención de casos individuales, desde ese servicio protegió, defendió, promovió y desarrolló iniciativas que permitieron solucionar las demandas cada vez más crecientes de este sector poblacional. Su experiencia de trabajo y resultados alcanzados durante varios años, continúa siendo un referente y fuente de inspiración para quienes continuamos tratando de construir un presente y un futuro más humano para las personas mayores de Bolivia y en otros países de América Latina. Testimonio de Jenny Andrade. Trabajadora Social. Bolivia

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Sonia, amiga, compañera, sigamos caminando juntas

Ya es casi un mes de tu partida y estoy entendiendo cada vez mejor este misterio de la muerte. Siento que ya no estás, pero estás más permanente que antes.

Cuando dejaste Bolivia, te extrañaba porque ya no estabas para consultar tu parecer sobre esto y aquello en el quehacer diario de la construcción de un buen vivir para las personas viejas. Pero, no estabas y había que esperar un contacto, un correo, una llamada o que regreses a visitarnos y que nunca alcance el tiempo que te quedabas para todo lo que había que hacer.

Pero ahora estás todos los días, te estás convirtiendo en parte de todo lo que nos rodea, estás en proceso de que tu cuerpo, tus pensamientos, tus sentimientos, toda tu, querida amiga, te insumas en la naturaleza: en la tierra, el aire, la lluvia. Estás desintegrando tu ser para integrarte en el todo que es el Cosmos, en ese todo del que somos parte sin darnos cuenta … entonces estás aquí, ya no tengo que esperar que llegues, que llames o que escribas porque ahora mismo estás escribiendo conmigo estas letras tuyas. Alguna partícula del aire frio del invierno que está afuera de mi ventana te trae, porque eres parte del universo.

Dentro de mi alma estoy escuchando tu voz nombrándome. Gracias por hacerme entender con tu partida que somos parte de un gran todo y que seguimos empujando el carro de la vida hacia ese mundo donde todas las personas vivamos bien, en igualdad, donde nadie le quite nada a la naturaleza, ni explote a otros humanos en su beneficio individual, donde vivamos en comunidades de amor y en armonía con nuestra madre Tierra. Seguimos caminando juntas compañera. Tú siempre amiga. Testimonio de Mercedes Zerda. Psicóloga. Comunidad Awicha en Pampahasi. La Paz. Bolivia.

Plaza Murillo en La Paz. Crédito: pppinto.

La Paz. El Intillimani. Crédito: pppinto

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Sonia en Perú

A su regreso a Perú, Sonia organiza y dirige el Colectivo por los Derechos de las Personas Adultas Mayores, organización en la que participan trabajadoras sociales y otras mujeres mayores provenientes de diversas experiencias de vida que, unidas por firmes convicciones acerca de sus derechos, los promueven y difunden en los sectores populares. Articulan sus iniciativas a mesas de trabajo y en alianza con organizaciones sociales de la sociedad civil, buscando incidir ante los poderes del Estado para que cumplan con sus obligaciones relacionadas con los derechos de las personas adultas mayores.

Y como no podía ser de otra manera Sonia volvió siempre a sus fuentes originarias, a su sindicato, el SUTUNI, su asociación de Cesantes ACEUNI y su central, la CGTP; además se dio tiempo para promover los derechos de las personas mayores en los municipios de Comas y Puente Piedra y apoyó temporalmente a la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú FEMUCARINAP.

Su partida la alejó físicamente pero su ejemplo de compromiso y solidaridad permanece con nosotros. (Testimonio de José Pinto)

Foto del archivo personal del Sonia