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Perú

Nélida Céspedes Rossel

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Este año celebramos el centenario de Paulo Freire, amoroso pedagogo y político rebelde. Su celebración es motivo de alegría, y a su vez un desafío para seguir recreando el pensamiento y la práctica de Paulo, que nos decía, “no me copien recréenme” alentando nuestro compromiso para seguir en la lucha por una nueva humanidad y por sociedades justas. El aporte de Freire es sustantivo por su planteamiento político, ético y educativo, que permite leer el contexto actual y contribuye a resignificar el sentido de la Educación y su aporte a la construcción de otro mundo posible.

Sus planteamientos rebasaban cualquier campo temático o programático, pues como político y pedagogo su compromiso lo llevaba a dar respuestas en el marco del contexto político, social, cultural, educativo de su tiempo buscando aportar a favor de la transformación personal y social.

No es casual que su planteamiento ético, político y pedagógico a favor de la justicia, la democracia participativa, la vida digna, la lucha contra los opresores y a favor de los oprimidos sea motivo de ofensiva, especialmente por fuerzas conservadoras, fascistoides, en nuestro continente que buscan mantener el statu quo a favor de los poderosos. Es indignante que, en Brasil, patria de Paulo Freire se ha desatado una ofensiva por sus ideas transformadoras, lanzando el proyecto “Escuela sin partido”, que plantea la urgencia de eliminar de las aulas, las 'ideologías de izquierda' y todo rastro del principal pedagogo en la historia del país. Incluso maestros, maestras, educadores y educadoras son perseguidos por esas ideas que llevan a la humanización de las personas y nuestro continente.

Estos planteamientos constituyen la base de la Campaña en Defensa del legado de Paulo Freiré organizada por el Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL) junto a diversas organizaciones, instituciones, académicos, movimientos sociales, iglesias en todo el continente, así como en otras latitudes.

La campaña se desarrolla en medio de un contexto adverso, se ha puesto en juego la vida, principalmente por la aplicación de políticas neoliberales que con la pandemia han profundizado la desigualdad y exclusión especialmente de nuestros hermanos y hermanas indígenas, de las zonas rurales, de la Amazonía, afrodescendientes, mujeres, niños, niñas, jóvenes, adultos y, adultos mayores, vulnerando los derechos económicos, políticos, culturales, sociales, y de la naturaleza.

Hoy, debido también al Covid-19 nos encontramos ante una crisis humanitaria sin precedentes. Por otro lado, es una oportunidad para reformar radicalmente nuestro mundo por uno justo y solidario, que nos humanice, como nos planteaba Paulo Freire.

Así como hay fuerzas adversas, también hay otras fuerzas vitales en diversos puntos del continente con profundas experiencias que les llamamos “semillas de esperanza”, que se han sustentado en la lectura del contexto resignificando desde allí el sentido de la educación popular para la construcción de otro mundo posible.

HACER MEMORIA

En esta celebración es importante la memoria de Freire, no para copiarlo sino para recrear sus planteamientos y reinventarnos.

En los años 60, Freire, como hombre comprometido con su tiempo, allá en el Nordeste del Brasil, sintió el dolor, la marginación, la opresión que deshumanizaba a los habitantes de Pernambuco. Le dolía la explotación del pueblo oprimido y peor aún, la manera como llegaban a idealizar la situación del opresor. Como visionario Freire planteaba que los oprimidos debían de constituirse en restauradores de la libertad de ambos naciendo así un hombre nuevo que supere la contradicción opresor-oprimido: un hombre liberándose, humanizándose.

Estas ideas las plantea en su libro Pedagogía del Oprimido[1]. En el primer capítulo Freire analiza las raíces de los problemas que la humanidad enfrentaba a fines de los sesenta y sugiere que el hombre es un “ser inconcluso”, y que la deshumanización existente en el mundo “es distorsión de la vocación de SER MÁS” (32). Esta distorsión conduce a los oprimidos a “luchar contra quien los minimizó” (33). Su lucha sólo tiene sentido cuando los oprimidos no se transforman en opresores de sus opresores, “sino en restauradores de la humanidad de ambos” (33). Esta restauración solamente puede venir de los oprimidos porque son ellos los que entienden la necesidad de la liberación: “¿Quién mejor que los oprimidos se encontrará preparado para entender el significado terrible de una sociedad opresora?” pregunta Freire (34).

Para Freire la educación crítica, liberadora, la que va más allá del ba, be, bi, bo, bu, la que permite a las personas aprehender el mundo, la que contribuye a la escritura de la historia personal y colectiva, aquella que implica diálogo, participación, fue desarrollándola inicialmente desde la alfabetización como alternativa a dicha humanización. Esta visión venía gestándola desde sus experiencias educativas, especialmente con la experiencia educativa dentro de la Campaña Nacional de Alfabetización, invitado por el Gobierno de Goulart (1963). La Campaña comprendía la creación de círculos y centros de cultura en todo Brasil, confluyendo en la creación del Movimiento de Educación de Base (1961), así como la presencia de un conjunto de movimientos que se dieron en aquel tiempo y que abonaron a experiencias de cambio. Aquí reconocemos en Freire su concepción de educación ligada a la movilización social y política. En esta etapa, se dieron también algunos abusos de los planteamientos de Freire. Por ejemplo, aplicar el método de alfabetización de forma simplificada, olvidando su carácter político-pedagógico. Así también, en sentido de concientizar se entendió como adoctrinamiento. Ambas posturas fueron objeto de críticas y reflexiones posteriores.

Otro aspecto importante de la visión de Freire, es el que refiere Oscar Jara en su libro titulado,” La Educación Popular Latinoamericana, Claves Éticas y Políticas (2020[2]), en relación al papel de la universidad. En el año 1962 Freire se desempeñaba como docente de la Universidad de Recife y crea el “Servicio de Extensión Cultural- SEC”, así como la Radio Universidad - “al servicio de la democratización de la cultura”-, desde ese espacio se trasmitía su programa de Cultura Popular y Alfabetización; también se crea la Revista Estudios Universitarios. Es así, que Freire desde esa experiencia percibía la importancia de un abordaje integral, práctico y teórico, de las propuestas educativas, articulando la dimensión pedagógica, cultural y comunicativa.

Otro pasaje importante en su vasta trayectoria, se encuentra en la publicación "La educación en la ciudad"[3], en ella comparte su visión y compromiso con la educación pública popular. Entre los años 89 y 90 se desempeñó como responsable de la Secretaría Municipal de Educación–cargo de gobierno, o ejecutivo- en su ciudad de Sao Paulo.

En este texto, Freire sustenta la politicidad de la educación en la que educadores y educadoras requieren de un gran compromiso, así como, una búsqueda permanente entre lo que se dice y se hace. Del Pozo (2009) señala también que, Freire tenía una mirada global de la escuela en la que importaba lo financiero, administrativo, la gestión de los recursos públicos, la administración para intentar "cambiar la cara de la escuela", “La boniteza”, como decía Freire”.

Esta boniteza[4] es importante se instale en la educación y en la escuela. Si se instala la tristeza en ellas, esta podrá deteriorar la alegría de vivir. Vivir la alegría de forma plena en la escuela significa cambiarla, significa luchar para incrementar, mejorar, profundizar el cambio. Es de tanta actualidad el pensamiento de Freiré cuando señala que no puede llamarse escuela con agua encharcada en las aulas, con cables eléctricos pelados: repararla es un acto político lleno de sentido educativo, que hay que hacer con plena conciencia de tal.

Actualmente qué diría Paulo Freire ante millones de estudiantes que han sido expulsados de las escuelas a propósito de la pandemia. Expulsión por su situación de pobreza, por la profundización de todas las desigualdades de género, raza, situación geográfica, clase entre otras, como resultado de políticas neoliberales, patriarcales, racistas en nuestros países. Con seguridad diría “todos vuelvan a las escuelas “, más no a la misma escuela ni educación, sino aquella que promueva aprendizajes desde la vida, para la vida, con pensamiento crítico, analítico, creativo, con valores como la solidaridad, la cooperación, el cuidado entre nosotros y la casa común. Una educación que promueva y respete la cultura, la sabiduría y el lenguaje de las clases populares, así como, el derecho a la conectividad, junto a diversas estrategias de la comunicación popular.

Resumiendo: ¿Qué visión nos plantea Freire?

Una apuesta político educativa, que no está centrada específicamente en un método; una visión de la educación como proceso de humanización para enfrentar la opresión; una visión integral de la misma y de horizonte democratizador. Una perspectiva educativa liberadora, que, tomando como base los problemas e interés de los sectores populares, los marginados y oprimidos, es para todos, por eso compromete también a la universidad en la apuesta política, cultural, de producción de conocimiento y de comunicación. Un planteamiento político educativo logado a la movilización socio política y educativa.

Es importante señalar que estas visiones y procesos han sido la base de los procesos de Educación Popular, hoy también enriquecida gracias al compromiso de diversos actores, en diversos espacios y territorios, expresándose en diversas formas de la educación popular.

¿Qué nos plantea Paulo Freire teniendo en cuenta su visión ética, política y pedagógica?

En la dimensión ética su sentir y experiencia siempre ha partido de la mirada de los empobrecidos, los discriminados de nuestras sociedades; ha sustentado sus reflexiones y aportes desde la mirada y los anhelos de los pobres, desde una capacidad crítica, propositiva, y pro-activa. En este sentido, Freire ha reivindicado la utopía de una educación para la vida, para el amor, la justicia y la solidaridad.

En relación a la dimensión política porque en su trayectoria nos ha enseñado que la educación nunca es neutra, que tiene una intencionalidad que involucra prácticas, valores, utopías que reproducen, legitiman, cuestionan o transforman las relaciones de poder prevalecientes en la sociedad. Una dimensión que se sustenta en hombres y mujeres que “están siendo”, inacabados, urgidos de diálogo para construirse como personas y como sujetos sociales de cambio, que se organizan de diversas formas, no sólo partidarias, sino en sus organizaciones de base y de movimientos sociales, construyendo poder subjetivo, popular y democrático.

En la dimensión pedagógica, Freire ha planteado que la educación debe servir para que los educadores y educandos “aprendan a leer la realidad para escribir su historia”. Ello supone comprender críticamente su mundo y actuar para transformarlo en función de “inéditos viables”. En torno a dicha acción y reflexión y a través del diálogo, los educandos y los educadores se constituyen en sujetos.

El reto está en una reflexión profunda en torno a los procesos pedagógicos que motiven la apropiación y creación de saberes, que contribuyan a crear más poder para los sujetos que buscan una sociedad distinta a la actual. Pues sólo esa acumulación de poder “subjetivo” (el poder de los sujetos sociales) hará posible el desmontaje del neoliberalismo y de corrientes conservadoras.

Freire y los desafíos ante la pandemia

Hoy, nos afirmamos en un Freire Vivo, porque su memoria nos sigue alentando en diversas prácticas con distintos actores sociales, movimientos de educadores y educadoras populares que hoy nos exige:

  • Reconocer a los sujetos, sus voces, historias, trayectorias, culturas, sin encasillamientos en modelos educativos homogéneos, verticales, descontextualizados; se trata de reinventar la educación desde la voz de los actores diversos para todos y todas.

  • Apostar por una educación pública popular, intercultural, transformadora, inclusiva y gratuita.

  • Poner la vida en el centro ante las políticas de muerte y la ausencia de políticas públicas relacionadas con el empleo digno, la seguridad alimentaria, la salud. Actualmente duele e indigna el comportamiento criminal de los sistemas privados de salud que han sido uno de los mayores problemas de estos tiempos.

  • Urge un abordaje intersectorial ligando educación y salud integral, profundizando la importancia del cuidado personal, condiciones para el cuidado entre nosotros a lo largo y ancho de la vida, y la defensa de la salud como un derecho fundamental.

  • Énfasis en la educación política y ciudadana. La educación libresca, bancaria desligada de la realidad no contribuye a la formación de ciudadanos y ciudadanas con autonomía, críticos, solidarios, comprometidos con el bien común y la defensa de los derechos humanos y de nuestra madre naturaleza. El desafío es promover subjetividades rebeldes desde la educación transformadora.

  • Énfasis en una educación con perspectiva de género. La OMS antes del COVID-19, declaró la violencia de género como una pandemia mundial. Esta situación se ha agravado por el aumento de violaciones y feminicidios. Esta violencia se entrelaza con el racismo, la opresión patriarcal. Urge políticas públicas y una educación que contribuyan a generar actitudes de solidaridad, hermanamiento entre mujeres, promoción de las nuevas masculinidades; así como habilidades para denunciar, organizarse y contribuir a la construcción de sociedades igualitarias.

  • Erradicar la homofobia y la transfobia salva vidas. Toda persona debe poder sentirse orgullosa de ser quien es y de amar a quien ama. Todas las personas tienen derecho a expresarse con libertad como se ha consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos. El acoso contra la población LGBTI pone a aquellas personas que se identifican como tal en una situación de grave peligro de sufrir daños físicos y psicológicos. Toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad.

  • Educar para la descolonización del saber, en un horizonte desde el “Buen vivir o vivir bien”, enfrentando mentalidades, instituciones, y comportamientos heredados de la modernidad occidente céntrica y colonial, que profundiza el racismo, la desigualdad. Se trata de construir espacios plurales de encuentro, diálogo de saberes, de vivencia del valor de la unidad en la diversidad, la solidaridad, la interculturalidad, fundamentos de “Otra Educación”.

  • Educar basándonos en la visión biocéntrica: La cultura antropocéntrica ha puesto en crisis la casa común, urge desarrollar procesos político educativos en que reconozcamos y valoremos todas las formas de vida, que también nos lleve a rechazar el uso exacerbado de materia y energía que sostiene el consumo, el deterioro del ambiente. Se trata de apostar por una visión que asegure la vida; así como, una concepción de desarrollo en armonía con la vida, y con el Cuidado de la Casa Común.

  • Énfasis en la formación ética, política, pedagógica de los educadores para que no se reproduzca ni en la educación formal y comunitaria la colonialidad del saber. Esto incluye a la universidad, que ha descuidado su vocación de ser un espacio para el conocimiento, la investigación participativa, la sistematización, el diálogo, el debate. Se trata que todos los espacios educativos se comprometan en la construcción de relaciones político-pedagógicas y sociales en pos de la pelea por un mundo más justo y más humano.

  • Tender puentes y diálogos con los educadores populares y los pedagogos críticos; buscando otras formas de construir desde la educación otra sociedad, cuestionadora de las relaciones establecidas, del neoliberalismo, y del capitalismo actual en su etapa financiera.

  • Apostar por una educación basada en la territorialidad. De esta forma se ligará a la educación comunitaria, respondiendo a las necesidades y demandas de las organizaciones y personas para construir una sociedad con base comunitaria, compartiendo saberes, identidades, el autocuidado, estrechando lazos de solidaridad y fortaleciendo los valores ciudadanos.

  • Exigir políticas de democratización de la conectividad como derecho humano, con ciudadanos interconectados, especialmente para zonas urbano marginales, rurales, amazónicas, afrodescendientes; junto a la lucha contra los negocios de las multinacionales en comunicación enriquecidas durante la pandemia (Google, Amazon, Facebook, Ibm. etc), que apoyadas por el Banco Mundial alientan la autonomía en el aprendizaje que, siendo importante, esconde la lenta desaparición de las escuelas. Así como recuperar todas las formas de l comunicación popular.

  • Financiamiento: es fundamental gravar con impuestos a las grandes fortunas, el uso de los fondos provenientes del combate a la corrupción, y la recuperación de los recursos de la evasión tributaria, exigiendo la reforma de la misma.

Hoy más que nunca se trata de promover un Movimiento socio político, ético, pedagógico por el derecho a todas las educaciones a lo largo y ancho de la vida. Construyendo otra educación, basados en la educación popular, las pedagogías críticas, la educación ciudadana, que nos devuelva la politicidad del acto educativo, para construir en el aquí y ahora, la sociedad hermanada y justa a la que aspiramos desde una perspectiva esperanzadora.

Sin esperanza no podemos ni siquiera empezar a pensar en educación. Mi esperanza es necesaria pero no es suficiente. Ella sola no gana la lucha, pero sin ella la fuerza flaquea y titubea. Necesitamos la esperanza crítica como el pez que necesita el agua incontaminada”.

(Paulo Freire, pedagogo y educador popular)

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Bibliografía

CÉSPEDES Nélida, Contreras Luna, Sánchez Elena. Paulo Freire desde la voz de organizaciones peruanas. Informe de sistematización. Septiembre 2021

DEL POZO, Joan Manuel. “Educación en la ciudad”. Girona, abril 2009 http://joanmanueldelpozo.blogspot.com/2010/01/paulo-freire-educacion-y-ciudad.html

FREIRE, Paulo. La educación como práctica de la libertad. 2ª ed. Montevideo: Editorial Tierra Nueva, 1970. Traducción directa del portugués Educaçao como práctica da liberdade, por Lilián Ronzoni y prólogo de Julio Barreiro. 3ª ed. Montevideo: Siglo XXI Editores, 1997.

FREIRE, Paulo. Política y Educación. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 1996.

FREIRE, Paulo. La naturaleza política de la educación. Cultura, poder y liberación. Madrid. Paidós.1990

FREIRE, Paulo. Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. México, Siglo XXI Editores, 1997.

JARA, Holliday, Oscar.” La Educación Popular Latinoamericana, Claves Éticas y Políticas. Ediciones Pluriverso Editorial. Medellín Colombia. 2020

NÚÑEZ HURTADO, Carlos. Vigencia del pensamiento de Paulo Freire. Educación de adultos y desarrollo, Bonn: 2007. DVV internacional, Nº 69. Disponible en: Consulta: 28 feb. 2012.

STRECK, Danilo (Coordinador). Euclides REDIN, Jaime José ZITKOSKI (Organizadores). “Diccionario. Paulo Freire”. Lima: CEAAL. 2015. https://documentos.una.ac.cr/bitstream/handle/unadocs/8129/Diccionario%20Paulo%20Freire.pdf?sequence=5&isAllowed=y

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[1] Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Montevideo: Tierra Nueva, 1970.
[2] Jara Holliday, Oscar.” La Educación Popular Latinoamericana, Claves Éticas y Políticas. Ediciones Pluriverso Editorial. Medellín Colombia. 2020
[3] DEL POZO, Joan Manuel. “Educación en la ciudad”. Girona, abril 2009 http://joanmanueldelpozo.blogspot.com/2010/01/paulo-freire-educacion-y-ciudad.html
[4] STRECK, Danilo (Coordinador). Euclides REDIN, Jaime José ZITKOSKI (Organizadores).
“Diccionario. Paulo Freire”. Lima: CEAAL. 2015. https://documentos.una.ac.cr/bitstream/handle/unadocs/8129/Diccionario%20Paulo%20Freire.pdf?sequence=5&isAllowed=y

Nélida Céspedes RosselEducadora popular peruana. Comprometida con la educación de personas jóvenes y adultas, y con organizaciones populares de diversas partes del país. Presidenta honoraria del CEAAL, miembro del Grupo de Incidencia en Política Educativa (CEAAL), realizando el seguimiento a la CONFINTEA. Miembra del Colectivo peruano del CEAAL. Asociada de Tarea, siendo coordinadora del proyecto Educar para la vida en contextos de violencia política.  Es parte del Colectivo por una EPJA Transformadora (Perú); del Comité Editorial de la Revista Piragua del CEAAL; Revista Educación y Cultura de Tarea. Elaborado diversas publicaciones nacionales e internacionales, así como artículos para diversos medios y revistas universitarias.