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Perú

Miriam Xiomara Pacsi Urbina[1]

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Presentación:

En esta oportunidad ANAETS PERÚ presenta el artículo ganador del XIV Congreso Nacional de Estudiantes de Trabajo Social (XIV CONAETS) y XII Congreso Internacional de Estudiantes de Trabajo Social (XII CONIETS), evento realizado del 25 al 29 de octubre del 2021, en la sede anfitriona de Trujillo en la Universidad Nacional de Trujillo UNT, realizándose a través de la plataforma virtual Zoom. Dicho artículo ganador, fue elaborado por Miriam Xiomara Pacsi Urbina, estudiante de la Escuela Profesional de Trabajo Social, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; el cual llevó por título “Los estigmas sociales y el capacitismo hacia las personas con discapacidad en espacios culturales” y correspondió al eje temático “El rol, Funciones y Actitudes del profesional en Trabajo Social”; y al objetivo: “Generar en los estudiantes actitudes analíticas y proactivas en la aplicación de los conocimientos adquiridos a través de procesos de investigación respecto a los escenarios y campos de acción del Trabajo social”.

La Asociación Nacional de Estudiante de Trabajo Social PERÚ, invita a la comunidad de Trabajo Social a leer, analizar y reflexionar, el artículo científico ganador en el XIV CONAETS y XII CONIETS, con la finalidad de fomentar la participación cultural de las personas con discapacidad en espacios culturales, reconociendo que la diversidad no es un problema, sino que es valiosa y aporta al desarrollo de nuestra sociedad.

Resumen:

La presente investigación pretende compartir las reflexiones que precedieron al proyecto de investigación que tiene por temática la inclusión mediante el arte. Punto con el que la autora expone que, en el Perú, el 10% de los peruanos tienen alguna discapacidad y de este 75.6% del total no realiza ninguna actividad recreativa en su hogar. (INEI, 2017) La limitada participación de las personas con discapacidad en las actividades artísticas y culturales están originadas por los estigmas sociales y el enfoque capacitista aún, desde el Trabajo Social. Las artes con enfoque de inclusión, permite reconocer que la diversidad no es un problema, sino que es valiosa y aporta al desarrollo de nuestra sociedad. Este estudio cualitativo resumen del proyecto de tesis, cuenta con el diseño fenomenológico, el cual tiene como principal propósito determinar la influencia de los estigmas sociales y el capacitismo hacia las personas con discapacidad en su participación cultural en la provincia de Lima.

INTRODUCCIÓN

En el Perú, según la Encuesta Nacional Especializada sobre Discapacidad; ENEDIS (2012), menciona que existen más de tres millones de familias con algún miembro con discapacidad. Eso equivale a 10.4% de la población total de personas con discapacidad en el país, de acuerdo con Pineda, M. (2018).

Según Pineda, M. (2018) señala que “existe una falta de empatía en general. Hay puertas estrechas, falta de rampas y la educación no termina de ser inclusiva”; lo cual significa que la discapacidad no radica en la persona sino, en las barreras existentes en el entorno por lo que las personas con discapacidad son un grupo excluido y discriminado por barreras actitudinales, arquitectónicas y entre más que deben enfrentar para participar al igual que todos en la vida social.

El desenvolvimiento de las PcD en espacios artísticos y las brechas actitudinales del entorno y sus necesidades de participación en igualdad de condiciones es la materia de este estudio. Responder a la interrogante ¿De qué manera la participación en las artes y las actividades culturales permiten el desarrollo de la inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad peruana? Este estudio se hace bajo el modelo social y de derechos.

Durante el desarrollo del artículo se busca en un primer momento discutir el perfil y la definición de las personas con discapacidad bajo el modelo social y de derechos. El debate de la Academia y la praxis sobre los derechos culturales y el desenvolvimiento de las personas con discapacidad en las artes, brinda un marco abierto para explicar las formas de participación de las PcD en las artes y propone una educación artística inclusiva. Finalmente, se darán ejemplos de cómo las PcD participan en los espacios artísticos y culturales; y concluye en recomendaciones para afianzar la inclusión social de las personas con discapacidad.

EL CAMINO HACIA EL MODELO SOCIAL

El presente trabajo tiene como enfoque al modelo social y de derechos; el cual fue consagrado en la Convención sobre los Derechos de las Personas Con Discapacidad (en adelante CDPCD) de las Naciones Unidas (2006), define a la discapacidad no por la presencia de una deficiencia física, mental, intelectual o sensorial, sino por el resultado de la interacción de éstas con barreras socialmente impuestas—arquitectónicas, actitudinales, socioeconómicas—, las cuales impiden el libre goce y disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales. Es decir, las causas que originan la discapacidad no serían individuales, sino preponderantemente sociales[2] con medidas de carácter prestacionales en el ámbito de la salud, rehabilitación, empleo protegido y seguridad social.

En este mismo punto, Victoria (2013) menciona que la vida de una persona en condición de discapacidad tiene la misma valoración que la de una persona sin discapacidad. Por tanto, el enfoque remarca que ellas podrían aportar mucho a la sociedad, siempre y cuando sean reconocidas tal y como son. Sin embargo, ¿cómo es la sociedad peruana? ¿Qué límites presenta las personas con discapacidad en nuestro país? Si nos referimos a las limitaciones existentes en diversos ejes, empezamos por el sanitario por las Enfermedades Crónicas que puedan padecer las PcD, la Primera Encuesta Nacional Especializada sobre Discapacidad indicó que más de 600 mil personas con algún tipo de discapacidad presentan enfermedades crónicas que afectan su actividad diaria donde detenidamente podemos observar que el 39,2% de las personas con discapacidad presentan taquicardias, palpitaciones o hipertensión arterial de forma permanente; el 21,3% padecen de diabetes, obesidad, hipo e hipertiroidismo, el 18,2% problemas digestivos, el 17,2% artritis y otros del sistema óseo, el 17,0% dificultades urinarias, el 11,6% asma, el 10,3% dificultades en el aparato reproductivo, el 8,0% problemas en la piel, el 6,6% anemia severa y el 15,1% otra enfermedad crónica. Y del total, el 76. 4% tiene tratamiento para su dolencia crónica, en tanto que el 20,1% no reciben atención y el 3,5% no especificó.

De otro lado, si queremos revisar el nivel educativo según el INEI (2019: 177), las PcD alcanzan con maestría y doctorados un 1,3%, superior universitaria completa un 9,1%, superior universitaria incompleta un 4,3%, superior no universitaria completa el 5,8% y superior no universitaria incompleta un 3,2%. Cifras que corrobora el informe de las Naciones Unidas de las Personas con Discapacidad, Organización de las Naciones Unidas ONU (2019: s/n), donde menciona: “En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE, los estudiantes con discapacidad siguen estando subrepresentados en la enseñanza superior, pese a que su número va en aumento” cifra estadística que se tiene que revertir en el Perú. Sumado a esto, la autonomía y dependencia que se ve privada en muchas personas con discapacidad; el 40,6% de las personas con discapacidad dependen de una persona para realizar sus actividades. Lo cual da pie a revisar el aspecto laboral y grado de accesibilidad; en primer lugar y finalmente el Instituto Nacional de Estadística e Informática informó también sobre la accesibilidad a los lugares públicos en donde las personas con algún tipo de discapacidad tienen dificultad para ingresar y/o desplazarse. El mayor porcentaje (29,3 %) se encuentra en los espacios sanitarios.

Todo lo expuesto conectaría con la base legal que logra abordar el tema de la discapacidad en el Perú, la cual está respaldada por la Ley General de la Persona con Discapacidad, Ley 29973 (2012:1), que tiene su origen en una iniciativa ciudadana en donde Personas con Discapacidad de todo el Perú tomaron las plazas para recolectar más de 140 mil firmas que fueron entregadas en el Congreso, con un resultado tardío de tres años, en el 2012 que fue promulgada por unanimidad. Y que recién después de 2 años lograron emitir su reglamento, esto no es nada comparado a la espera y resistencia que tuvo la comunidad sorda que después de 7 años salió el reglamento de su Ley.

La discriminación hacia las personas con discapacidad, no se trata de una situación que se genere por hechos naturales, sino más bien por una sociedad que todavía no reconoce las potencialidades que una persona con discapacidad puede desarrollar. Por tanto, el conocimiento del derecho y el acceso de las PcD a la igualdad de oportunidades se torna un asunto de suma importancia para promover una educación artístico-cultural inclusiva. Los cambios que se deben producir giran en torno a las percepciones erradas que la mayoría de los ciudadanos tienen sobre discapacidad la cual es considerada como un problema y no como una característica de la persona, que tiene otras capacidades y potencialidades.

MÉTODO

Según Sierra (2001), la metodología desde el enfoque cualitativo permitirá conocer las actividades y las estrategias seguidas en esta investigación para validar la hipótesis de partida, es por ello, se buscará ahondar en la respuesta de las preguntas de la presente investigación. En este sentido, se aplica el instrumento que según los autores Sampieri, Fernández y Baptista, (2014) desde el enfoque cualitativo es el óptimo para el levantamiento y análisis de la información que pretende recoger este estudio, al tratarse de un tema contemporáneo y que se encuentra fuertemente determinado por el contexto y las características particulares de las participantes.

La población elegida para esta investigación cumplirá con las siguientes características: Ser personas con y sin discapacidad de nacionalidad peruana, realizar proyectos para y con las personas con discapacidad. A partir de la coyuntura de pandemia por COVID-19 y residir actualmente dentro de la provincia de Lima. Cabe señalar que pertenecerán a una asociación cultural, es decir serán mayores de 18 años, siendo esta una condición implícita para ser voluntarios y también ejerzan cargos de responsabilidad en la asociación. Para la elección de la muestra se toma en cuenta los contenidos conceptuales detallados en el marco teórico, el enfoque del estudio y los objetivos planteados. Se considera que son los organizadores quienes muchas veces están expuestos a estos estigmas sociales o al enfoque capacitista por reglas que muchas veces, en la ignorancia, se realiza.

La Asociación Cultural seleccionada debe cumplir con los anteriores requisitos y de su equipo de trabajo se tomará como referencia el tamaño de muestra sugerido para los estudios de tipo fenomenológico: 10 casos. La información será recogida mediante el grupo focal, técnica para la investigación cualitativa que se adapta adecuadamente a los objetivos sociales de esta investigación: el poder acercarse de forma reflexiva hacia un fenómeno específico. Para ello, se verificará que los objetivos del estudio puedan satisfacerse con la información que esta técnica pueda obtener.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

RESULTADOS

Los resultados obtenidos serán divididos por pregunta, ya que llegaron a puntos en común según una premisa específica:

¿Considera usted que las actividades artísticas y culturales son un canal de intervención para eliminar la discriminación hacia las personas con discapacidad?

De la primera pregunta realizada, los comentarios obtenidos fueron favorables, siendo en primera que el colocar las artes como forma de intervención, se considera como algo innovador y creativo, esto debido a que las actividades artísticas usualmente no están dirigidas a las PcD. En este punto, los gestores culturales de la Asociación cultural señalaron que las artes demuestran ser una actividad participativa y dinámica, donde la demostración de los profesores y el seguimiento de los pasos afianza la coordinación motriz de los padres y sus hijos con discapacidad. Es importante resaltar que en los talleres se ponen en práctica el desarrollo psicomotriz, el manejo de emociones y el fortalecimiento de las relaciones familiares.

¿Las actividades artísticas y culturales brindan cambios positivos en las personas con discapacidad y sus familiares? ¿Por qué?

De la segunda pregunta realizada, los resultados fueron positivos y giraron en torno a al desarrollo social, la estimulación cognitiva y emocional de las personas con discapacidad inscritas en los talleres artísticos y de danza en la organización. Asimismo, los participantes comentaron que ello les permite perder el miedo ante el público, tener una mayor concentración en las instrucciones, captando e incentivando que sean constantes y perseverantes en sus sueños lo cual apunta a una vida independiente con sueños y metas trazadas.

¿Cuál es mayor resultado que se han obtenido con proyectos desde el modelo social en las actividades artísticas y culturales?

En la tercera pregunta, se obtuvo como resultados un incremento significativo con respecto al afianzamiento entre padres e hijos, ya que existe mayor comunicación y mayor fortalecimiento de sus relaciones familiares e interpersonales, permitiendo así que logren el conocer el ambiente en el que se desarrollan diariamente las personas con discapacidad.

¿Cree usted que los talleres donde se promuevan actividades artísticas y culturales deberían ser fomentados con más frecuencia? ¿Cuáles son las expectativas de las personas que participan en las actividades artísticas y culturales de la asociación a comparación de otras asociaciones?

Con respecto a la cuarta y última pregunta, los padres consideran que sí deberían promoverse talleres de esta temática en mayor cantidad, ya que contribuye a la mejora de las relaciones entre los padres con sus hijos. Además, se obtuvieron opiniones, y vivencias de lo que desarrollaron durante las sesiones, e incluso se menciona que muchas de las personas con y sin discapacidad al terminar un taller mejoraron sus habilidades.

A diferencia de otras organizaciones, según lo señalado, las 10 personas coincidieron en que desde su asociación se promueve la inclusión no solo en la escena del día central, sino que desde la planificación se piensa desde una persona con discapacidad, como la jefa. Pero, a su vez, se convoca a reuniones donde se hacen consulta previa, para conocer si están de acuerdo, y etc. Decía uno de los participantes: “Los proyectos siempre han sido de ambas partes para y con las personas con discapacidad. Es decir que los proyectos en la asociación han estado en compañía de las personas con discapacidad. Además de ello, se promueve la consulta previa creando espacios para la acogida de las personas con discapacidad.” Lo cual agrega la siguiente persona con, “Al crear con la misma sociedad, se da un apoyo y, sobre todo, se demuestra cuánto valoramos a las personas con discapacidad; si esto pasa desde una participación social. Creemos que a través del arte sería muchísimo mejor.”

La participación cultural no solo corresponde a las agrupaciones o asociaciones que realizan actividades artísticas y culturales; sino, a toda aquella institución en nuestra sociedad, desde las familias hasta el Estado. En este sentido, el sentir un avance en la inclusión es muy lento y al vincularlos con las artes es muy difícil apostar por una inclusión sin pensarlo desde el paternalismo. Si bien, se hacen esfuerzos, mínimos, el Estado y la sociedad civil intentan fomentar la inclusión por medio de sus esfuerzos. Además, durante el grupo focal, se menciona que el Estado actúa bajo el enfoque asistencialista y paternalista lo cual la percepción hacia las personas con discapacidad logra ser como personas meramente receptoras.

Finalmente, para cerrar con este punto en torno a lo discutido en el grupo focal, 8 de las 10 personas confirman que no conocen asociaciones u organizaciones peruanas que trabajen desde el enfoque social y de derechos muy a parte de su asociación, esto se vincula a que las otras asociaciones perciben a la persona con discapacidad como un Amateur; es decir, se le enseña, conoce y se ha cumplido con instruirlo. Sin embargo, no se arriesgan a que las personas con discapacidad puedan enseñar, no hay roles más avanzados que meramente el de estudiante para ellos, por más que intenten o realicen miles de proyectos no pasarán a ser una organización desde el modelo social si, en primera, no les enseña sus derechos, sus deberes, sus responsabilidades, etc. Eso, es algo que se debe apuntar, se señala y se debe reforzar siempre y cuando el foco es la promoción de la inclusión.

Para comprender el inicio de la discusión de la relación de discapacidad y artes es inevitable señalar los derechos culturales; para ello, es importante mencionar a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Constitución del Perú. La primera, es entendida como el documento que pone en mesa la situación de la discapacidad, reconociendo que la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás y recoge los Pactos, Normas, Informes, y Derechos donde destaca la importancia de incorporar las cuestiones relativas a la discapacidad como parte integrante de las estrategias pertinentes de desarrollo sostenible. Por otro lado, la constitución es entendida como un orden jurídico fundamental del Estado y de la sociedad, alberga, a lo largo de su articulado, normas que sirven de base para el respeto y la protección de los derechos fundamentales de todas las personas por parte del Estado y de la comunidad, teniendo obligaciones reforzadas en relación con los niños, niñas y adolescentes, las madres y los adultos mayores, extendiéndose este mandato tuitivo a las personas con discapacidad.

DISCUSIÓN

Para entrar en discusión, se parte del autor Harris, quien menciona que las condiciones clínicas que producen discapacidad originan estigmatización social, lo cual no significa que el modelo médico-rehabilitador deba omitirse; sino que debemos percibir a la discapacidad además de las condiciones físicas como un objeto de demandas sociales de inclusión y adaptación. En ambos casos, la sociedad debería incluirlos; y a su vez, deben adaptarse al escenario de la discapacidad en su sociedad.

Harris a su vez, observa que las personas con discapacidad en muchas sociedades son apreciadas como un grupo social de minoría que son marginalizados bajo una convicción; en muchos casos, religiosa y condición étnica además que existe una falsa calificación de discapacidad; la cual anteriormente la OMS refería a las personas de la comunidad LGTBI Q+ como discapacidad/ enfermedad. Así que Harris plantea que la marginalización a las personas con distinta conducta, discapacidad o falsa discapacidad; anteriormente ejemplificado, se comprueba en nuestro país

Teniendo en cuenta ambos documentos legales podemos decir que las personas con discapacidad frecuentemente se ven imposibilitadas de ejercer sus derechos económicos, sociales o culturales por los prejuicios y falsas suposiciones, así como por la exclusión, la distinción o la separación a las que se enfrentan. Los efectos de la discriminación basada en la discapacidad han sido particularmente graves en las esferas de la educación, el empleo, la vivienda, el transporte, la vida cultural, y el acceso a lugares y servicios públicos.

En la CDPCD, señala en el artículo 30 al derecho de la vida cultural como:

Es la participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte. Las personas con discapacidad tienen derecho al acceso en igualdad de condiciones a actividades recreativas, de descanso, de esparcimiento y deportivas. Los Estados Parte deben adoptar todas las medidas pertinentes para asegurar la disponibilidad de actividades culturales como el cine, el teatro, los museos y los monumentos en formatos accesibles (por ejemplo, lengua de signos, Braille, subtítulos). Los Estados Parte también deben tomar todas las medidas pertinentes para que las actividades culturales se celebren en lugares accesibles para las personas con discapacidad.

Es decir, que los derechos culturales son aquellos que protegen el disfrute por parte de una persona de su propia cultura siendo ejecutor o expectante. Por ejemplo, si una persona opta por el arte aplicado, este brindaría un producto; tal como las artes escénicas, si una persona ve bailando a una persona con discapacidad este hecho pone en mesa a discutir la discapacidad e incluso sin necesitar que se hable de discapacidad en todo el sketch, acto, o coreografía.

En general, cuando se menciona al artículo 30 cuando se menciona que las personas con discapacidad tendrán derecho, en igualdad de condiciones con las demás esto conectándolo que ellas puedan participar en igualdad de condiciones que las personas neurotípicas en actividades recreativas, culturales y deportivas.

Es así como, en la CDPCD, menciona que los Estados Parte deben tener medidas pertinentes para las personas con discapacidad en su desenvolvimiento como:

  1. a) Alentar y promover la participación, en la mayor medida posible, de las personas con discapacidad en las actividades deportivas generales a todos los niveles;
  2. b) Asegurar que las personas con discapacidad tengan la oportunidad de organizar y desarrollar actividades deportivas y recreativas específicas para dichas personas y de participar en dichas actividades y, a ese fin, alentar a que se les ofrezca, en igualdad de condiciones con las demás, instrucción, formación y recursos adecuados;
  3. c) Asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a instalaciones deportivas, recreativas y turísticas;
  4. d) Asegurar que los niños y las niñas con discapacidad tengan igual acceso con los demás niños y niñas a la participación en actividades lúdicas, recreativas, de esparcimiento y deportivas, incluidas las que se realicen dentro del sistema escolar;
  5. e) Asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a los servicios de quienes participan en la organización de actividades recreativas, turísticas, de esparcimiento y deportivas.

Con todo esto, pareciera fácil poder entender que las personas con discapacidad sí pueden participar al igual que las personas neurotípicas o, simplemente que la discapacidad está en manos de una sociedad inclusiva, diversa y derivados, sin embargo, la teoría y la práctica van a disociar en muchos aspectos con relación a la participación de las personas con discapacidad, para ello responderemos a la pregunta ¿cómo es realmente la participación de las personas con discapacidad en los espacios culturales?

Para indicar la participación de las PcD, se debe mencionar la definición de la participación; esta se entiende como la involucración en las situaciones de la vida, incluyendo el ocio y las actividades recreativas, está asociada a la mejora en la calidad de vida en las personas con discapacidad. La participación es un componente esencial de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2001), esta es definida como el hecho de involucrarse en situaciones de la vida. Algunos de los ejemplos de situaciones de la vida en que los adultos suelen participar incluyen las relaciones con la familia y los amigos, la vida doméstica, el aprendizaje y la aplicación del conocimiento, y la vida comunitaria, social y cívica. En la actualidad los resultados de participación son considerados como una de las metas más importantes para la oferta de servicios dirigidos a las personas con discapacidad.

Desde las artes, la participación toma un rol de protagonista debido que favorece en la lucha de la inclusión en la sociedad, además mejora la percepción de calidad de vida y, finalmente, logra brindar a la persona con discapacidad habilidades adaptativas que permitan mejorar su desenvolvimiento con las personas como la exigencia a sus derechos. (Badia y Longo, 2009). Con todo lo expuesto, la disociación de la praxis y la Academia se han podido evidenciar en diferentes investigaciones donde mencionan que las personas con discapacidad participan en grado menor de las actividades sociales y recreativas que las personas neurotípicas o sin discapacidad (Ziviani, y Cuskelly, 2007). La participación en las actividades de ocio es vital para el desarrollo de las PcD, pues es justamente en este contexto donde ellos desarrollan habilidades y competencias, hacen amistades, alcanzan salud física y emocional, expresan creatividad, desarrollan su propia identidad y determinan un significado y un propósito en la vida (Murphy y Carbone, 2008).

Al mismo tiempo, la participación posibilita que los PcD aprendan acerca de las expectativas de la sociedad, aprendan a comunicarse y llevarse bien con los otros, establezcan amistades y desarrollen habilidades y competencias que necesitan para tener éxito en sus hogares, comunidades y en la vida (Law et al., 2006). El arte constituye ser el instrumento ideal para reinventar la función docente debido que a través de la “educación artística y la educación por el arte”, asegura Lucina Jiménez (2010), menciona que se llega a defender el rol que tiene la educación en contrarrestar no solo las formas tradicionales de analfabetismo sino también “nuevas formas de analfabetismo y de exclusión social… entre ellas, la del analfabetismo estético… (que) confina a los niños y jóvenes a una sola dimensión de la vida… y al papel de consumidores de un mundo de imágenes y de productos culturales” (pp. 206 y 213).

En la misma línea, Eduardo Villanueva (2012: 1) expone que:

“diversos estudios y experiencias en escuelas de Latinoamérica han demostrado que la danza, por su valor pedagógico y como estrategia de enseñanza de competencias sociales y actitudes positivas hacia la vida, mejora el proceso de aprendizaje escolar. La educación con la danza también contribuye a disminuir la violencia intrafamiliar y la violencia social al fomentar el respeto por sí mismo y por el otro”.

Asimismo, la creatividad es central en los planteamientos que formula Marcos Villamán (2003) sobre la calidad en la educación, creatividad que la imaginación libera, utilizando la incertidumbre como oportunidad y a través de la educación artística. Por tanto, la inclusión por medio de las artes es concebida positivamente por varios aspectos desde el desarrollo de sus capacidades, habilidades y autonomía; hasta su participación artística y social en el dinamismo de la sociedad en la que se desenvuelve. Así, de acuerdo con Abad (2009), la educación a través del arte representa en la actualidad un puente que integra y conecta las diferentes realidades que se comparten, y no únicamente una manifestación particular del espíritu humano.

LA PRAXIS Y LA ACADEMIA: UN DIVORCIO CONTINUO EN EL ACCIONAR…

Cuando desprendemos la praxis de la Academia, partimos del principio de discapacidad en las artes; propone, también, que se debe percibir como una condición física-mental. Es así como, Harris (s.f), menciona que las condiciones clínicas que producen discapacidad originan estigmatización social, lo cual no significa que el modelo médico-rehabilitador deba omitirse; sino que debemos percibir a la discapacidad además de las condiciones físicas como un objeto de demandas sociales de inclusión y adaptación. En ambos casos, la sociedad debería incluirlos; y a su vez, deben adaptarse al escenario de la discapacidad en su sociedad.

Sin embargo, dentro de esta dicotomía se considera a investigadores como Anastasiou y Kauffman quienes sostienen la promoción y resistencia de los movimientos en defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Lo cual se ha interpuesto erróneamente el concepto de “opresión” que se refiere a la falta de acondicionamientos especiales son muestra de marginalización, discriminación y estigmas en la participación de las personas con discapacidad; lo cual en otras palabras señalan los investigadores son las formas en que se vulneran los derechos de las personas con discapacidad; precisamente los derechos culturales.

Por tanto, la inclusión por medio de las artes es concebida positivamente por varios aspectos desde el desarrollo de sus capacidades, habilidades y autonomía; hasta su participación artística y social en el dinamismo de la sociedad en la que se desenvuelve. Así, de acuerdo con Abad (2009), la educación a través del arte representa en la actualidad un puente que integra y conecta las diferentes realidades que se comparten, y no únicamente una manifestación particular del espíritu humano.

CONCLUSIONES

En conclusión, es preciso comprender que la discapacidad no es la presencia de una deficiencia física, mental, intelectual o sensorial, sino la interacción de éstas con barreras socialmente impuestas—arquitectónicas, actitudinales, socioeconómicas—. Además, que todo lo relacionado a las personas con discapacidad logra verse en constante cambio, desde su definición hasta sus derechos plenos que deberían gozar cada una de ellas. Empezar con vivir en una sociedad donde “las reglas del juego las colocan las personas sin discapacidad y que sienten que tienen el poder, sin contar la participación de las personas de “minoría” que buscan luchar en contra de estas desigualdades”.

Además, la inclusión social no solo de ser el adaptar a una persona con discapacidad e inclusive un solo tipo de discapacidad. Las discapacidades son diversas en todos los sentidos y cabe señalar que la inclusión significa que las leyes, políticas, planes y servicios de la comunidad deben contar con consulta previa lo cual debe comenzar con la planificación, organización y debe ser garantizado para todas y todos en igualdad de oportunidades sobre todo bajo el enfoque de vida independiente lo cual, al desarrollo de las personas, basado en el respeto y aceptación de sus diferencias, capacidades y necesidades. Esto en parte se debe a que la discapacidad es un fenómeno complejo y puede ser difícil de medir y de identificar, siempre se debe tener en cuenta la voz de las personas con discapacidad en sus derechos plenos, entre ellos los culturales y participar abiertamente con ellas, brindándoles la oportunidad de gozar este derecho de igual forma que las personas sin discapacidad. Muchas veces la participación que ellas realizan es de forma segregada, pues al vincularse al enfoque segregador se vuelve su participación de forma excluyente por la falta de la promoción de una verdadera inclusión como la aceptación y valoración a la diversidad.

Desde el Trabajo Social se anima adoptar al arte como una forma de intervención ya que, muchas veces el realizar actividades artísticas y culturales son tomadas desde aún el enfoque inicial de nuestra carrera. La discapacidad debe ser percibida y se debe intervenir desde el enfoque social y de derechos que impulsa las capacidades de las personas por medio de las habilidades del profesional acompañando así a las diversas personas con las que día a día el profesional trabaja. El Trabajo Social tiene diversos escritos sobre artes como una forma de inclusión en Latinoamérica; sin embargo, la idea de un trabajo para una sociedad homogénea no se debe ceñir siempre. Ni mucho menos cuando trabajamos desde, para y con las personas con discapacidad que presentan distintas necesidades como el Sistema Braille, interpretación en Lengua de Señas del país en que se emplee la actividad, subtitulado, audio-descripción, texto alternativo; entre otras formas de accesibilidad.

Finalmente, y lo más importante, las personas con discapacidad gracias al arte logran un beneficio que muy pocos pueden visualizar, por un lado, el más representativo y acordado es que es influyente en el autoestima y conducta de las PcD; sin embargo, lo que muy pocos ven es que detrás de esa autoestima y conducta deviene su participación en espacios de toma de decisiones como el Congreso, Ministerios, sectores donde muy poco se ve la inclusión en nuestro país. Y, a manera de recomendación, para ser inclusivos es importante empezar por el uso correcto de los términos cuando hablamos de discapacidad; segundo, no hacer que ellos se adapten a la sociedad normal que se promociona sino hacer de esa sociedad una más diversa para aceptar a todo aquel que los Estados, muchas veces también la religión, lo ven como amenaza y, tercero, recuerda que las artes invita a no discriminar ni estigmatizar a las personas; sino más bien, es una forma de invertir la manera de cómo se ve la sociedad hoy.

RECOMENDACIONES

  1. Tras el análisis de las preguntas tanto general como específicas se recomienda que es necesario conocer los derechos de las personas con discapacidad bajo el enfoque social y de derechos con el fin de difundir e impulsar la inclusión en nuestras vidas diarias, más allá de la profesión.
  2. Se recomienda tener en cuenta a las artes para constituir elementos importantes para el desarrollo económico, político y cultural de una ciudad, lo cual deben ser vistos como una oportunidad para fomentar la interacción social de las personas que conviven no solo existen.
  3. Se recomienda que el o la profesional de Trabajo Social debe conocer sobre la discapacidad sea en el lugar que se desempeñe; de igual forma que todo profesional. Especialmente, porque la discapacidad no es un tema externo a nuestra sociedad, y esto apuntaría a una intervención con diversidad donde se pueda responder preguntas básicas como qué es la discapacidad, cómo se genera, qué relación hay entre el medio y la comunidad con discapacidad, en primera.
  4. También es recomendable que las y los profesionales deben conocer y analizar las leyes, los decretos dando hincapié en los derechos de las personas con discapacidad conocerlo y poder difundirlo de una manera práctica así poder planificar una intervención con diversidad desde, para y con ellas.
  5. Con esto y más, se reafirma que la inclusión desde las áreas donde cada persona pueda desarrollarse plenamente, es compromiso de todas y de todos; por tanto, es multisectorial, política y diversa y es por esa razón que se debe promover una cultura de inclusión; es decir, educar a nuestra sociedad, pero sobre todo a nuestras entidades públicas y privadas para que estos artículos señalados en el texto como la discriminación, el rechazo y la limitación a su ejercicio de derechos deben ser sancionados y divulgados.
  6. Se recomienda, a su vez, replicar la presente investigación con otras asociaciones culturales que nos permitan brindar una mayor confiabilidad del instrumento aplicado y contrastar los resultados y conclusiones; por la misma responsable o por otros investigadores impulsando el Trabajo Social creativo, innovador y potenciador desde las habilidades y competencias de la o el profesional; pero también de las personas que lo rodean (la sociedad civil, el Estado y las organizaciones de personas con discapacidad).

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Palacios, A. (2008), El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ob. cit., p. 103

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[1] Este artículo es un avance de la investigación científica para obtener la Licenciatura en Trabajo Social de la UNMSM; y responde a las reflexiones de la autora sobre la inclusión social de las personas con discapacidad como materia de preocupación personal e interés académico.
[2] Palacios, A. (2008), El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ob. cit., p. 103.

Estudiante de X ciclo de Trabajo Social-UNMSM. Asistente de Dirección General de Capaz Perú S. A. C. Encargada del Programa de Voluntariado en el II Encuentro de Arte y Discapacidad 2021 organizado por CAPAZ. Se desempeñó como asistente administrativo en el Equipo de Programas Sociales de Presidencia del MIMP-Conadis. Productora del Curso Ciudadanía y derechos para personas con discapacidad por la Municipalidad de Lima y Sembrando Sueños. Asistente de Producción en el Curso de "Cultura para tod@s" gestionado por CAPAZ y financiado por el Centro Cultural de España en Lima. Representante de CAPAZ en el Concurso de Buenas Prácticas e Inclusión del MIMP-Conadis reconocido como el primer lugar en la categoría de Arte y Cultura inclusiva. 
Investigación asesorada por Rocío Maldonado Alarcón, docente nombrada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Ana Gigliola Núñez Joyo, Directora de Sistema Administrativo III de la Oficina de Gestión de Becas.