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Celats, toma el discurso que pronunció Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas ante los Presidentes de Estados asistentes a la 76 Asamblea de la ONU, como una invitación a la reflexión crítica y a la acción para producir cambios en los sistemas de vida que rigen el desenvolvimiento de todo el planeta, pues se han hecho insostenibles.1

Aunque el discurso está dado en un tono de llamado amable a la solidaridad, es en realidad una señal de alarma a los jefes políticos de todo el mundo, pues les previene de una respuesta de sus gobernados fuera de los marcos de su control, de las reglas de juego que el mundo ha aceptado como válidas y justas para vivir en paz, o más bien, para sobrevivir en aparente paz. Les dice: “Las personas a las que servimos y representamos pueden perder la fe no solo en sus gobiernos e instituciones, sino también en los valores que han animado la labor de las Naciones Unidad durante más de 75 años. Paz, Derechos Humanos, Dignidad para todos. Igualdad. Justicia. Solidaridad. Como nunca, los valores fundamentales están en la mira. Una ruptura de la confianza está provocando una ruptura de los valores. Después de todo, las promesas no tienen valor si las personas no ven resultados en su vida diaria. No cumplir crea espacio para algunos de los impulsos más oscuros de la humanidad. Proporciona oxígeno para soluciones fáciles, pseudo-soluciones y teorías de conspiración. Es estimulante para avivar antiguos agravios. Supremacía cultural. Dominio ideológico. Misoginia. La selección de los más vulnerables, incluidos los refugiados y migrantes”

Pensemos las implicancias de la acción que reclama a los gobernantes del mundo. Y lancemos ideas clave para contrastar las buenas intenciones y los llamados a la acción solidaria de los gobernantes, de los empresarios, de las grandes corporaciones comerciales, financieras y de las comunicaciones. Para lo cual, repasemos las medidas que propone Guterrez para enfrentar las principales divisiones en el mundo y que estarían causando los problemas que nos impiden vivir en paz, y que ponen en riesgo toda gobernanza y todo sistema. Las brechas a cerrar son

1. Salvar la brecha de la paz. Propone una política de diálogo y un plan de paz integral.
2. Salvar la brecha climática, priorizando la inversión en medidas de mitigación.
3. Cerrar la brecha entre ricos y pobres, dentro de los países y al interior de los países.
4. Cerrar la brecha de género.
5. Restaurar la confianza y reavivar la esperanza y cerrar la brecha digital.
6. Salvar la brecha generacional.

Nuestras propuestas como trabajadores y trabajadoras sociales, se sustentan en considerar a la persona humana como el centro de los principios de un sistema de vida, el eje de las políticas de Estado y de los planes de desarrollo. 1. Defender los términos de una paz en un país en guerra desde su propia autodeterminación. 2. Enfrentar el cambio climático con estrategias no reñidas con las necesidades de sus pueblos y en armonía con la naturaleza. 3. Las grandes riquezas deben pagar más impuestos basados en criterio de justicia y equidad y debe construirse una economía que genere alimentos, produzca servicios públicos de calidad y genere pleno empleo con apoyo del Estado. 4. Equidad de género en todas las dimensiones de la vida, combatir la violencia de género y la cultura machista y patriarcal que está en la base. 5. La conectividad es un derecho humano y la tecnología debe ser regulada. 6. Los jóvenes requieren educación y empleo privilegiado, y la sabiduría y experiencia de la población adulta mayo en todas las culturas.

El discurso completo en https://peru.un.org/es/145383-antonio-guterres-ante-la-76-asamblea-general