Inicio

Perú

NOTA CONCEPTUAL

Diálogo de Políticas

 

Contexto político 2021 y agenda social pendiente

 

1. Introducción:

Este diálogo de políticas analizará el momento político actual en el Perú en que dos fuerzas políticas contrapuestas son las únicas opciones en segunda vuelta para las elecciones presidenciales, luego de la profunda crisis política vivida en los últimos cinco años. Keiko Fujimori y Pedro Castillo encarnan las posturas que han dividido la opinión pública.

Se trata de la disputa de dos fuerzas políticas antagónicas: Keiko Fujimori, respaldada por un buen porcentaje de limeños, todos los poderes económicos y los medios de comunicación masivos, que olvidaron su condición de presa con libertad condicional, enjuiciada y acusada por delitos de corrupción y lavado de activos, líder de una organización criminal. Por su lado, Pedro Castillo, es respaldado por una mayoría nacional, principalmente de las regiones andinas y amazónicas, así como de los sectores más empobrecidos de aquellas. A las puertas del Bicentenario, esto ha desencadenado una polarización del país, entre ricos y pobres, entre blancos e indígenas, entre la ciudad y el campo, entre la izquierda y una ultraderecha, pues nadie se reclama ahora de ultraizquierda. Ha generado una confrontación de identidades, además de una guerra de miedo que la derecha ha levantado al ver en riesgo sus intereses económicos, frente al “comunismo” como generador de todos los males para la democracia y la libertad privada.

Esta situación no se va a resolver con el triunfo de uno de los dos candidatos, pues salga quien salga, el país se viene manifestando entre quienes quieren un cambio profundo que refleje las expectativas de los siempre excluidos o manipulados por los poderes de un Estado tomado hace tiempo por el programa neoliberal; y aquellos que necesitan mantener el orden actual para continuar beneficiándose de normas y leyes inamovibles para la iniciativa privada y el libre mercado.

Algunos escenarios que pone en riesgo la débil democracia y la institucionalidad

1. Si gana Pedro Castillo. Un Congreso caracterizado por la fragmentación política, unirá las bancadas de derecha para poner al Ejecutivo contra la pared y pedirá su vacancia. Si le da más vida, le hará cuestión de estado, trayéndose abajo a sus ministros para no dar paso a las medidas de los 100 días que alistan los cambios que propone Castillo, e impedir todo cambio en la Constitución. Mientras tanto, la economía seguirá en decrecimiento, amenazarán con el cierre de las empresas, el cierre de los proyectos mineros., etc , para doblegarlo.

En simultáneo, el movimiento social saldrá a las calles a nivel nacional, a defender a su candidato Castillo, y lanzará sus reivindicaciones ligadas a la defensa de la democracia. La llamada sociedad civil ocupará espacios de resistencia y de democratización. Pero habrá quienes propongan conciliaciones y alianzas “pensando en la defensa de la gobernabilidad”

2. Si gana Keiko Fujimori. Un Congreso con mayoría de bancadas de derecha y el Ejecutivo a imagen del fujimorismo, impondrá un gobierno dictatorial y represivo en respuesta a la movilización nacional en contra del gobierno de Fujimori. A la vez, los juicios que están en marcha contra Keiko prosperan (la acusación de lavado de activos y liderazgo de una organización criminal) y la gente en las calles pidiendo justicia, nos encontramos en la posibilidad de que ella sea nuevamente detenida y tengamos a Luis Galarreta de presidente y un desborde popular, que puede traer abajo presidentes.

3. Ante estos escenarios, aun perdiendo Castillo, las fuerzas mayoritarias del movimiento social han ganado. Es una situación inédita que la pandemia también ha contribuido a mostrar, el haber puesto en el escenario social y político, la discusión sobre el falso bienestar, la desprotección de la ciudadanía en su salud y educación y en su previsión social, la diversidad de identidades que se manifiestan, las condiciones de abandono de la población mayoritaria, el racismo y la discriminación, junto con el rechazo abierto a la corrupción y el desenmascaramiento de sus principales protagonistas. En diversos rincones del país se empieza a hablar de proyecto de país, de una nación que aspire a brindar bienestar, justicia, salud y educación a las mayorías.

Agenda social y nudos críticos

El último año ha profundizado, ampliado y agudizado la crisis social y económica de peruanas y peruanos, expresados en los altos porcentajes de población con viviendas, educación, salud y trabajos totalmente precarios. La pandemia desnudó todos los déficits existentes a ese nivel. De nada sirvieron las cifras en azul respecto del crecimiento económico, ya que el desarrollo se convirtió en una quimera inalcanzable. Este despertar a la realidad, oculta tras cifras y tecnicismos economicistas, la exclusión y desigualdad, alejándonos a corto plazo de la posibilidad de encaminarnos hacia los objetivos y metas del desarrollo sostenible, según la Agenda 2030 en la que se ha comprometido el país.

La llegada y permanencia de la pandemia provoca el develamiento de un Estado ajeno a las necesidades básicas y a un nivel social de vida digno para todos, obviando su función de proteger a la población, se concentró en defender el modelo económico que genera más desigualdad. Se constata entonces, la necesidad de cambios, en la concepción del Estado, en el reconocimiento y goce de los derechos, sociales, económicos, políticos, ambientales de la ciudadanía y en la urgente necesidad de reenfocar la gestión pública de una forma democrática, inclusiva y eficiente, para responder a las demandas urgentes, que la coyuntura del COVID ha agudizado.

Existen muchos nudos críticos que debe enfrentar la sociedad peruana y el nuevo gobierno. Desde el Estado se requiere revisar las prioridades, fundamentos y replantear las políticas públicas, empezando por la reestructuración del presupuesto nacional, con ingresos de diferentes fuentes, impuestos, ganancias de inversiones, etc, para invertir en gasto público efectivo. Combinar una red de seguridad económica universal y un país fuerte pasa por acciones que empiecen por el impuesto a las grandes riquezas. Sin esto, será imposible invertir en las políticas públicas y servicios y atender las demandas sociales de protección y previsión social:

a) Es necesario el incremento del presupuesto para las políticas y servicios más urgentes y a la vez vitales para la vida y el desarrollo de la población, como son la salud, la educación y el trabajo.

b) Retomar plenamente la Atención Primaria de la Salud, incluyendo la organización y participación ciudadanas. En ese sentido, es posible la atención de la pandemia, extendiendo los recursos y capacidades hasta los Puestos y Centros de Salud, combinando la prevención y la primera atención.

c) Insistir en entender la salud y la educación como un derecho universal y no como un servicio que se brinda a quien pague mejor, significaría colocar distintos estándares de calidad en materia social, mejorar la capacidad de gestión, la priorización de servicios y la articulación con la comunidad.

En tanto la salud pública no sea prioritaria, será el reino del sector privado lucrando con las necesidades y demandas de la ciudadanía.  La educación pública, vapuleada por quienes rechazan cualquier cambio que genere nuevas formas de entender la convivencia, ha sufrido un duro golpe en el contexto de la pandemia a nivel de la capacitación docente y el acceso a recursos tecnológicos de enseñanza virtual y el aprendizaje en la población escolar.

d) Poner sobre la mesa la urgencia de una discusión nacional con protagonistas regionales, para un desarrollo territorial más equitativo, precisar los nudos y dificultades, replantear la organización y transferencia de capacidades y recursos y lograr en el mediano plazo una capacidad de respuesta oportuna.

A todo ello, es la participación de todos los actores. De un lado, un Estado innovador que distribuya los recursos públicos a tono con las prioridades de la coyuntura y las aspiraciones de desarrollo. Del otro, activar mecanismos de protagonismo de la ciudadanía para decidir, gestionar, fiscalizar las acciones del estado para descartar y prevenir todo acto de corrupción en cualquier programa que se ponga en marcha en los distintos niveles de la acción estatal.

 

2. Objetivos:

Este diálogo de políticas se ha propuesto los siguientes objetivos:

a) Analizar el contexto político actual e Identificar escenarios posibles y riesgos sociales y político.

b) Determinar las principales demandas sociales pendientes e Identificar nudos críticos para la priorización y gestión de la agenda social.

c) Priorizar líneas de incidencia política para el trabajo social.

 

3. Participantes:

El evento contará con 3 panelistas y una moderadora, según se detalla a continuación:


4. Lugar y fecha:

El evento será transmitido vía zoom desde Lima Perú el viernes 28 de mayo 2021 en el horario de 8.00 -10.00 pm (Perú)

 

5. Programa

8.00 Saludo institucional - Presidenta del CELATS

8.10 Presentación y metodología del evento – moderadora representante del CELATS

8.20 Exposición de Carlos Bedoya

8.40 Exposición de Alexandro Saco

9.00 Exposición de Teresa Tovar

9.20 Discusión y preguntas del público

9.50 Conclusiones y Cierre

 

6. Metodología.

Exposiciones: Cada expositor/a tendrá 20 minutos para abordar el tema del evento desde su propia especialidad, experiencia y perspectiva. Pueden hacerlo utilizando cualquier presentación gráfica.

Discusión
Se reciben las preguntas por el chat y cada expositor tiene entre 5 a 10 minutos para responder.

Resumen
La moderadora hace un resumen de las principales conclusiones del evento.

Contexto político 2021 y agenda social pendiente
Play
Slider