Reseña[1]
1. Participantes
El conversatorio tuvo como expositor al Padre. Juan Bytton, SJ, sacerdote jesuita, licenciado en Economía por la Pontificia Universidad Católica del Perú, licenciado y magíster en Sagradas Escrituras por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, con estudios realizados en Jerusalén. La conducción del diálogo estuvo a cargo de Josefa Rojas, representante del Centro Latinoamericano de Trabajo Social (CELATS).
Participaron trabajadoras sociales, estudiantes y profesionales vinculados con los núcleos temáticos del CELATS, quienes formularon comentarios y preguntas desde los campos de las políticas públicas, la familia y la infancia, el ambiente, los pueblos indígenas, la movilidad humana y la intervención con poblaciones en situación de vulnerabilidad.
2. Palabras clave
Dignidad humana; Trabajo Social; inteligencia artificial; bien común; justicia social; doctrina social de la Iglesia; comunidades católicas; ética digital; trabajo digno; derechos humanos.
3. Contexto del evento
El conversatorio se realizó el 22 de julio de 2026 en el marco de la conmemoración del Día del Trabajo Social peruano. Fue organizado por el Centro Latinoamericano de Trabajo Social con la finalidad de reflexionar sobre los aportes de la carta encíclica Magnifica humanitas para el ejercicio profesional del Trabajo Social, especialmente en la relación con comunidades católicas y poblaciones que enfrentan situaciones de desigualdad, exclusión y vulneración de derechos.
La actividad respondió también a la necesidad de vincular los fundamentos éticos y políticos de la profesión con los nuevos problemas derivados de la digitalización, la inteligencia artificial, el poder de las grandes plataformas tecnológicas, la transformación del trabajo y la concentración de información. En ese contexto, la exposición no se limitó a presentar el contenido del documento pontificio, sino que procuró ofrecer criterios para interpretar los cambios sociales contemporáneos desde la dignidad humana y el bien común.
El expositor enfatizó que la reflexión debía partir de la lectura directa del documento, pues el análisis responsable exige conocer el texto antes de asumir posiciones a favor o en contra. Su presentación constituyó, por tanto, una lectura orientadora de la encíclica y una invitación a continuar su estudio individual y comunitario.
4. Contenido
4.1. La dignidad humana frente a las transformaciones tecnológicas
El P. Juan Bytton inició su exposición presentando la estructura general de Magnifica humanitas. La encíclica comprende una introducción, cinco capítulos y una conclusión. Sus contenidos abarcan la evolución de la doctrina social de la Iglesia, sus fundamentos y principios, la relación entre técnica y poder, la necesidad de custodiar lo humano durante la transformación digital, la dignidad del trabajo, la libertad, la cultura del poder, la paz y la construcción de una civilización del amor.
La reflexión central parte de dos imágenes bíblicas: la torre de Babel y la reconstrucción de Jerusalén. Ambas representan dos maneras de concebir el progreso. Babel simboliza un desarrollo sustentado en la concentración del poder, la uniformidad, la búsqueda ilimitada de dominio y la subordinación de las personas. Jerusalén, por el contrario, expresa una construcción compartida basada en la escucha, el diálogo, la diversidad, la colaboración y la responsabilidad colectiva.
Desde esta perspectiva, la humanidad se encuentra ante una elección: utilizar el conocimiento y la tecnología para fortalecer la convivencia y aliviar el sufrimiento o permitir que sean empleados para incrementar las desigualdades y establecer nuevas formas de dominación. El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, pero exige que ambas se encuentren orientadas al bien común, la justicia, el cuidado de las personas más frágiles y la protección de la creación.
El expositor identificó la dignidad humana y el bien común como los dos criterios transversales de la encíclica. Una innovación tecnológica puede considerarse favorable cuando contribuye a una vida más humana, amplía derechos, fortalece vínculos y mejora las condiciones de vida de los pueblos. Por el contrario, cuando concentra poder, excluye a determinadas personas o convierte a los seres humanos en objetos de clasificación y control, contradice su finalidad social.
4.2. La inteligencia artificial no es moralmente neutral
Uno de los planteamientos más importantes fue que la inteligencia artificial no puede ser considerada moralmente neutral. Todo sistema tecnológico incorpora las decisiones, intereses y prioridades de quienes lo diseñan, financian, regulan y utilizan. Los algoritmos seleccionan la información que consideran relevante, establecen clasificaciones y pueden influir en el acceso de las personas a oportunidades, bienes y servicios.
Por ello, el problema no consiste únicamente en utilizar correctamente una herramienta previamente creada. También es necesario examinar las concepciones y relaciones de poder incorporadas en su diseño. Un sistema que excluye a ciertas poblaciones reproduce prejuicios o considera determinadas vidas menos valiosas introduce criterios contrarios a la dignidad humana.
Esta cuestión tiene especial relevancia para el Trabajo Social, debido al uso creciente de sistemas digitales en la focalización de programas, el registro de familias, la evaluación de riesgos, la asignación de prestaciones y la toma de decisiones institucionales. La automatización puede facilitar procesos, pero también puede reproducir discriminaciones si los datos empleados son incompletos, sesgados o interpretados sin considerar la historia y el contexto de las personas.
El padre Bytton llamó también la atención sobre la postverdad, las noticias falsas y la capacidad de las nuevas tecnologías para moldear los imaginarios colectivos. La comunicación digital no se limita a transmitir información, sino que influye en los deseos, las decisiones de consumo, las relaciones y las posiciones políticas. Esta realidad demanda una conciencia crítica frente a los contenidos recibidos y compartidos.
4.3. Poder tecnológico, datos y colonialismo digital
La exposición analizó la transformación del principio de subsidiariedad en la sociedad digital. Tradicionalmente, el debate se centraba en el papel del Estado frente a las personas, las familias y las organizaciones. En la actualidad, grandes empresas y plataformas tecnológicas ejercen un poder fáctico que puede superar la capacidad de regulación de los Estados.
Estas corporaciones establecen condiciones de acceso, reglas de visibilidad y oportunidades económicas, al mismo tiempo que concentran información y capacidad de decisión. Frente a ello, la encíclica plantea la necesidad de transparencia en los algoritmos, auditorías independientes, acceso equitativo a los datos, mecanismos de apelación y formas efectivas de participación ciudadana.
Los datos, las patentes, los algoritmos, las plataformas y las infraestructuras tecnológicas son considerados nuevas formas de propiedad que deben ser analizadas desde el principio del destino universal de los bienes. Cuando quedan concentrados en pocas manos, profundizan las brechas entre quienes participan de la transformación digital y quienes permanecen excluidos.
El concepto de colonialismo digital permitió advertir sobre la extracción y concentración de información sanitaria, genética, epidemiológica y demográfica de poblaciones enteras. Quien controla estos datos adquiere la capacidad de anticipar necesidades, orientar mercados y decidir dónde se destinan medicamentos, recursos e inversiones. El desafío ético consiste en transformar el conocimiento compartido en un bien común y garantizar que los pueblos participen en las decisiones sobre el uso de la información que les pertenece.
4.4. Desarmar la inteligencia artificial y construir la paz desde la justicia
Otro planteamiento destacado fue la necesidad de “desarmar” la inteligencia artificial. Esta expresión no significa renunciar a la tecnología, sino desvincularla de la competencia militar, económica y cognitiva mediante la cual los países y las corporaciones buscan alcanzar ventajas geopolíticas y comerciales.
Desarmar la inteligencia artificial supone impedir que el poder tecnológico se convierta automáticamente en derecho a gobernar. Exige limitar los monopolios, hacer discutibles y auditables los sistemas, respetar la pluralidad cultural y orientar la innovación al servicio de la humanidad. La tecnología debe convertirse en un espacio habitable y acogedor, no en un ambiente dominado por intereses inaccesibles para la ciudadanía.
Esta reflexión se vinculó con la construcción de una paz “desarmada y desarmante”. La paz no puede ser entendida como simple ausencia de conflicto, pues requiere desarrollo humano integral y justicia. El expositor remarcó que la reconciliación sin justicia resulta insuficiente, especialmente en sociedades atravesadas por profundas desigualdades y diferentes formas de violencia.
4.5. La dignidad del trabajo en la transición digital
La exposición abordó la relación entre inteligencia artificial, automatización y trabajo. Desde la doctrina social de la Iglesia, el trabajo posee un valor que supera la obtención de ingresos: permite desarrollar capacidades, sostener a las familias, crear vínculos de cooperación y contribuir al bien común. Por esta razón, el trabajo expresa y acrecienta la dignidad de las personas.
La automatización genera nuevas oportunidades, pero también puede producir desempleo, precariedad y exclusión. La sustitución de trabajadores por máquinas no constituye solamente un problema económico, sino una cuestión vinculada con la dignidad y el derecho de toda persona a participar activamente en la sociedad.
La encíclica plantea la necesidad de una actuación conjunta del Estado, las organizaciones de trabajadores, las empresas y la comunidad científica. Asimismo, convoca a los sindicatos a incorporar las nuevas formas de empleo y representar a quienes trabajan bajo modalidades digitales, fragmentadas o escasamente protegidas.
5. Implicancias para el Trabajo Social
La encíclica ofrece fundamentos relevantes para un Trabajo Social comprometido con los derechos humanos. La dignidad no depende de la productividad, la condición social, las capacidades o el comportamiento de una persona. Por ello, la intervención profesional debe rechazar clasificaciones que reduzcan a las personas a diagnósticos, expedientes, puntajes o perfiles digitales.
Asimismo, plantea la necesidad de incorporar la justicia digital en la agenda profesional. El Trabajo Social debe analizar quién produce los sistemas tecnológicos, con qué datos funcionan, a quiénes benefician y qué poblaciones pueden quedar excluidas. Esto comprende la protección de datos personales, el consentimiento informado, la transparencia y el derecho a cuestionar decisiones automatizadas.
En el trabajo con comunidades católicas, la encíclica puede ser utilizada como un recurso para promover procesos de reflexión colectiva sobre la desigualdad, el trabajo, la tecnología, la paz y el cuidado de la creación. Sin embargo, su aplicación requiere respetar la pluralidad de convicciones y evitar una intervención confesional impositiva. La espiritualidad puede contribuir al acompañamiento y la construcción comunitaria cuando se articula con la escucha, la libertad y el reconocimiento de las experiencias de las personas.
Es particularmente valiosa la conexión entre el llamado a “mirar desde abajo” y la perspectiva histórica del Trabajo Social. Mirar la realidad desde las personas que sufren implica cuestionar las explicaciones construidas exclusivamente desde los espacios de poder y reconocer el conocimiento de las comunidades. De esta manera, la dignidad humana deja de ser una declaración abstracta y se convierte en criterio para evaluar políticas, instituciones, tecnologías y prácticas profesionales.
6. Conclusiones
- Magnifica humanitas propone interpretar la transformación tecnológica desde dos criterios centrales: la dignidad humana y el bien común.
- La inteligencia artificial no es neutral, porque refleja los intereses y decisiones de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan.
- El Trabajo Social debe incorporar la justicia digital, la protección de datos y la vigilancia de las decisiones automatizadas dentro de su agenda ética y profesional.
- La dignidad del trabajo exige respuestas públicas frente al desempleo, la precariedad y las nuevas formas de exclusión generadas por la automatización.
- El conversatorio evidenció la convergencia entre la doctrina social de la Iglesia y los principios del Trabajo Social vinculados con la justicia social, los derechos humanos, la solidaridad y la defensa de las poblaciones vulneradas.
- La principal interpelación de la encíclica consiste en colocar al ser humano en el centro de las decisiones y construir una sociedad semejante a Jerusalén: participativa, plural, fraterna y orientada a la justicia, en lugar de una nueva Babel sustentada en el poder, la concentración y la exclusión.
Material complementario
Infografías de Magnifica Humanitas, primera encíclica del Papa León XIV
https://www.conferenciaepiscopal.es/magnifica-humanitas-primera-enciclica-del-papa-leon-xiv/
- La presente reseña incorpora las notas y el material de apoyo remitidos gentilmente por el expositor, Padre. Juan Bytton, SJ. ↑




