Autor
Carlos A. Centurión y Agüero tiene 18 años de egresado como magíster en Gerencia Social, 11 años de ejercicio docente en la Maestría de Gerencia Social de la PUCP y 34 años de trabajo en el campo del desarrollo social. Cuenta, además, con importantes experiencias en gerencia social, documentadas en los siguientes libros: Gerencia social y el empoderamiento social en la lucha contra el VIH ; Enfoque de derechos humanos y su incorporación curricular en los posgrados (2024); La gestión social de programas sociales (2021); La gerencia social en la gestión institucional 2012-2016 de EsSalud (2018); La gerencia social en la práctica: análisis de los modelos de gestión de programas y proyectos sociales (2017), entre otros.
Resumen:
El presente artículo desarrolla una aproximación conceptual a la gerencia social en el Perú y América Latina y el Caribe (ALC) a partir de una revisión crítica de sus fundamentos, alcances y finalidades y en diálogo con las realidades sociales diversas y complejas de la región.
Asimismo, se analizan los principales nudos críticos que atraviesan su redefinición actual y se ubica esta discusión en el contexto de América Latina y el Caribe, marcado por la desigualdad, la pobreza, la exclusión, la crisis ambiental, la transformación digital y las demandas de desarrollo social inclusivo.
Se plantea una definición aproximativa que articula el valor público, el valor social, los derechos humanos, la gobernanza territorial y las economías sociales.
La Gerencia social se presenta como una teoría y una práctica en construcción, capaz de responder a los desafíos estructurales del desarrollo social inclusivo en la región.
Palabras clave: Gerencia Social, desarrollo social inclusivo, valor social, valor público, gobernanza territorial, América Latina.
Introducción
En el marco del proceso mandatorio de actualización de los planes de estudio que periódicamente se debe realizar en la Maestría en Gerencia Social de la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), en el segundo semestre del 2024, se impulsó un debate teórico-conceptual sobre la finalidad, naturaleza, alcances y pertinencia de la Gerencia Social en el Perú y América Latina y el Caribe (ALC). Al margen del destino actual de ese oportuno y legítimo propósito, por nuestra parte hemos continuado este proceso en base a nuestra formación y experiencia.
Específicamente, el propósito del presente artículo es construir una primera aproximación al concepto de Gerencia socialen el contexto actual. Para estos efectos, se inicia con una revisión histórica de las concepciones sobre la gerencia socialdesde sus inicios hasta las más recientes, luego, se desarrolla un debate sobre la especificidad de la gerencia socialy algunas pistas para su abordaje contemporáneo. El núcleo del artículo es la propuesta de una nueva conceptualización teniendo como referentes sólidos de bases cepalinas, una caracterización cualitativa de la situación actual de América Latina y el Caribe, la demanda de grandes transformaciones, y un modelo de desarrollo social
Finalmente queda solo reiterar que la gerencia sociales un concepto y una práctica en construcción continua.
Enfoques y conceptualizaciones de la gerencia social
En una revisión de los últimos 30 años, se advierte que la gerencia social ha sido comprendida de manera diversa: como modelo de gestión del desarrollo, estrategia para la construcción de políticas sociales, modelo de administración, tipo de gerencia estratégica, profesión o disciplina, traslado del management privado al sector público, administración de servicios sociales, técnica, proceso, medio, idea académica, cambio en la racionalidad de los servicios sociales y modelo multidisciplinar, entre otros significados.
Esta amplitud conceptual evidencia que la gerencia social no ha tenido una definición única ni cerrada, sino que ha sido abordada desde distintos énfasis teóricos, institucionales y operativos. En esa línea, la CEPAL considera que:
“Las concepciones acerca de la gerencia social pueden ser ubicadas desde un extremo globalizador que comprende a la gestión social como sinónimo de política o desarrollo social, hasta otro extremo de alcance reduccionista que limita el campo de acción de la gerencia social a ciertas actividades de implementación de programas. Además, en buen número de ocasiones se equipará a la gerencia social con el arsenal teórico de la gestión de proyectos productivos”.
A partir de esta constatación, resulta pertinente realizar una breve revisión de los principales enfoques regularmente considerados en la literatura especializada sobre el tema. Sobre la base de Alonso Ortiz Serrano y otros autores, se reseña un conjunto de enfoques o perspectivas en los cuales cada autor enfatiza determinados aspectos del objeto central de la gerencia social, su forma de aplicación y los valores que persigue:
- Enfoque de gerencia social eficiente.
Para Bernardo Kliksberg, la gerencia social eficiente tiene que ver con optimizar el rendimiento de los esfuerzos del Estado y los actores sociales en el enfrentamiento de los grandes déficits sociales de la región, y en el mejoramiento del funcionamiento y resultados de la inversión en capital humano y capital social
- Enfoque de creación de valor público/de lo público.
Para Karen Mokate y José Saavedra y Alonso Ortiz Serrano, la gerencia social es un campo de acción (o práctica) y de conocimientos estratégicamente enfocado en la promoción del desarrollo social. Su tarea consiste en garantizar la creación de valor público por medio de la gestión, contribuyendo a la reducción de la pobreza y la desigualdad.
La Gerencia social es el manejo de los “asuntos públicos” en una sociedad. Lo público es el campo de encuentro entre los intereses “comunes” de los diferentes actores sociales.
Es la gerencia del bien común. Lo público no es monopolio del Estado, es un enfoque basado en la lógica de la equidad, la sostenibilidad y la participación.
- Enfoque interseccional para la creación de valor público.
Para el Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES), la Gerencia social es un conjunto de conocimientos y de prácticas -acotado por la intersección de los campos del desarrollo social, las políticas públicas y la gerencia pública- cuyo fin es promover que las políticas y programas sociales contribuyan de forma significativa a la reducción de la desigualdad y de la pobreza, y al fortalecimiento de los estados democráticos y de la ciudadanía, a través de procesos participativos de formación de políticas que generan valor público. Configura un modelo multidisciplinario
- Enfoque del Desarrollo Socia/creación de políticas sociales.
Isabel Licha sostiene que la gerencia social constituye un nuevo enfoque de gestión de las políticas sociales. La gerencia social se refiere a un cuerpo de conocimientos y prácticas emergentes que sirven de apoyo a la intervención de los actores sociales involucrados en la resolución de los problemas que entraban en el desarrollo social.
La gerencia social abarca los procesos de diseño e implementación de las políticas sociales impulsadas por el estado para mejorar las condiciones de vida de la población, en forma integral y universal. Es un campo interdisciplinario e intersectorial de conocimiento y de práctica que apoyan los procesos de toma de decisiones estratégicas y la implementación de acciones públicas, orientadas al logro del desarrollo social.
- Enfoque problémico y de gestión.
Para Nohora Rey de Marulanda, es el conjunto de conocimiento aplicado que busca abordar los problemas organizacionales y de gestión de las políticas y programas sociales, cumpliendo metas de eficacia, eficiencia, equidad y sostenibilidad.
- Enfoque de innovación social.
Parque Científico de Innovación Social-Uniminuto presenta un enfoque rearticulador de las relaciones Estado-sociedad civil que tiene por objeto la construcción de ciudadanía y el desarrollo comunitario integral mediante procesos de innovación social que impliquen nuevas soluciones o mejoras sustanciales en las propuestas de los programas sociales.
- Enfoque de inclusión social.
Pérez, Martínez y Rodríguez señalan que la gerencia social es una mediación para hacer factible el desarrollo social. El concepto de gerencia se refiere a los conocimientos, cualidades y habilidades para orientar y gestionar el logro de determinados fines u objetivos.
Considera la gerencia social como la dirección, administración y gestión de las complejidades sistémicas de las organizaciones productoras de bienes y servicios dentro de una conciencia de responsabilidad social – en cuanto a hacerse cargo de las consecuencias que en otros componentes de los sistemas vivientes tienen las propias acciones, para prevenir, mitigar o resarcir tales efectos- de manera que promuevan y generen condiciones para que equitativamente todas las personas puedan disfrutar de una calidad de vida digna y les sea factible desplegar sus capacidades y potencialidades en el marco del desarrollo social.
Revisiones contemporáneas y crítica a la gerencia social
Una búsqueda desde el inicio de S. XX prolija y metódica de las concepciones sobre la gerencia social en Latinoamérica nos conduce a tres versiones importantes, aunque de divulgación más acotada: la gerencia social como orientación y adaptación de bienes públicos y semi público, la gerencia social basada en derechos humanos y la gerencia social comunitaria. Al final se consigna una crítica maximalista a la gerencia social.
- La gerencia social como orientación y adaptación de bienes públicos y semi públicos
Concepto cuya autoría es del Dr. Percy Bobadilla Díaz, docente, en su momento, director de la Maestría en Gerencia Social de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y cuyo posicionamiento data del año 2004[1] proyectando su vigencia a la fecha. Se asume que 25 promociones de egresados de la MGS han sido influenciadas por esta concepción. En el campo académico latinoamericano es poco conocida esta perspectiva.
Una observación al documento-Insumo es la mínima presencia de la propuesta sobre gerencia social del Dr. Percy Bobadilla. Las únicas alusiones son: “Cogestión intersectorial e interinstitucional: La cogestión intersectorial e interinstitucional es otro pilar, destacado por Bobadilla Díaz (2004)”
Para Percy Bobadilla (2004) “La gerencia social se define por la orientación y adaptación de bienes públicos y semipúblicos que se co-gestionan de manera intersectorial o interinstitucional y que buscan garantizar una cooperación racional que produzca beneficios selectivos y compartidos entre los actores miembros de la colectividad en la cual se ejecuta el programa o proyecto de desarrollo”
En un estudio bibliométrico en el período 1989-2020 tampoco hay referencia alguna sobre esta versión de la Gerencia Social. Sin embargo, las citas al autor en la bibliografía nacional son relativamente intensas y, de otro lado, hay una presencia importante de sus ideas centrales en la fundamentación y/o conceptualización de varios programas sociales públicos como el PNAE Qali Warma y Cuna Mas.
Una primera aproximación explicativa es que la concepción de P. Bobadilla, asumida por la MGS PUCP, se ha desarrollado prolíficamente[2] en un “nicho académico” nacional con cierta proyección internacional, mediante los maestristas de diversos países latinoamericanos.
Consideramos que, en coherencia con la gravitación académica y fáctica de la conceptualización de P. Bobadilla, en el presente trabajo se incorpora como un referente clave en ALC.
A continuación, una síntesis en función de los ejes: naturaleza, alcance, valores y finalidades.
Cuadro 1: Gerencia social según Bobadilla
- La gerencia social basada en derechos humanos
La gerencia social basada en derechos humanos es una línea conceptual poco identificada en los mapeos bibliográficos sobre gestión pública y políticas sociales. Sus principales desarrollos provienen de científicos sociales vinculados a la academia y a la cooperación técnica internacional, especialmente en América Latina.
Entre los principales referentes se encuentra Ludwig Güendel, quien ha desarrollado una reflexión sostenida sobre la relación entre políticas públicas, derechos humanos y gestión social.
(2002). Políticas públicas y derechos humanos. Revista de Ciencias Sociales, 3(97). Universidad de
Costa Rica San José, Costa Rica.
(2015) “Transformaciones y dilemas del enfoque de los derechos humanos en el contexto de cambios políticos y sociales en América Latina” Revista Centroamericana de Administración Pública ICAP – Costa Rica.
(2016). Por una gerencia social basada en derechos. Instituto de Gobernabilidad de Cataluya
Asimismo, los aportes de Manuel Barahona permiten ampliar esta discusión hacia el campo de las políticas públicas inclusivas, especialmente en relación con la pobreza, la exclusión social y la necesidad de construir respuestas estatales que no reproduzcan desigualdades (.
Barahona, M. (2006), Guendel y Barahona, M. (2006)
Cuadro 2: Gerencia basada en derechos humanos
| EJES | Contenido |
| NATURALEZA | Una perspectiva de análisis y la acción social enfocada a la promoción y protección de los derechos humanos.Capacidad estratégica para desarrollar políticas públicas y ejercer la gobernabilidad, gobernanza y gestión social |
| ALCANCE | Las Políticas de atención y de promoción de los derechos humanos. De protección de los Derechos Humanos. De vigilancia y de Exigibilidad de los Derechos Humanos.Gestión social estratégica:
|
| VALORES |
Gobernanza |
| FINALIDADES¿Qué persigue? |
|
- La gerencia social comunitaria
Surgida en países como México, Venezuela, Ecuador y Bolivia en la primera década del 2000, la resumimos en los siguientes términos:
Cuadro 3: Gerencia social comunitaria
- Crítica maximalista a la gerencia social
Incluimos en la revisión planteamientos que cuestionan a la Gerencia Social, aunque no configuren escuela o corriente. La más relevante es la que evidencia y critica su filiación y trayectoria neoliberal. El más representativo es F. Esquivel[3] que define la gerencia social como:
“…una propuesta del desarrollo del neoliberalismo, especialmente en las economías periféricas para enfrentar la escasez de recursos destinados hacia la redistribución social, por medio de las políticas sociales capitalistas, que se encubren en acciones que alegan intentar disminuir las asimetrías sociales generadas a partir de diferencias “naturales” entre las personas y sus relaciones en la sociedad y el mercado. Articulándose al desarrollo de la globalización neoliberal (y a las transformaciones en el modelo de producción y la reforma del Estado), la gerencia social -que destaca en la racionalidad lógico-formal para el abordaje de la “cuestión social”, y que tiene un alto componente de traspaso de la lógica del Estado a la lógica de la sociedad civil- se enlaza a una participación social despolitizada y deseconomizada”.
Síntesis de las corrientes más posicionadas de América Latina
Los conceptos más posicionados sobre gerencia social pueden organizarse en torno a cinco corrientes principales: la gerencia social del desarrollo social, asociada a Bernardo Kliksberg; la gerencia social como campo interdisciplinario de políticas sociales, desarrollada por Isabel Licha; la gerencia social estratégica y territorial, formulada por Percy Bobadilla; la gerencia social basada en el enfoque de derechos humanos, impulsada por Ludwig Güendel y otros autores vinculados a la cooperación técnica internacional; y la gerencia social comunitaria, vinculada a enfoques de desarrollo local, capital social, autogestión y comunalidad.
En primer lugar, la corriente de gerencia social del desarrollo social, representada por Kliksberg, concibe la gerencia social como un modelo de gestión aplicado a políticas, programas y proyectos sociales. Su preocupación central es mejorar la capacidad de respuesta de la intervención social frente a problemas como la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Desde este enfoque, la gerencia social debe ser adaptativa, integral y orientada al impacto, la equidad, la focalización, la articulación institucional, la flexibilidad y la participación social.
En segundo lugar, Licha desarrolla una corriente que entiende la gerencia social como un campo interdisciplinario e intersectorial de conocimiento y práctica. Su aporte se ubica principalmente en la construcción de políticas sociales y en el fortalecimiento de los procesos de toma de decisiones estratégicas. Desde esta perspectiva, la gerencia social no se reduce a la administración de programas, sino que contribuye al diseño, implementación y conducción estratégica de acciones públicas en contextos sociales complejos.
En tercer lugar, Bobadilla plantea una corriente de gerencia social estratégica, territorial y multiactor. Para este autor, la gerencia social se relaciona con la orientación y adaptación de bienes públicos, semipúblicos, colectivos y privados de interés social. Su propuesta amplía el campo de acción de la gerencia social más allá del Estado, incorporando organizaciones públicas, asociativas y privadas. En este enfoque adquieren especial importancia la participación multiactor, la cooperación, la cogestión, el capital social, el empoderamiento, la descentralización, la inversión social, la responsabilidad social corporativa, la creación de valor compartido y la gobernanza territorial.
En cuarto lugar, la corriente de gerencia social basada en el enfoque de derechos humanos, vinculada principalmente a Güendel y a autores como Barahona, introduce una matriz ética, normativa y política centrada en la promoción, protección, vigilancia y exigibilidad de los derechos humanos. Desde este enfoque, la gerencia social debe orientar políticas, planes, programas y proyectos hacia la garantía efectiva de derechos. Sus principios centrales son la igualdad, la no discriminación, la universalidad, la interculturalidad, la participación, la rendición de cuentas, la progresividad, la corresponsabilidad y la exigibilidad. Asimismo, incorpora estándares como disponibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad de los bienes y servicios.
Finalmente, la corriente de gerencia social comunitaria se centra en el territorio, el desarrollo local, el capital social, la autogestión y la comunalidad. Este enfoque prioriza la participación activa y el empoderamiento de las comunidades en la identificación de problemas, la toma de decisiones y la implementación de soluciones. Su énfasis está en la coordinación colectiva, el manejo autogestionado de recursos, la inclusión, la transparencia y la responsabilidad social, reconociendo a la comunidad como sujeto activo de la gestión social.
A ello se puede agregar enfoques estratégicos (Desarrollo Humano, Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza y enfoques temáticos (Género, Desarrollo Territorial, Interculturalidad e Inclusión social)
Nudos críticos de la gerencia social
La gerencia social contemporánea atraviesa un proceso de redefinición conceptual y práctica asociado a las profundas transformaciones experimentadas por el Estado, el mercado y la sociedad en América Latina. En este contexto, los debates actuales se articulan alrededor de tres grandes núcleos críticos: la redefinición de los bienes públicos y colectivos; la emergencia de nuevas formas sociales y jurídicas vinculadas a la economía solidaria, los bienes comunes y la gestión de impacto; y la centralidad de las estrategias de gestión en la propia conceptualización de la gerencia social. Estos ejes expresan tensiones que cuestionan las fronteras tradicionales entre lo público y lo privado, entre Estado y sociedad, así como entre desarrollo económico y justicia social.
La redefinición de los bienes públicos y colectivos.
En su formulación inicial, Bobadilla (2004) definía la gerencia social como la orientación y adaptación de bienes públicos y semipúblicos, diferenciándola de la gestión privada centrada en bienes individuales y relaciones de mercado. Sin embargo, las transformaciones producidas en las últimas décadas —privatización, desregulación, tercerización y recentralización estatal— han debilitado estas distinciones clásicas. Hoy existen espacios híbridos donde confluyen simultáneamente actores estatales, empresariales y comunitarios, dificultando la separación clara entre lo público y lo privado.
Frente a ello, Bobadilla (2021) reformula la gerencia social como un modelo de cooperación organizada entre diversos actores territoriales para afrontar problemas sociales complejos y multicausales. Esta redefinición supone reconocer que el bienestar colectivo ya no depende exclusivamente del Estado, sino de redes de interacción entre instituciones públicas, empresas, organizaciones sociales y comunidades. Como advierte Oszlak (2002), las relaciones entre Estado y sociedad han dejado de responder a estructuras jerárquicas tradicionales y operan cada vez más mediante dinámicas interdependientes.
La emergencia de nuevas formas sociales y jurídicas de gestión colectiva.
La Economía Social y Solidaria (ESS) cuestiona la racionalidad capitalista tradicional al colocar en el centro a las personas y al bienestar colectivo antes que al lucro individual (Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre Economía Social y Solidaria, 2014). Desde esta perspectiva, la gestión social deja de orientarse únicamente a la eficiencia administrativa y pasa a centrarse en la construcción de capacidades colectivas, autogestión y cooperación democrática.
Paralelamente, el paradigma de los bienes comunes y la comunalidad propone superar la clásica dicotomía público/privado. Este enfoque concibe determinados recursos naturales, culturales o digitales como bienes compartidos cuya sostenibilidad depende de prácticas comunitarias de reciprocidad e interdependencia (Fonteneau et al., 2011). Su relevancia en América Latina es particularmente significativa debido a la persistencia histórica de formas comunitarias indígenas y campesinas de gestión territorial y defensa de los recursos naturales.
A su vez, la gestión de impacto introduce nuevas formas híbridas entre mercado y acción social. Las empresas sociales y la inversión de impacto integran objetivos económicos y sociales dentro de la lógica empresarial, midiendo el éxito no solo por rentabilidad financiera, sino también por su impacto social y ambiental positivo (COFIDE, KUNAN y otros, 2020). No obstante, esta tendencia también genera tensiones, pues existe el riesgo de subordinar derechos y necesidades sociales a criterios de eficiencia y rentabilidad.
La centralidad de las estrategias de gestión.
Autores como Sulbrandt, Kliksberg, Arriagada, Licha y Bobadilla coinciden en señalar que la articulación, la cooperación y la cogestión constituyen elementos centrales de la gerencia social contemporánea. Esta perspectiva responde a la necesidad de superar la fragmentación institucional y la ausencia de complementariedad entre actores responsables de las políticas sociales.
Sin embargo, la experiencia demuestra que estas estrategias enfrentan severas limitaciones estructurales. La debilidad territorial del Estado, el limitado desarrollo de actores sociales locales, la corrupción, las economías ilegales y el crimen organizado dificultan la construcción de procesos efectivos de cooperación multiactor. Por ello, algunas corrientes enfatizan más bien el desarrollo de capacidades individuales y colectivas como condición estratégica para producir satisfactores sociales y fortalecer sujetos colectivos (Comunidad COMPARTE, 2015).
En este marco, la gobernanza territorial adquiere creciente relevancia, pues entiende el territorio como espacio de interacción política y social donde comunidades, organizaciones e instituciones participan en la toma de decisiones públicas. La gerencia social deja así de ser únicamente una técnica administrativa para convertirse en un proceso de articulación democrática orientado a producir valor público y valor social.
En síntesis, los tres núcleos críticos contemporáneos revelan que la gerencia social ya no puede concebirse únicamente como administración de programas sociales. Su campo de acción se desplaza hacia la gestión de tensiones estructurales entre mercado y derechos, entre institucionalidad y comunidad, y entre eficiencia económica y justicia social. Precisamente en la capacidad de afrontar dichas tensiones reside hoy la relevancia teórica y práctica de la gerencia social contemporánea.
Conceptos de contexto: Gestión social, valor social y valor público:
Para una mejor comprensión de lo expuesto y entendimiento de la propuesta, es pertinente introducir brevemente los alcances de los conceptos Gestión Social, Valor Social y Valor Público
En el primer concepto, sintetizando el pensamiento de Beaumont (2016), autor peruano y docente de la PUCP:
“La Gestión Social es la gestión de organizaciones que crean valor social y constituyen sus componentes fundamentales. El sujeto de la gestión son las organizaciones, pudiéndose hacer Gestión Social en distintos «contextos organizacionales».
Las organizaciones son de tres tipos: organizaciones sin ánimo de lucro, empresas y sistemas abiertos, cada uno de ellos interviene en la creación de valor social desde diferentes estrategias.
Ante las barreras que impiden el escalonamiento social, es preciso plantear estrategias innovadoras y alcanzables que transformen las realidades sociales.
El concepto de Gestión Social “consiste en el desarrollo de las capacidades requeridas para la satisfacción de una necesidad social, reconociendo como punto de partida el potencial transformador de las propias capacidades de los individuos y las comunidades” (pág.24), agregando el valor social como meta final.
El consorcio internacional de investigación Social Enterprise Knowledge Network, citado por Beaumont, describe que “el valor social: es la búsqueda de progreso social mediante la remoción de barreras que dificultan la inclusión, la ayuda a aquellos temporalmente debilitados o que carecen de voz propia y la mitigación de efectos secundarios indeseables de la actividad económica, valor social es, por tanto, cumplir objetivos socialmente deseables”
Al Valor Social, Beaumont lo define como «un proceso de expansión de capacidades sociales para ampliar la libertad humana, y esto desde dos ámbitos: la finalidad de la gestión social (la creación de valor social como desarrollo de capacidades) y los medios para generarlas; es decir, las capacidades de emprendedores, organizaciones y colectivos que deben desarrollarse para contribuir a la creación de valor social»
También, se acota la perspectiva de Danielle Sexton (2002) quien afirma que si bien el mercado no puede marcar la pauta de las relaciones entre lo privado y lo público: “La gestión social no niega los derechos privados: Considerando la diferencia entre propiedad y derechos de uso”. la relación entre propiedad privada no es un obstáculo para la gestión colectiva, dado que esta se realiza en pro de los derechos individuales, pues “intenta reinventar reglas de manejo común a partir de criterios validados por los actores que reconozcan derechos individuales y obligaciones colectivas.” En síntesis, enfatiza que el modelo de gestión social de los recursos no está en contraposición de los preceptos del sistema económico, como tampoco de la trascendencia de las relaciones de producción.
En lo relativo al valor público, en el contexto contemporáneo de ALC es una afirmación recurrente que la administración pública ha transitado desde una gestión basada únicamente en resultados organizacionales hacia otra centrada en las relaciones con los stakeholders y en la multiplicidad de mecanismos para atender necesidades sociales y comunitarias. Esta transformación implica reconocer que el valor público no es producido exclusivamente por el Estado, sino mediante interacciones entre actores públicos, privados, comunitarios y académicos.
Desde esta perspectiva, la participación de los stakeholders no constituye un elemento accesorio, sino una condición constitutiva de la creación de valor público[4].
Lo señalado no elude serías limitaciones estructurales: la debilidad estatal, la desigualdad territorial, la fragmentación institucional y la limitada confianza entre actores restringen muchas veces los procesos colaborativos. En consecuencia, la participación de stakeholders solo puede consolidarse cuando existen capacidades organizacionales, legitimidad institucional y mecanismos efectivos de coordinación y gobernanza territorial. En ese sentido, se la debe entender como un proceso de gobernanza democrática y cooperación multiactor más que como una simple técnica participativa.
Contexto histórico-social y desafíos para el desarrollo social inclusivo
Específicamente, para alcanzar una conceptualización de la gerencia social, es pertinente revisar someramente los cambios en el entorno global y regional.
Enfoques de desarrollo y marcos normativos globales La disciplina está fuertemente influenciada por enfoques como el Desarrollo Humano de Sen y Nussbaum, y el Enfoque de Derechos Humanos. La Agenda 2030 y los ODS actúan como motores sinérgicos que orientan el diseño y la gestión de políticas públicas a escala planetaria. Asimismo, la CEPAL ha impulsado de manera sostenida el Desarrollo Social Inclusivo en la región, mientras emergen con fuerza los Derechos de la Naturaleza.
La Gerencia Social actual se ve forzada a redefinirse ante las graves críticas a los modelos neoliberales y neo-extractivistas. Esto ha derivado en que las empresas, bajo la supervisión de organismos internacionales como el Banco Mundial y las Naciones Unidas, adopten modelos de Responsabilidad Social Corporativa y Creación de Valor Compartido para responder a las nuevas exigencias del entorno.
Economías alternativas y el rol de la Sociedad Civil Existe un reconocimiento creciente de las economías sociales, solidarias y comunitarias, que introducen conceptos jurídicos y sociales como el Bien Común y los Bienes Comunitarios. En este escenario, la Sociedad Civil ha evolucionado desde una postura de oposición al Estado hacia roles colaborativos en esquemas de Estado-Empresa-Sociedad Civil, participando activamente en la vigilancia de recursos públicos y la ejecución de políticas gubernamentales.
El “Buen Vivir” y la acción de los movimientos sociales
El concepto de “Buen Vivir” (o Vivir Bien), proveniente de los pueblos indígenas suramericanos, se presenta como una alternativa filosófica y política al modelo de crecimiento “occidental” depredador, proponiendo una vida armónica con la naturaleza y la comunidad. Esta visión se integra con la Gerencia Social Comunitaria al fomentar valores de solidaridad, cooperación y “comunalidad”. Los movimientos sociales han ampliado su agenda, defendiendo ahora no solo derechos económicos y sociales, sino también derechos de cuarta generación y la mitigación del cambio climático.
Descolonización y epistemologías situadas. Un aspecto crítico en la conceptualización actual es el avance de los movimientos decolonizadores que cuestionan el eurocentrismo en las ciencias sociales. La Gerencia Social busca ahora una epistemología situada, donde las decisiones públicas no sigan modelos universales impuestos, sino que respondan a contextos locales mediante metodologías participativas que valoren los saberes populares y comunitarios.
Gobernanza global, transdisciplinariedad e interseccionalidad
La Declaración de Doha (2025) reafirma que el desarrollo social debe ser el pilar de la sostenibilidad, destacando la importancia de los sistemas de protección social y la economía del cuidado. Finalmente, la complejidad de los desafíos en América Latina, como la pobreza y la exclusión multidimensional, exige un abordaje transdisciplinario e interseccional. No es posible entender ni gestionar la realidad social sin integrar conocimientos de la sociología, economía, salud pública y antropología, reconociendo que grupos como las comunidades indígenas, afrodescendientes y LGBTIQ enfrentan múltiples formas de exclusión interseccional que requieren políticas públicas integrales
Condiciones para una gerencia social orientada al desarrollo inclusivo
¿Qué condiciones deben darse en el Perú y América Latina para que se decidan, diseñen e implementen aquellas políticas públicas, sociales y de otra naturaleza que puedan afrontar realmente los problemas de la pobreza, la desigualdad, la exclusión y demás temas emergentes?
Concurrentemente, ¿están preparadas las diversas conceptualizaciones de gerencia social, así como sus instrumentos y demás artefactos para enfrentar las tendencias y desafíos que afronta el país y ALC en su tránsito hacia un desarrollo social inclusivo?
En esa línea de exposición, a continuación, y de modo esquemático, se desarrollan los siguientes asuntos que constituyen las consideraciones teórico-conceptuales de la propuesta.
- Caracterización de la situación actual de ALC y propuesta de grandes transformaciones
- El modelo de Desarrollo Social Inclusivo
Caracterización de la situación actual
La realidad contemporánea de ALC está definida por lo que la CEPAL denomina heterogeneidad estructural, una condición donde coexisten sectores de baja productividad con enclaves exportadores poco diversificados, lo que impide la propagación del progreso técnico y perpetúa brechas de productividad. Esta base material se sustenta en una cultura del privilegio, un orden simbólico que naturaliza la desigualdad y permite la discriminación étnica, cultural y de género, consolidando una matriz de desigualdad social donde factores como el nivel socioeconómico, la edad y el territorio actúan como ejes estructurantes que se refuerzan mutuamente.
Bajo este diagnóstico, la región enfrenta tres trampas del desarrollo: una baja capacidad para crecer, una alta desigualdad con débil cohesión social, y una gobernanza institucionalmente inefectiva. A esto se suman diez brechas estructurales —desde la fiscal y educativa hasta la ambiental y de género— que obstaculizan cualquier avance sostenible.
Ante este escenario, se propone que la dignidad y los derechos humanos sean los nuevos sujetos y objetos del desarrollo. Esto implica articular la competitividad con la equidad y la sostenibilidad ambiental, reconociendo la indivisibilidad de los derechos humanos y su relación resiliente con la naturaleza. Las grandes transformaciones necesarias incluyen, entre otras:
Un impulso ambiental y la transformación digital.
- La reducción de la desigualdad mediante políticas redistributivas y una nueva arquitectura institucional.
- La consolidación de una sociedad del cuidado y sistemas universales de protección social.
- El modelo de desarrollo social inclusivo: ejes y desafíos
El modelo de Desarrollo Social Inclusivo propuesto busca dar respuesta a los “nudos críticos” que mantienen la vulnerabilidad persistente en la región. Este modelo no solo se centra en la transferencia de ingresos, sino en el cierre de brechas de capacidades y el acceso universal a servicios básicos.
Para que este modelo sea efectivo, debe gestionar las siguientes realidades emergentes:
- Inclusión laboral y cambio tecnológico: Afrontar los riesgos de la automatización y la informalidad laboral.
- Transiciones demográficas y migratorias: Adaptar los sistemas de salud y protección social a una población que envejece y a flujos migratorios complejos.
- Nuevas formas de organización social y económica: La implementación de políticas debe reconocer la emergencia de la Economía Social y Solidaria (ESS), que prioriza la primacía de las personas sobre el capital y la autogestión democrática. Asimismo, la integración de la comunalidad y los bienes comunes ofrece una racionalidad alternativa basada en la reciprocidad y el “nosotros” como sujeto político, superando la dicotomía tradicional entre lo público y lo privado.
Condiciones para la decisión, diseño e implementación de políticas
Para que estas políticas no queden en el plano retórico, deben cumplirse cuatro condiciones de gestión fundamentales:
- Gobernanza efectiva: Fortalecer la capacidad del Estado para dirigir y coordinar la acción colectiva hacia objetivos de largo plazo.
- Capacidades institucionales: Desarrollar las competencias técnicas y administrativas necesarias para ejecutar transformaciones a la velocidad que la crisis actual demanda.
- Economía política del cambio: Construir coaliciones sociales que sean más fuertes que las resistencias de los grupos de interés que se benefician del statu quo o la “cultura del privilegio”.
- Diálogo social: Establecer mecanismos de participación ciudadana y diálogo con actores de la ESS y comunidades locales, garantizando que el diseño de las políticas responda a las necesidades reales del territorio.
Definición de desarrollo social inclusivo
De acuerdo con los documentos emanados de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe (CEPAL, 2016a, 2018a, 2019 y 2020), el desarrollo social inclusivo[5] puede entenderse como el estadio en que todas las personas alcanzan una vida libre de pobreza y un nivel de bienestar acorde con el nivel de crecimiento económico de la sociedad, que les permite desarrollar sus capacidades en un marco de libertad y de dignidad, en que el ejercicio pleno de sus derechos económicos, sociales, culturales y ambientales se encuentra garantizado, y en que cuentan con espacios de reconocimiento y participación.
Todo ello requiere, en primer lugar, abordar las brechas de acceso que existen en ámbitos fundamentales del bienestar, así como las desigualdades sociales y sus ejes estructurantes, desde la perspectiva del universalismo sensible a las diferencias.
La inclusión social y la inclusión laboral son dos dimensiones fundamentales y complementarias del desarrollo social inclusivo (CEPAL, 2016a) (véase el diagrama I.1). La inclusión social comprende el ejercicio de derechos, la participación y el reconocimiento plenos de las personas en la sociedad, la disminución de las desigualdades y el acceso a las políticas sociales orientadas a alcanzar estos fines. El objetivo de la inclusión laboral, por su arte, es que todas las personas que forman parte de la fuerza laboral puedan acceder a trabajos decentes y que sus derechos laborales estén garantizados, por lo que en ella se combinan la inserción laboral y las condiciones de trabajo decente (CEPAL, 2023d).”
Propuesta de definición de gerencia social
La Gerencia Social es un campo de conocimientos y prácticas multidisciplinarias orientado a la gestión estratégica del desarrollo social en contextos de alta desigualdad y entornos públicos, comunitarios y privados con interés social. Su propósito es contribuir a la construcción de valor público y valor social mediante estrategias multiactorales de cooperación, articulación territorial, promoviendo a su vez, el desarrollo de capacidades, la democratización del poder, y la transformación de estructuras sociales excluyentes, en el marco de enfoques de derechos humanos, derechos de la naturaleza y de un modelo de desarrollo social inclusivo pertinentes para América Latina y el Caribe.
Esta conceptualización emerge de un afán institucional inconcluso de actualizar los planes de estudio de la MGS PUCP; sin embargo, su alcance puede ser mayor para evaluar la creciente oferta de maestrías y diplomados en gerencia social por universidades públicas y privadas en el Perú, en cuanto a sus fundamentos, alcances, finalidades y su capacidad de diálogo con las realidades sociales diversas y complejas en el país.
Específicamente en ese campo, se postula fortalecer las competencias multidisciplinarias en las siguientes líneas:
- Diseño curricular basado en competencias transformadoras: Integrar habilidades para la participación multiactor, lectura crítica de contextos, análisis territorial y gestión ética de la diversidad.
- Articulación teoría-práctica con metodologías participativas: Aplicar enfoques como el diagnóstico comunitario, la planificación participativa, el diseño de políticas desde abajo y la evaluación con enfoque de derechos.
- Incorporación de epistemologías del Sur y saberes locales: Promover estudios de caso, intercambios comunitarios y metodologías interculturales que reconozcan la pluralidad de racionalidades.
- Transversalización de enfoques ético-políticos: Inclusión, equidad, derechos humanos y sosteeenibilidad ambiental como ejes vertebradores de todo proceso formativo.
- Laboratorios territoriales de innovación social: Espacios experimentales donde estudiantes articulen soluciones a problemas concretos en diálogo con comunidades, gobiernos locales y actores privados.
- Formación para la gobernanza colaborativa y el diseño institucional: Desarrollar capacidades para la cogestión, el diseño de redes y la promoción de agendas comunes entre sectores y en territorios diversos.
Conclusiones
- La gerencia social constituye un campo conceptual y práctico en permanente construcción, cuya trayectoria en América Latina evidencia una amplia diversidad de enfoques. Las distintas aproximaciones revisadas permiten comprenderla como modelo de gestión del desarrollo social, campo interdisciplinario de políticas públicas, estrategia de creación de valor público, práctica territorial y multiactor, enfoque basado en derechos humanos y forma de gestión comunitaria orientada al bienestar colectivo.
- Los aportes de Kliksberg, Licha, Bobadilla, Güendel, Barahona y las corrientes de gerencia social comunitaria muestran que la gerencia social ha superado progresivamente una visión limitada a la administración de programas sociales. Su campo de acción se ha ampliado hacia la articulación de actores, la cooperación territorial, la construcción de capacidades, la participación social, la exigibilidad de derechos y la producción de valor público y valor social.
- El contexto actual de América Latina y el Caribe exige actualizar la conceptualización de la gerencia social. La persistencia de la pobreza, la desigualdad, la exclusión, la heterogeneidad estructural, la cultura del privilegio, la crisis ambiental, las transformaciones digitales, las demandas de cuidado y las nuevas formas de organización social obligan a pensar la gerencia social como una práctica estratégica capaz de responder a problemas complejos, multicausales y territorialmente diferenciados.
- El desarrollo social inclusivo ofrece un marco pertinente para orientar la gerencia social contemporánea, en tanto coloca en el centro la dignidad humana, la garantía de derechos, la igualdad sustantiva, la inclusión social y laboral, la sostenibilidad ambiental y la participación efectiva de los actores sociales. Desde esta perspectiva, la gerencia social no puede limitarse a ejecutar intervenciones, sino que debe contribuir a crear condiciones institucionales, políticas y comunitarias para transformar las brechas que reproducen desigualdad y exclusión.
- La propuesta de definición de gerencia social planteada articula los principales aportes de las corrientes revisadas y los desafíos actuales de la región. En ese sentido, la gerencia social puede entenderse como un campo multidisciplinario de conocimientos y prácticas orientado a la gestión estratégica del desarrollo social, la creación de valor público y valor social, la cooperación multiactor, la articulación territorial, el fortalecimiento de capacidades y la transformación de estructuras excluyentes desde enfoques de derechos humanos, derechos de la naturaleza y desarrollo social inclusivo.
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Información complementaria
Entrevista: Incorporación del enfoque de derechos humanos en la gerencia social
https://www.youtube.com/watch?v=ya8XvPnL3p0&t=5s
Ponencia: Políticas sociales para personas adultas mayores
https://www.youtube.com/watch?v=636oHmv6KU0
- Bobadilla Díaz, P. (2004). La gerencia social en el nuevo siglo: una aproximación teórica”. ↑
- Evidencias de ello son la conducción del curso Fundamentos en Gerencia Social de 25 promociones de la MGS-PUCP, la coordinación de la Serie Fundamentos de Gerencia Social en la Práctica, entre lo más destacables, amén de las diversas publicaciones de P. Bobadilla sobre la materia. ↑
- ESQUIVEL CORRELLA, Freddy. Gerencia Social: Un Análisis Crítico desde el Trabajo Social. Buenos Aires: Espacio, 2005. p. 9. ↑
- Cifuentes W. Bizerra I.“Creación de valor público: un estudio desde la perspectiva de los stakeholders”. Revista Lasallista de Investigación Vol. 19 No. 2 / julio-diciembre-2022 ↑
- (CEPAL), Reducir la desigualdad y avanzar hacia el desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe: desafíos, prioridades y mensajes de cara a la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (LC/MDS.6/3), Santiago, 2024. ↑





