CONVERSATORIO: TRABAJO SOCIAL, TERRITORIO Y MEDIO AMBIENTE

Reseña de evento

1. Participantes

  • Mg. Isabel Villarroel Mur – Bolivia
    Tema: Gestión de los recursos hídricos y cambio climático.
  • Mtr. Christopher Muñoz Sánchez – Ecuador
    Tema: Gestión del desarrollo local y territorial.
  • Mg. Josefa Rojas Pérez – Perú
    Tema: Gestión del riesgo de desastres y Trabajo Social.

La moderación estuvo a cargo de la Dra. Jenny Menacho Agama, coordinadora de los núcleos temáticos del CELATS.

2. Palabras clave

Trabajo Social; territorio; medio ambiente; cambio climático; recursos hídricos; desarrollo local; gestión del riesgo de desastres; intervención social; participación comunitaria.

3. Contexto del evento

El conversatorio “Trabajo Social, Territorio y Medio Ambiente” se llevó a cabo el jueves 24 de julio de 2025. Fue organizado por el Centro Latinoamericano de Trabajo Social – CELATS, a través del Núcleo Temático Agua, Bosques y Cambio Climático, en el marco de la conmemoración de los 100 años del Trabajo Social en América Latina y los 88 años del Trabajo Social en el Perú.

El evento tuvo como propósito reflexionar sobre la relación entre el trabajo social, el territorio y el medio ambiente, considerando los nuevos desafíos que enfrenta la profesión frente al cambio climático, la gestión de los recursos naturales, los procesos de desarrollo local y territorial, así como la prevención y atención de riesgos de desastres. Desde esta perspectiva, el conversatorio buscó ampliar la mirada profesional sobre campos emergentes de intervención social que requieren enfoques interdisciplinarios, territoriales, comunitarios y ambientales.

El espacio reunió a profesionales de Bolivia, Ecuador y Perú, quienes compartieron reflexiones y experiencias vinculadas a la gestión de los recursos hídricos, el desarrollo local, la planificación territorial, el cambio climático y la gestión del riesgo de desastres. La actividad permitió reconocer que los problemas ambientales no pueden ser abordados únicamente desde enfoques técnicos, sino también desde una perspectiva social que considere las condiciones de vida, los derechos, la participación ciudadana y las capacidades de las comunidades para enfrentar situaciones de vulnerabilidad ambiental.

4. Contenido

4.1. Ponencias

La ponencia “Gestión de los recursos hídricos y cambio climático”, presentada por la Mg. Isabel Villarroel Mur, abordó la importancia del agua como recurso vital, bien común y eje estratégico para la sostenibilidad de los territorios. Desde esta perspectiva, se destacó que la gestión de los recursos hídricos no puede reducirse a una dimensión técnica o administrativa, sino que debe considerar las condiciones sociales, culturales, económicas y ambientales de las poblaciones que dependen de este recurso. El tema permitió reflexionar sobre los efectos del cambio climático en la disponibilidad del agua, la seguridad hídrica, los medios de vida y la necesidad de fortalecer capacidades comunitarias para una gestión responsable y participativa. Se trajo a colación términos como la ecología política del agua, la justicia hídrica, la disponibilidad y accesibilidad del agua.

La ponencia “Gestión del desarrollo local y territorial”, desarrollada por el Mg. Christopher Muñoz Sánchez, abordó el desarrollo local y territorial como un proceso colectivo, participativo y sostenido, orientado a mejorar las condiciones de vida de las personas, fortalecer el tejido social y promover la justicia social en un territorio determinado. Desde esta perspectiva, explicó que el desarrollo local no puede reducirse a una intervención sectorial, sino que debe integrar dimensiones sociales, culturales, políticas, económicas y ambientales, reconociendo las capacidades, saberes y recursos de las comunidades.

Un aspecto relevante de la exposición fue la importancia del enfoque territorial. Muñoz explicó que se georreferenciaron organizaciones, servicios y población adulta mayor para identificar zonas con mayor o menor cobertura de atención.

Asimismo, la ponencia destacó que el conocimiento local es un recurso estratégico; los saberes, memorias e identidades territoriales deben ser reconocidos; el capital social fortalece los procesos de desarrollo; y toda intervención territorial exige leer las relaciones de poder, identificar quiénes deciden, quiénes se benefician y quiénes quedan excluidos. También resaltó la necesidad de incorporar enfoques de derechos humanos, género, diversidad, equidad, inclusión e intergeneracionalidad.

La ponencia de Josefa Rojas Pérez abordó la gestión del riesgo de desastres desde una mirada histórica, territorial y social. Su exposición partió de una experiencia profesional vinculada al Fenómeno El Niño de 1983, cuando poblaciones ubicadas en zonas marginales del río Rímac, laderas y asentamientos precarios resultaron gravemente afectadas por huaicos, pérdida de viviendas, ausencia de servicios básicos y problemas sanitarios. Esta experiencia permitió evidenciar que los desastres no afectan a todas las personas por igual, sino que revelan desigualdades preexistentes, especialmente en poblaciones pobres, mujeres cuidadoras, familias sin vivienda segura y comunidades asentadas en zonas de alto riesgo. Por ello, Rojas, enfatizó que el riesgo no es únicamente un fenómeno natural, sino una construcción social vinculada a la pobreza, la ocupación desigual del territorio, la falta de vivienda adecuada, la debilidad institucional y la limitada capacidad del Estado para responder de manera oportuna. En situaciones de desastre, se hacen visibles problemas estructurales que permanecen acumulados en la vida cotidiana: asentamientos informales, falta de agua y saneamiento, ausencia de planificación territorial y poca previsión para la reubicación de familias afectadas.

La ponente también presentó una lectura de la evolución de los enfoques sobre riesgo y cambio climático. Identificó, en primer lugar, la gestión local del riesgo, vinculada al fortalecimiento de gobiernos locales, liderazgos comunitarios, diagnósticos participativos, organización de base y presupuesto participativo. Luego, abordó el enfoque de gobernanza del riesgo, asociado al fortalecimiento del Estado, la preparación, la respuesta, la recuperación y la prevención. Sin embargo, planteó una crítica importante: muchas reformas institucionales no llegaron de manera organizada a la población ni reconocieron suficientemente el lugar de las organizaciones sociales de base en la estructura de gestión del riesgo.

Asimismo, reflexionó sobre el enfoque de resiliencia comunitaria, señalando que, si bien reconoce la capacidad de las comunidades para enfrentar situaciones adversas, puede correr el riesgo de trasladar demasiada responsabilidad a la población si no se considera el papel del Estado en la reducción de vulnerabilidades estructurales. Finalmente, abordó el enfoque de justicia climática, resaltando que los impactos del cambio climático son diferenciados entre países y dentro de los propios territorios, y que afectan con mayor intensidad a quienes tienen menos responsabilidad en su generación.

6. Implicancias para el Trabajo Social

Las ponencias permitieron reconocer que el medio ambiente, el territorio, el agua, el cambio climático, el desarrollo local y la gestión del riesgo de desastres constituyen campos cada vez más relevantes para el Trabajo Social contemporáneo. Estos temas no deben ser comprendidos únicamente como asuntos técnicos, naturales o administrativos, sino como problemáticas sociales que afectan directamente las condiciones de vida de las personas, especialmente de aquellas que habitan territorios expuestos a desigualdad, pobreza, precariedad urbana, exclusión rural, afectación climática o limitada presencia estatal.

Una primera implicancia es la necesidad de que el Trabajo Social incorpore de manera más decidida la dimensión ambiental y territorial en su formación y práctica profesional. La gestión de los recursos hídricos y el cambio climático, abordada en el evento desde la experiencia de Isabel Villarroel Mur, invita a comprender que el acceso al agua, la protección de ecosistemas y la adaptación climática tienen efectos directos en la salud, la alimentación, los medios de vida, el cuidado familiar y la organización comunitaria. En esa línea, el Trabajo Social puede aportar en procesos de educación ambiental, sensibilización ciudadana, fortalecimiento comunitario y defensa del acceso equitativo a recursos básicos.

Una segunda implicancia se relaciona con la gestión del desarrollo local y territorial. La ponencia de Christopher Muñoz Sánchez mostró que el desarrollo local debe ser entendido como un proceso colectivo, participativo y sostenido, orientado a mejorar condiciones de vida, fortalecer tejido social y promover justicia social en un territorio determinado. Su experiencia en Guayaquil evidenció el papel del trabajador social como facilitador de procesos de concertación, articulación de actores, diagnóstico participativo, planificación estratégica, formulación de proyectos, sistematización e incidencia en políticas públicas locales.

Desde esta perspectiva, el Trabajo Social no solo interviene en la atención directa de necesidades, sino también en la construcción de redes, alianzas y procesos de participación social. La experiencia presentada por Muñoz permitió observar que la intervención profesional puede contribuir a georreferenciar necesidades, identificar brechas territoriales de atención, fortalecer organizaciones sociales, promover servicios descentralizados y generar condiciones para que la ciudadanía incida en las decisiones locales.

Una tercera implicancia es la importancia de comprender la gestión del riesgo de desastres como un campo propio de intervención profesional. La ponencia de Josefa Rojas Pérez evidenció que los desastres no son solo fenómenos naturales, sino procesos sociales que revelan vulnerabilidades acumuladas: pobreza, asentamientos precarios, falta de vivienda segura, ausencia de servicios básicos, debilidad institucional, ocupación informal del territorio y limitada planificación urbana. Su lectura del Fenómeno El Niño de 1983 mostró que las poblaciones más pobres, las mujeres cuidadoras y las familias ubicadas en zonas marginales fueron las más afectadas por huaicos, pérdida de viviendas y problemas sanitarios.

Esta mirada implica que el Trabajo Social debe actuar no solo después de la emergencia, sino también antes y durante los procesos de prevención, preparación, respuesta, recuperación y reconstrucción. La profesión puede aportar en diagnósticos de vulnerabilidad, organización comunitaria, educación para la prevención, acompañamiento a familias afectadas, articulación con gobiernos locales, seguimiento de procesos de reubicación, incidencia en políticas de vivienda social y defensa de derechos en contextos de desastre.

Otra implicancia relevante es la necesidad de fortalecer la participación ciudadana efectiva. Las tres ponencias coinciden en que los procesos ambientales, territoriales y de gestión del riesgo no pueden sostenerse sin la participación activa de las comunidades. Christopher Muñoz señaló que no hay desarrollo sostenible sin participación efectiva y que los actores locales deben involucrarse desde el diagnóstico hasta la sistematización. Josefa Rojas, por su parte, cuestionó que las reformas institucionales en gestión del riesgo no siempre reconozcan de manera real el lugar de las organizaciones sociales de base dentro de la gobernanza del riesgo

7. Conclusiones

  • El conversatorio evidenció que el territorio, el medio ambiente, el agua, el cambio climático y la gestión del riesgo constituyen campos relevantes para el Trabajo Social contemporáneo, porque afectan directamente las condiciones de vida, los derechos y la seguridad de las poblaciones, especialmente de aquellas ubicadas en contextos de mayor vulnerabilidad.
  • Las ponencias destacaron que la intervención profesional debe fortalecer la participación ciudadana, la organización comunitaria, el conocimiento situado y la articulación interinstitucional, reconociendo que los procesos de desarrollo local, gestión ambiental y prevención de riesgos no pueden construirse sin la voz y la acción de las comunidades.
  • El evento permitió reafirmar que el Trabajo Social tiene un papel estratégico en la construcción de respuestas ecosociales, territoriales y preventivas, aportando a la educación ambiental, la gestión del riesgo, la defensa de derechos, la incidencia en
  • políticas públicas y la promoción de justicia social y ambiental.

Material complementario

Grabación del evento

https://www.youtube.com/watch?v=70_06zW16Iw

Video documental DW: Crecimiento económico y protección del medio ambiente – ¿Es todavía posible?

https://www.youtube.com/watch?v=MGnN–wNeZ8

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